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domingo, 6 de julio de 2014

TIEMPO DE PALABRA. Frag-men-ta-ción. Por Carlos Blanco


"Ese control de Chávez no impidió el caos sino lo multiplicó para poder reinar..."

CARLOS BLANCO | EL UNIVERSAL

Frag-men-ta-ción

Hasta el año pasado el lamento colectivo, sobre todo en las fuerzas democráticas, era que Chávez había dividido el país en dos mitades irreconciliables. Luego, especialmente en lo que va de 2014, al lamento anterior se ha sumado otro tanto en el chavismo como en la oposición: estamos divididos. Los rojos conocen hoy los amargores del enfrentamiento y sus oponentes también; se dice que los primeros están divididos entre los de izquierda y los de la derecha endógena (según la versión de los marxistas de oído) o entre los zurdos "trasnochados" y los "pragmáticos (según la versión que ha puesto a circular la boliburguesía con Maduro al frente) En el campo opositor la polaridad pareciera darse entre los voceros de la MUD y Capriles, por una parte, y los promotores de "La Salida", las organizaciones de la sociedad civil y la mayoría de los partidos, por la otra. Se da por sentado que el chavismo está escindido y la oposición también. Dos por cada lado.

Tal visión yerra por superficial. En realidad no hay dos por cada lado sino muchos de cada lado, con tendencia a multiplicarse. Los partidos políticos están, a su vez, fragmentados; apenas sube la temperatura ambiental las agrupaciones más sólidas desatan sus querellas.

EL CHAVISMO FRACCIONADO. El chavismo ha estado fraccionado aun en vida de Chávez. Fue su poderoso liderazgo, el que tenía los votos para ganar o aparentar que ganaba, al lado del grifo petrolero y a una audacia descomunal, lo que permitió pegar civiles y militares, derecha e izquierda, mafiosos y pueblo llano, así como boliburgueses y burgueses de la vieja historia. Ese control de Chávez no impidió el caos sino lo multiplicó para poder reinar. No era cierto que el movimiento chavista estaba unido sino sometido a una jefatura poderosa que impedía la mínima discusión entre los enfrentados. Una vez desaparecido el dueño de ese movimiento, las tenues manifestaciones de disidencia se convirtieron en inmenso relajo que hace poco estalló.

El caso de la Fuerza Armada es ejemplo útil. La idea de que Chávez había logrado una unificación de la institución militar alrededor de su liderazgo es una ficción. Lo que ha ocurrido es que la institución fue dominada, y corroída en sus principios de obediencia, jerarquía y en su misión esencial de defensa nacional. La FAN no es monolítica, ni siquiera tienes dos bandos, sino múltiples; unos provienen de la tradición institucional, otros de la reciente partidización chavista, algunos de la Milicia, también concurre el de suboficiales convertidos en oficiales; de los que participan en la administración pública, y el de los que solo están en los cuarteles, sin dejar de considerar el bando cubano. La FAN es tan caótica como el resto.

La disgregación es el signo dominante en todas las fracciones del chavismo que, en ausencia del Jefe, comienzan a estallar sin remedio y sin recato, solo limitadas en la medida en que Maduro mantenga el residuo de poder coercitivo que se le deshace entre sus torpes manos.

LA OPOSICIÓN. En la oposición ocurre otro tanto. No hay ni hubo unidad en general. Ha habido momentos unitarios; causas unitarias; pero no ha habido unidad de fondo y de principios.

En los primeros años del régimen de Chávez la dirección opositora fue compartida por la CTV, Fedecámaras, diversas ONG, personalidades independientes, medios de comunicación y partidos políticos. Se compartía el objetivo común, ahora generador de arrepentimientos: "¡Chávez, vete ya!" Ese objetivo se logró y fracasó en abril de 2002. A partir de allí hubo búsquedas disímiles y otra vez se construyó la unidad en torno a las elecciones y exclusivamente en torno a ellas. El momento de mayor unidad opositora, aunque hoy se tenga como pecado mortal por unos cuantos, fue con ocasión de la abstención de 2005: los partidos, organizaciones de la sociedad civil y la mayoría ciudadana se unió en lo que se vio como un momento excepcional; se abstuvo 83% de los votantes.

Más adelante se construyó un mecanismo unitario en torno a las elecciones y cumplió parcialmente su objetivo, con victorias y derrotas. Sin embargo, el objetivo electoral fue la amalgama entre los grupos, dada la inexistencia de liderazgos sólidos y permanentes; pero en el seno de los formalmente unidos la pugna fue brutal no sólo entre los partidos y grupos, sino dentro de cada uno de ellos, entre las direcciones y los dirigentes medios, entre dirigentes que han confiscado sus organizaciones y las corrientes internas que pugnan por expresarse.

No son divergencias democráticas de una sociedad plural sino la disgregación por personalismos, debido a la fragmentación de los estamentos sociales. Por eso resulta hasta cómico que unos egos burocráticos ataquen a presuntos egos que no se someten a sus designios.

CAUSAS. No son razones exclusivamente venezolanas, producto de la coyuntura. Es la época. Tomemos el ejemplo de la CTV. Durante mucho tiempo fue la organización más representativa de los trabajadores porque éstos tenían una cierta homogeneidad en su función social, en la inserción en la producción, en sus aspiraciones y principios. En la medida en que la fuerza laboral se hizo más compleja se disgregó: no es lo mismo el trabajador en el campo de la ciencia y la tecnología, que el empleado de comercio, que el que atiende sofisticados servicios bancarios o de comunicaciones. Ya no hay una organización que pueda representarlos a todos porque se han hecho muy heterogéneos. Así ocurre en todas las áreas. Los partidos ya no son el mecanismo de organización y comunicación que fueron hace 50 años. Los partidos tienen una función, pero ya no son las herramientas primordiales y menos únicas para organizarse y comunicarse.

Cuando el tiempo es de fragmentación, disolución, radicalidad en las diferencias, diversidad extrema en las ideas, lo que sostiene a las sociedades son los principios de sus ciudadanos y sólidas instituciones con normas y valores reconocidos por la sociedad. En Venezuela, a la disgregación común al tiempo que se vive se le une una institucionalidad hecha ruinas a manos de unos facinerosos incapaces de construir una institucionalidad alterna o superior que permita unificarse en medio del caos. En el país la libertad, la propiedad privada, la solidaridad, no son principios ciudadanos comunes capaces de unificar en una sociedad fragmentada.

Al imponerse la fragmentación no es verosímil la existencia de una unidad real y profunda, aun en medio de la globalización. Cada cual en su vertiente y en su trinchera puede luchar por la libertad. Nadie puede meter en una faja burocrática una humanidad fragmentada, menos en Venezuela cuando se constata que se evaporan dueños y jefes. El encuentro, la convergencia, las concertaciones ofrecen salidas posibles más laxas, creíbles y efectivas.

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domingo, 29 de junio de 2014

TIEMPO DE PALABRA. Con tal que cace ratones. Por Carlos Blanco


Hay que llegar a nivel de entendimiento...y hacerlo con los menos agradables del otro lado

CARLOS BLANCO | EL UNIVERSAL

Con tal que cace ratones

En medio de la radioactividad en la que bulle el país, se produce una convergencia alrededor de la necesidad del reemplazo constitucional del gobierno de Nicolás Maduro y su régimen. Unos la han designado como La Salida, otros prefieren denominaciones diferentes, pero el encuentro se ha producido al calor de las protestas iniciadas con la llamada Revolución de Febrero y en el marco de la furiosa crisis que se abate inclemente sobre la ciudadela controlada por Maduro. No importa el nombre que satisfaga a cada sector sino el planteamiento: el país necesita un cambio del régimen político existente. Parafraseando a Den Xiao Ping, el líder que llevó el cambio radical a China, cuando se preguntaba "¿Qué importa si el gato es blanco o negro, con tal que cace ratones?", se puede decir que no importa cómo se califique el proceso con tal que se produzca el cambio de gobierno y de régimen.

El padre Luis Ugalde ha dicho recientemente: "El mal gobierno es de Maduro, pero el mal modelo político es de Chávez. Hace falta un nuevo gobierno decidido a salir de este desastroso modelo político, antes de que se hunda el país." Y más adelante sostiene: "La oposición tiene que bajarse de la nube que remite el cambio para 2019 y también de los voluntarismos inmediatistas. Con su presión vendrán elecciones adelantadas, pero antes hay que conquistar un CNE nuevo, constitucional y creíble. Urge una oposición actualizada sincerada con la realidad a julio 2014, unida con el sufrimiento del país con la única obsesión de recuperar la democracia, con justicia social y productividad. No merecen gobernar quienes no son capaces de tomar en serio las necesidades de la inmensa mayoría."

Alberto Quirós Corradi, por su parte, ha planteado: "Ante esta tétrica situación no caben medias tintas. Aquí hay que decidir, sin muchos remilgos, si se está dispuesto a esperar que este gobierno concluya, a fuerza de represión, su periodo constitucional o si se diseñarán planes para que, por mecanismos constitucionales, se anticipe su salida. Esta, en el fondo, es la decisión crítica que hoy acosa a la oposición."

El planteamiento en cualquier variante implica la demanda por la renuncia de Maduro. Alguna bobería pretende que si se le pide la renuncia a Maduro y él dice que no, ya se zanjó la cuestión. Es la pretensión de ignorar la fuerza poderosa que tiene el planteamiento. La exigencia de renuncia es un derecho ciudadano, enmarcado en las leyes, que perfila la salida de quien controla el gobierno y que puede convertirse en un objetivo nacional, aunque al inicio el demandado se niegue. Fujimori no quería renunciar y renunció. Pérez Jiménez no escribió la carta pero renunció. Hugo Chávez llegó a escribir la renuncia a solicitud del Alto Mando Militar encabezado por el general Lucas Rincón, "la cual aceptó". Salvo por enfermedad o severos problemas personales nadie renuncia al poder sino por presiones. Ocurre cuando la gobernabilidad se derrite y el poderoso se queda suspendido en el vacío (de poder), sin legitimidad social o política, no ante quienes lo han adversado sino ante quienes lo han apoyado, sea con entusiasmo, sea con desgano.

La aspiración no es a que se instale un nuevo salvador de la patria sino que con los cambios institucionales indispensables -sobre todo en el CNE- se asista a unas elecciones presidenciales que abran el camino al restablecimiento de la democracia.

LA NATURALEZA DE LA EXIGENCIA. La idea de que es posible producir un cambio político fundamental sin esperar a 2019 es un acto de responsabilidad, dada la gravísima situación. Es un planteamiento que no es patrimonio de un grupo, de unos líderes o de una porción de la oposición sino que es una demanda que se abre paso como río en conuco y que progresivamente se constituye en objetivo compartido de la oposición democrática y de una franja significativa del chavismo.

En la oposición los que desean que Maduro permanezca hasta 2019 para seguir la ruta preestablecida con los eventos electorales no parecen poseer mucho predicamento. Tal vez porque la mayoría opositora sabe o intuye que, como dice Quirós Corradi, "1- Este régimen no tiene un líder que pueda imponer las medidas políticas, económicas y sociales que se requieren para revertir el desastre. 2- ... está demostrado que el diálogo no vale la pena, por la razón dada... 3- Esperar hasta 2019 tiene muchos peligros, entre ellos: a) Si la situación se vuelve insostenible, como seguro sucederá, hay peligro de un golpe militar que puede resultar en un remedio peor que la enfermedad. b) Para mantener la "calma" aumentará la represión y, lo más grave, es: c) De aquí a 2019 el régimen cambiará el sistema político y el electoral. Gobernadores y alcaldes perderán sus poderes. El país se dividirá en zonas militarizadas con comunas que responderán directamente al Poder Ejecutivo. Si hubiera elecciones serían de segundo grado, con las comunas eligiendo los poderes públicos."

Al lado de este viraje hacia el reemplazo constitucional del régimen por las fuerzas democráticas, se ha producido una dinámica explosiva dentro del chavismo. Allí todo el mundo tiene una carta en la manga. Maduro dejó de ser el heredero de Chávez y ahora es el discípulo alzado con la memoria y el legado del difunto. Afirma que dirige la economía, lo cual es falso; pero, lo que sí es cierto es que es el jefe de la inmisericorde represión.

DIFERENCIAS. Aunque entre los demócratas hay acuerdo mayoritario en que Maduro debe salir del ejercicio de un cargo que no ganó, hay diferencias sobre la evolución del proceso: unos plantean la Constituyente, otros el revocatorio, hay quien sostiene la ventaja de un referéndum consultivo, hasta los que invocan el artículo 350 de la Constitución que establece el derecho a desconocer "cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos."

Son diferencias útiles para el debate; algunas de las cuales podrán aglutinar más simpatías que otras. Hoy no hay posibilidades de continuar con un gobierno madurista en situación de catástrofe, ni tampoco que la oposición democrática desplace a la brava y totalmente al chavismo. Habrá que llegar a niveles de entendimiento y la historia muestra que frecuentemente hay que hacerlo con los menos agradables del otro bando.

RÉGIMEN FERMENTADO. Como todos los liderazgos falsos, madurados con carburo o envueltos en papel periódico, duran mientras no se les cuestione. Ya el enfrentamiento entre chavistas y opositores va dejando lugar al otro: entre una sociedad respondona y ávida de libertad, bienestar y oportunidades, y una cúpula burocratizada e incompetente. Es tiempo de cambio. No hay espacio para jugadas de laboratorio, las fuerzas cívico-militares están allí, desatadas e incandescentes.

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domingo, 15 de junio de 2014

TIEMPO DE PALABRA. Defunción del diálogo económico. Por Carlos Blanco


"La lucha contra la burguesía, imperialismo, y la riqueza, es la guía a este desastre"

CARLOS BLANCO | EL UNIVERSAL

Defunción del diálogo económico El diálogo económico es un imposible, como no sea una operación meticulosa para buscar, entre silencios y opacidades, dólares escasos. El dólar, el tótem imperial, el dios de la civilización contemporánea, convertido en némesis de una revolución que encalló como una curiara en el Guaire.

La discusión gira en torno al precio del dólar, las formas de obtenerlo, la sordidez y cicatería en su administración, la perpetua e inevitable demanda, con ciudadanos a la caza de la lechuga huidiza, pendientes de la sístole y la diástole del mercado paralelo. Revolución hinchada de socialismo, pero con los intestinos rellenos de dólares para poder digerir las locuras y la ignorancia. Muchos ciudadanos no tienen el hilo causal de cómo y por qué esta revolución, de tanto amar al prójimo, se lo engulle sin compasión. Es como el abrazo cariñoso de la boa constrictor, que convierte a los que aprieta en esqueletos blanquecinos, a través de una muerte minuciosa.

El régimen encabezado por Chávez, ahora en su fase degenerada conducida por Maduro, se planteó una revolución que suponía la liquidación de la burguesía como vía para superar el capitalismo. Allí yace la abuela maluca de la tragedia actual: una visión que ha orientado la acción gubernamental por 15 años. Con una diferencia: en Chávez existía la convicción de los dogmáticos alrededor de tesis oxidadas; en Maduro no hay convicción sino compulsión de repetición, neurosis del político sin formación y sin fuerza, como no sea la del plomo y la cárcel.

SICAD DE MIS AMORES.Todo el mundo quiere dólares. Unos para pagar deudas legítimas en el exterior, otros para comprarlos a Bs.6,30 o a 11 o a 50 y después vender lo que con estos adquieran al precio del mercado paralelo -hoy, alrededor de Bs 70-; algunos más para viajar o para ahorrar.

Con el control de cambios se generó el mecanismo Cadivi -ahora Cencoex- para administrar los dólares. Toda empresa o ser viviente, salvo los funcionarios de la crema oficialista, han tenido que pasar por el laberinto de las carpetas, los registros, los ganchos, el formato, los recaudos, para obtenerlos; se han hecho cada vez más necesarios en un país dedicado a importar y más escasos en forma relativa dado el incremento de su demanda.

El Gobierno está ante dilemas que no encuentra cómo resolver. Si termina con los seductores dólares baratos y deja que la oferta y la demanda fijen el precio, el impacto en los precios de los bienes y servicios será brutal; si no deja que el mercado actúe, seguirá el hambre de divisas, el paralelo seguirá en su perfidia y el impacto seguirá siendo brutal. Cierto que con Sicad II hay más dólares que antes no había (aproximadamente 50 millones de dólares diarios) pero el socialismo ha producido una sociedad y un gobierno que los devora. Y mientras se puedan comprar a Bs 50 y vender a Bs 70 su demanda será infinita y obviamente serán escasos. El economista José Guerra ha calculado que la deuda comercial con suplidores del exterior, ya aprobada, y no pagada a los importadores es de más de 14 mil millones de dólares. El 30% que se ofreció como calmante caramelito de cianuro también está en pico de zamuro.

Mientras tanto, la máquina principal para suplir el maná bolivariano, Pdvsa, no sólo ha visto declinar su producción sino que además las exportaciones que son las que producen dólares han decrecido (en el primer trimestre 7.2% y el consumo interno ha aumentado 8.9%) para mantener una gasolina regalada. Este es otro dilema: cierto que la gasolina es regalada y el contrabando hacia otros países, principalmente Colombia, es uno de los negocios cívico-militares más rentables; pero, hay resistencias poderosas en relación con el incremento de precio. Para el pueblo rojo vale lo que Chávez dijo, que no aumentaría el precio del combustible y, como se sabe, tales dichos forman parte del Nuevo Testamento bolivariano; para el otro pueblo, el variopinto, el forcejeo viene de la pregunta simple de cómo se puede regalar tanto a la hambrienta familia Castro y a otros mendicantes, y luego imponer una carga adicional -aunque razonable en otro contexto- a los venezolanos. En honor a los datos más confiables parece ser, de todos modos, que la dictadura cubana ya está sufriendo las escaseces venezolanas pues ha habido un descenso importante del suministro a la isla comparado con el primer trimestre de 2013.

Para mantener las funciones de Pdvsa como fuente de toda felicidad social esta empresa ha incurrido en un endeudamiento que deberá alcanzar con la próxima emisión de bonos la cifra de 48,300 millones de dólares, más los próximos créditos de las empresas del imperialismo americano y ruso que serán unos 4 mil millones más. Esta deuda no incluye la existente con el Banco Central que es también inmensa, ni lo que se debe por expropiaciones ni tampoco lo que se debe a las empresas de capital mixto. La gallina de los huevos dorados, desplumada como una piroca, ya no cacarea. Rafael Ramírez, el arquitecto de la destrucción programada, está en silencio neoliberal.

FUENTES DE LA TRAGEDIA. La lucha contra la burguesía, el imperialismo, el capitalismo y la riqueza, es la guía de los próceres a este desastre. Entre la ideología y la ignorancia crearon pánico suficiente como para que se fuese dejando de invertir, salvo en aquellos casos de empresarios -viejos o nuevos- con conexiones con el régimen. Entre las amenazas, las expropiaciones, las confiscaciones, la corrupción, los controles y la bulla ideológica, se dejó de producir, se incrementaron las importaciones, se destruyó Pdvsa, se colonizó el BCV para que produjera dinero de la nada, se rompieron las cadenas productivas, se vilipendió la actividad empresarial y se produjo la ruina, apenas atenuada por la máquina para producir dólares que es el petróleo, aunque ahora contagiado por la ruina nacional a pesar de precios que rondan los $100 dólares por barril.

EL SOLILOQUIO. En este contexto se ha producido el llamado diálogo económico. Los funcionarios, en privado y cara a cara, admiten los razonamientos del empresariado, pero cuando se les pregunta por qué las cosas no marchan, sin pronunciar palabra, fruncen la boca en forma de trompa y apuntan hacia allá, hacia Miraflores. En abril de 2013 y por un par de meses, se pensó que Maduro era "la solución" económica; hoy se divisa que es parte del problema. Si mantiene el esquema, hay ruina creciente; si trata de rectificar a fondo en el supuesto que quisiera, no puede. Lo que resulta es una operación de abrir y cerrar grifos de dólares, lo cual depende de las conexiones. Así se amamanta la más voraz máquina de corrupción de la que se tenga historia en estos pagos. Mientras, la inflación, se come los magros ingresos de los venezolanos: en abril fue de 5.7%, igual en mayo. En Colombia fue de 1.9% anual y en Chile de 3% en 2103. Así estamos.

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domingo, 8 de junio de 2014

TIEMPO DE PALABRA. "Asesina". Por Carlos Blanco


"La acusación del Alto Mando Político está signada por la mentira y la debilidad"

CARLOS BLANCO | EL UNIVERSAL

"Asesina"

Así como si expulsara un silencioso flato, como si le dijese al ujier que le arrimase los bermudas para el paseo matinal, Nicolás Maduro, el pretendiente al trono venezolano, lanza toda la metralla del Estado en contra de una mujer, María Corina Machado. La llama "asesina". En un solo y único acto de prestidigitación la acusa, enjuicia y condena, al lado de varios venezolanos vinculados a la política y a la academia. La quiere anular. Le quiere cobrar agravios. Quiere vengarse en ella porque lo que pensaba que iba a ser un robusto gobierno se ha convertido en esmirriada, aunque sangrienta, regencia de segundones.

Los emails son chimbos. Cualquiera que se acerque al estilo de hablar y escribir de María Corina sabe que esa redacción, estilo "el espía Salazar", no es la suya. Sabe que ha proclamado una y otra vez la necesidad de que el reemplazo de Maduro sea constitucional y pacífico. Sabe que un liderazgo como el que ella ha forjado no se juega a los dados. Sabe de su consistencia intelectual e ideológica y de su coraje, para respaldar con su propia humanidad aquello en lo cual cree y por lo cual lucha.

Un gobierno ineficiente, errático y servil a La Habana, no podía sino añadir a la torpeza central, otras adicionales. Tomemos el caso de Gustavo Tarre, académico, político de alto vuelo, veterano de la democracia venezolana. Solo a algún cretino de nulo conocimiento histórico y que no tuvo ni siquiera capacidad de buscar en Internet la trayectoria de Tarre, puede haber escogido entre todos los candidatos para la tramoya a alguien tan sideralmente alejado del tejemaneje forjado por el Alto Mando Político. De igual modo puede afirmarse de los demás acusados.

La acusación del Alto Mando Político estuvo signada por la mentira. Se dijo que María Corina había llegado el día anterior de EEUU. Falso. Tenía, para la fecha, más de dos meses de haber visitado ese país. Se dijo que el día de la acusación estaba en Panamá. Falso. Estaba en Venezuela. Se dijo que las direcciones de correo las usaba. Falso. Una de ellas no era utilizada desde el año pasado. Lo más exótico es que el Sebin, órgano del Estado, le da la información a un partido político -el PSUV- y a partir de allí se desencadena la novela, en uno de cuyos episodios la Fiscal General admite la ilegalidad y se hace cómplice de su ocurrencia.

LA TRAMA. Ya se sabe que las dictaduras del siglo XXI, las posmodernas, no hacen como Pérez Jiménez o Trujillo: plan y pa'l cuartel. Son selectivas en la represión de los dirigentes, aunque brutales en la represión de la calle. Su empeño en dar una apariencia democrática en el mundo globalizado, las lleva a dar un rostro judicial al antiguo garrote: no bastan Pedro Estrada y Miguel Silvio Sanz, como en la Seguridad Nacional de Pérez Jiménez, son indispensables la señora Ortega Díaz y jueces sin escrúpulos para darle aquellos graciosos retoques de juicios, tribunales, fiscales y defensores.

Así se explica la saña en contra de Leopoldo López y los dirigentes estudiantiles. El propósito es destruirlos moralmente, convertirlos en cucarachas, como lección para el resto. No era el estilo venezolano del enfrentamiento político, pero bajo el mando cubano, absolutamente desprovisto de cualquier tono de humanidad, se ha convertido en la norma.

Cuando se trata de la calle la estrategia es la de tierra arrasada. Cualquier amago de protesta social tiene que ser aniquilado en embrión para evitar su reproducción viral. Por eso el uso de fuerza desproporcionada e inmisericorde en contra de jóvenes que encarnan la lucha.

A pesar de los esfuerzos sangrientos, represivos y brutales, la sociedad aprendió a resistir. Se ha creado un estilo que adoptan no solo los estudiantes, sino que ha permeado a barrios y fábricas en sus protestas específicas. Y, de pronto, la protesta tiene nuevos tonos; es más organizada, maneja mejor sus tiempos, no se hace blanco fácil de la munición represora, y convierte a "la calle" en espacio de encuentro, en el cual algún atisbo de futuro parece insinuarse.

CAÍDA Y MESA LIMPIA. El régimen se lanza a esta aventura por debilidad. Está en proceso de desintegración interna en el campo civil y en el militar. Ante una situación que Nicolás Maduro no se muestra capaz de controlar, la sargentería ha asumido el control político de la situación. Las "iniciativas" de los colegas de Maduro no son sometidas ni a su escrutinio ni a su aprobación. Como confesó Cabello, ya no está el que detenía las locuras de los subalternos; "el loquero mayor" -siempre necesario- había muerto en las expertas manos funerarias de los cubanos.

El cuento del magnicidio y del golpe de estado tiene el propósito de aglutinar un apoyo del chavismo cuando este movimiento ha perdido la fe. Maduro convoca en contra del "enemigo externo del chavismo" para ver si lograr recuperar la fuerza que despilfarrara a ciencia y paciencia en pocos y sangrientos meses. Esta necesidad es la que explica los complots en los que nadie cree pero que le dan movimiento digestivo al régimen porque sin ese alimento de carne enemiga, termina comiéndose a sí mismo, envuelto en las miasmas de sus contradicciones. Un enigma es el que representa la familia de Chávez, ¿se aventurarán sus miembros a una Operación Rescate?¿Pedirán también la renuncia de Maduro?

LO QUE VIENE. El porvenir inmediato luce brumoso. Lo que en Chávez fue durante la mayor parte de su tiempo en el poder una combinación de estrategias y tácticas, ahora es pura mandarria; y su ruido atemoriza porque ha probado su vocación homicida. Pero los recientes inventos sobre complots y minicidios, represión brutal, alzamiento de los sargentos rojos, el acuerdo generalizado sobre la incompetencia de Maduro y la necesidad compartida de buscarle una salida a la bárbara crisis política y económico-social actuales, han generado -de forma paradójica- un espacio para los acuerdos que deberían materializarse en la próxima fase de la transición.

El instrumento para salir de este atolladero será el de unas elecciones presidenciales limpias (con CNE imparcial) para reconstituir un acuerdo nacional. Elecciones en las que compitan de manera transparente los candidatos, que arrojen resultados que por su pulcritud sean reconocidos por todos, serán inicio para los entendimientos necesarios. Si de allí se llega a amplias coaliciones políticas capaces de gestionar la catástrofe actual, el país podría enrumbarse en el corto plazo hacia una solución pacífica y democrática.

Imaginemos que cesa la persecución de empleados públicos y dirigentes políticos, que la protesta no es reprimida, que los tribunales no son el martillo vengativo del gobierno, que los militares vuelven a sus cuarteles, que regrese la prensa libre y que el parlamento vuelve a ser asiento de la pluralidad. Imaginemos nada más...

www.tiempodepalabra.com

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domingo, 4 de mayo de 2014

TIEMPO DE PALABRA. Encalla barco pirata. Por Carlos Blanco


"Opositores y chavistas en su mayoría (...), han despojado de alma al cachalote encallado"

CARLOS BLANCO , WWW.TIEMPODEPALABRA.COM | EL UNIVERSAL

Encalla barco pirata

La gigantesca carabela, al mando del timonel Nicolás Maduro, ha encallado sin remedio. De tanto meter marcha y sobremarcha, se hunde en la arena: no era su destino pero es su maldición. Como un gigantesco cetáceo, el régimen yace paralizado por su propio peso, sin moverse y sin morirse. Respira, sí; se oye a kilómetros el resoplido, pero es un jadeo exhausto; a ratos estertor y a ratos, suspiro.

Los veterinarios pueden diferir, unos asegurar que el bichajo está medio muerto y otros que está medio vivo. Alguien diría: si no está muerto es porque está vivo. En realidad, como el gato de Schrödinger, está vivo y muerto al mismo tiempo, sólo se sabrá su estado definitivo al observarlo más de cerca; al saberse más de sus jefes y de los movimientos de la mano larga, diestra y babosa de la familia Castro.

El régimen no puede moverse hacia ninguna parte. Ha perdido toda legitimidad: la que deriva de proclamaciones de la oposición desde que Capriles afirmó que Maduro había cometido fraude, y la que brota desde las propias entrañas tumefactas del régimen. Opositores y chavistas en su mayoría y aunque no muevan un dedo, han despojado de alma al cachalote encallado. Creen que este bochinche debe cesar, por exhausto, perturbador y agotado. No se trata de análisis político sino de un estado social que envuelve a Maduro, quien despide la sensación de estar allí de manera momentánea y contagia la idea de que no encuentra cómo salirse del brollo.

Los opositores, salvo un sector, están entre la idea de que debe renunciar o que debe convocarse a algún mecanismo electoral de sustitución, sin dejar de existir los que añoran que alguien como Chávez en 1992 los despierte una madrugada a cañonazos con la noticia de que va a salvarlos. Lo curioso es que dentro del chavismo, salvo un sector, hay un proceso similar. Se piensa que Nicolás es incompetente y debe irse, sea para entregarle el poder a Diosdado Cabello, a Miguel Rodríguez Torres o a Vielma Mora; o sea a José V. Rangel, nombre que aparece dentro del chavismo de orilla cada vez que se habla de transición, porque según sus amigos más cercanos muestra preocupación por el rumbo que lleva el país y admite la necesidad de un cambio que no sea capitalizado por "la ultraderecha" (nombre-código para mencionar a la oposición.) También hay preocupación en el ámbito militar. Oficiales rojos o azules que no saben qué hacer: ni quieren ser golpistas, ni quieren ser cómplices, ni quieren ser represores; buscan un rol que no encuentran. El ánimo nacional en ambas orillas es el de la transición.

La lucha iniciada el 12 de febrero con la manifestación estudiantil de Caracas es el ambiente lleno de toxicidad lacrimógena, perdigones, enjuiciamientos, cárceles, torturas y balazos francos, que ha acelerado la conciencia de que esto debe cambiar. Ya es común conversar con un chavista, incluidos los de uña en el rabo, que dicen que sí, que lamentablemente Chávez se equivocó, que fulano o mengano lo habría hecho mejor. Ellos también buscan la salida.

ENCALLADO Y ENCANALLADO. Este narrador insiste en la idea de que no es un problema de juristas, políticos y analistas lo que determina la temperatura gélida del régimen; no es una opinión del cuello hacia arriba, sino una sensación del estómago hacia abajo: este gobierno, así, no sirve más.

No es la primera vez que pasa en el mundo. Hay que recordar que ese inmenso demócrata que fue Raúl Alfonsín, presidente de la Argentina después de 7 años de crimen continuo de los militares genocidas, llegó en medio del clamor de las multitudes y tuvo que renunciar a su Presidencia seis meses antes de terminar su período. Acabaron con su gobierno una inflación rampante y dos alzamientos, derrotados sí, pero que terminaron de minar sus bases. También se puede citar el caso de Carlos Andrés Pérez quien después de los golpes, de la conspiración que incluyó a los "notables", del Caracazo antes, y con extenso descontento popular, a pesar de que la economía crecía a ritmos elevados en términos mundiales, vio desinflar todo su capital político, aunque siguió en el cargo hasta que la Corte Suprema de Justicia hizo caer la guillotina.

Estos personajes continuaron en la Presidencia por un tiempo que fue más allá de agotado su poder, pero la historia lo que hizo fue tramitar su salida, a través de mecanismos siempre inéditos y siempre traumáticos. ¿Quieren más casos? Allí están Gonzalo Sánchez de Lozada en Bolivia; Jamil Mahuad, Abdalá Bucaram y Lucio Gutiérrez en Ecuador; Alberto Fujimori en Perú; Jorge Serrano Elías en Guatemala; maratonistas que se agotaron antes de la meta.

En varios de esos casos se apeló inicialmente a la represión para contener a los descontentos, con frecuencia los jóvenes y "los radicales", pero cuando la fatiga de un régimen es estructural la represión, como una droga poderosa, prolonga y hasta aguijonea el cuerpo desfallecido y mórbido pero contribuye a debilitar aún más sus fuerzas vitales.

YERROS DE DIAGNÓSTICO. El Gobierno anda en un juego político. Su propósito tiene dos objetivos: acabar con la protesta y debilitar a la oposición. Lo primero a punta de fusil y de tribunales; lo segundo, con dos elementos: aislar a "los radicales" y entenderse con "los moderados". Lo que se sabe de los "operadores" rojos es que quieren seducir a los segundos con varias ofertas (¡ojo! lo que no indica que haya disposición de aceptarlas por parte de este sector opositor; es lo que el gobierno piensa): un rector y su suplente en el CNE, varios magistrados del TSJ, libertad de algunos presos políticos humillados hasta la exasperación y regreso selectivo de exiliados, participación en comisiones de negociación, y apartamiento de "radicales", mediante la tesis del necesario deslinde.

El propósito de aislar a Leopoldo López, María Corina Machado, Antonio Ledezma, así como a los dirigentes estudiantiles no vinculados a "los moderados", tiene como eje la acusación de que ellos serían los responsables de las muertes desde el 12 de febrero. Tesis miserable que algunos repiten sobre la base de que "la salida" habría sido la promotora de esos crímenes; por cierto, el mismo tipo de acusación que el Gobierno le ha hecho a Henrique Capriles por las muertes ocurridas del 14 al 16 de abril de 2013, al haber denunciado el fraude electoral. Obviamente, Capriles no fue responsable de esas muertes, como "la salida" no lo es de las de estos meses; pero resulta curioso que la oposición unida defienda a Capriles de esta perversa acusación -como es su deber-, mientras ahora algunos opositores se hacen eco de las acusaciones que los voceros rojos hacen en contra de López y Machado.

La transición que viene tendrá de todo un poco: habrá una mezcla para todos los gustos y todos los disgustos. La realidad irreductible a meterse en el cajón de un análisis.

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domingo, 13 de abril de 2014

TIEMPO DE PALABRA. El diálogo que no ha sido... Por Carlos Blanco


"La protesta permanece, ya nadie se desmarca de ésta ni de un diálogo genuino"

CARLOS BLANCO | EL UNIVERSAL

El diálogo que no ha sido...

No hubo diálogo. Hubo debate y lo ganó ampliamente la representación opositora que asistió. Desde la elocuencia de Henry Ramos Allup hasta la parquedad documentada de Omar Barboza, que le dijo a Rafael Ramírez el tipo de fracaso monumental del cual era responsable. La gestualidad de los dueños del poder demostraba con profusión que sólo saben hablar en cadena cuando nadie los contradice o les responde, y que quedan colgados de sus frases hechas, refranerías y lugares comunes en el momento en que se requiere dialéctica argumental. No es que no saben hablar sino que no saben de qué ni cómo, cuando de debatir se trata.

El gobierno tuvo que aceptar esta situación porque está con el agua al cuello. La calle, la protesta encendida, lo obligó a buscar oxígeno con un diálogo que, hasta el momento, no es tal, aunque pudiera ocurrir en la medida en que se apuntara a resultados específicos como los que el movimiento estudiantil y diferentes voceros democráticos han planteado. Los del gobierno es claramente una patraña; dialogar implica negociar, ceder, cambiar, rectificar, sobre todo del lado de quienes ejercen el poder, y sus voceros ya han dicho que no están dispuestos a "ceder", y sólo han cedido -sentarse a un debate ante las cámaras de televisión- porque la calle los ha puesto en ese brete. Si este encuentro inicial se encaminara al diálogo no sería sobre la base de desmontar la protesta sino de acentuarla en los términos democráticos y no violentos que sus dirigentes han planteado; ya se sabe de sobra que al régimen se le obliga por la acción ciudadana y no por la potencia de los razonamientos, por más contundentes que sean.

El procerato rojo maniobra. Busca ganar tiempo para salirse de la asfixia que le han producido sus propios gases tóxicos, la represión y las muertes de las cuales es autor. Aparenta diálogo y busca que las diferencias en la oposición se transformen en división. Por tanto, resulta un contrasentido que algunos dirigentes opositores que asistieron al debate y que acusan a otros dirigentes de la oposición de ser los responsables, por radicales, de las protestas, no asuman que si así fuera, esos radicales les habrían permitido el escenario del debate que ganaron. Si María Corina, Leopoldo López, Antonio Ledezma y los demás dirigentes fuesen "los culpables" del levantamiento que hay en el país también lo serían de haber obligado al gobierno a sentarse con el otro sector de la oposición en cadena nacional, parte del cual ha condenado las protestas que despejaron el camino para decirle unas cuantas cosas a Maduro y su séquito.

Es claro que el gobierno y algunos miopes quieren que las diferencias en la oposición se transformen en ruptura entre los "sensatos" y los "exagerados". Sin duda, le haría más fácil al gobierno la represión contra los dirigentes de #lasalida, Leopoldo López y Voluntad Popular, María Corina y Antonio Ledezma, y también en contra de los estudiantes independientes y de los líderes populares que protestan, pero sería un negocio suicida; los "sensatos" quedarían sin base social significativa a merced del régimen que en ese preciso instante evaporaría estos amagos conversatorios. No hay que olvidar en estos días de abril lo que hizo Chávez después que los militares que le pidieron la renuncia -"la cual aceptó"- lo repusieron: diálogo y mareo, mareo y diálogo, hasta que se sintió fuerte y mandó todo al diablo. Luego de las elecciones municipales de diciembre pasado, hubo un par de reuniones con algunas intervenciones sólidas y otras lamentables, pero cuando el poder sintió que las piernas no le temblaban, volvió a las andadas hasta que la protesta iniciada el 12 de febrero le paró el trote.

La situación ahora es diferente. La protesta permanece, no hay dirigentes que se desmarquen abiertamente de ésta, no hay quienes se opongan a un diálogo genuino, existen exigencias compartidas y los resultados se verán en los próximos días.

LA DIVISIÓN DEL GOBIERNO. Las fisuras en el régimen florecen, son graves y crecientes. Las diferencias entre los miembros del cogobierno rojo se hacen cada vez más evidentes, especialmente entre Maduro y Cabello, en un pleito en el que el otro factor, el general Rodríguez Torres, se aleja unos centímetros para no ser salpicado. La intervención incoherente de Diosdado Cabello en la reunión comentada no refleja sólo un problema conceptual sino también político; posiblemente todos quieran impedir cualquier amago de diálogo, pero además el Capitán quiere sustraerle todo poder a Nicolás mediante el procedimiento de marcarle la pauta con medidas, desafíos y agresiones que no le consulta.

Esa división al interior del poder rojo aunque viene de lejos, de la decisión sucesoral que salvo Maduro todos sus pares consideran como absurda, se ha incrementado en la medida en que las bases chavistas y niveles importantes de la dirección media, muestran signos de impaciencia por la tragedia económica y la descomposición política. En los corrillos del poder se comentan, ya con algún descaro, las tratativas para que una transición que reemplace al que funge ahora de jefe se realice pronto dentro de los próceres rojos, hacia los más moderados, antes que el poder se desplace a los que consideran de "derecha", es decir, los opositores más firmes.

LA VERDAD ANDA EN COMISIÓN. La designación de la Comisión de la Verdad en la Asamblea es otro capítulo no por grotesco, menos importante dentro de las estratagemas oficiales. América Latina tiene experiencia en la materia. Una comisión de esa naturaleza no puede estar integrada por los victimarios y, sin duda, sus miembros deben llenar requisitos éticos para la sociedad en su conjunto. El proceso de establecer lo que se denomina "la verdad", requiere que las víctimas o sus relacionados hablen directamente; además, demanda el establecimiento de reparaciones, tanto simbólicas y morales, como pecuniarias y judiciales. Su nacimiento y desarrollo es en extremo complejo y no puede ser decidida ni su composición ni su operación por uno de los principales inspiradores de las agresiones perpetradas contra los demócratas.

LA PRUEBA. La prueba de todo este proceso se medirá en resultados. Así como el gobierno tuvo que buscar un burladero para aparentar diálogo, en el cual salió corneado, así buscará otros. Por esta razón los motivos de la protesta nacional en marcha se mantienen. La necesidad del reemplazo constitucional del régimen se mantiene. El papel de los dirigentes políticos y de los estudiantes que así piensan es sólido. De todos modos, ahora que los dirigentes democráticos, tanto los que las apoyaban como los que se les oponían respaldan las protestas, se puede decir que la agenda de demandas al gobierno se ha vuelto compartida hoy por toda la oposición. La unidad tiene extrañas formas de florecer, pero florece.

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domingo, 30 de marzo de 2014

TIEMPO DE PALABRA: "Nicolás sabe que Diosdado quiere recoger el liderazgo que está en el suelo". Carlos Blanco


"...Nicolás sabe que Diosdado quiere recoger el liderazgo que está en el suelo..."

CARLOS BLANCO , WWW.TIEMPODEPALABRA.COM | EL UNIVERSAL

Brujerías

Esta vez no hubo despliegue de camionetas blindadas y escoltas. El Químico me citó en la esquina más al sur del Mercado de Quinta Crespo, me pidió que fuese discreto, para lo cual compré mis dos paquetes de harina de maíz y un par de pollos que de tan esmirriados recordaban al defenestrado general, ahora en desgracia provisional. Nadie sospecharía que yo no era uno de los miles agolpados en las colas cubanas que recorren la Venezuela poschavista e insurrecta. Lo vi de lejos, le hice la seña convenida, y cuando entré a su nada llamativa camioneta me encontré con su pequeño y mortífero arsenal en el piso del vehículo, además de los instrumentos de comunicación más sofisticados, lo cual incluye los teléfonos satelitales que la "Inteligencia Paralela" del general que mientan El Pollo no logra pinchar.

El Químico, mal encarado, con el vocabulario más chocarrero que le haya escuchado hasta ese día, decía una y otra vez que si ellos -los revolucionarios genuinos- no tomaban el poder, "los escuálidos más extremos lo harán". Esto no puede seguir así -afirmaba- mientras veía los lánguidos y exangües animalejos que, fuera de la bolsa, asomaban sus delgados cuellos sin cabeza como entristecidos por la decapitación y el hambre.

Dolores quiere verte allá abajo, en Mamo, cerca de la Academia. Pensé que nada más natural en la sensual camarada que procurar encuentros en Mamo. Sus ternezas con el Ejército, sus brinquitos con los coroneles de la Guardia y el deliquio al que lleva a los aviadores, son incomparables con su debilidad por los uniformes blancos, sean de grumetes o almirantes.

El Químico me indica que debo esperar a que el Ayudante venga por nosotros, mientras lo oigo decir que todo se soluciona con unos bombazos bien dados "sobre la incompetencia y la traición para que renazca el espíritu de la verdadera revolución", mientras se mesa la barba con lo que sosiega la desesperación.

Al fin entro al camarote del Almirante y veo a la esplendorosa valquiria, inquieta, con un rítmico subir y bajar de su frontispicio, apenas envuelto en una blusa blanca de seda, sentada enfrente de Betsabé la adivinadora más famosa dentro del componente. El oficial al lado, con cara de susto, pero sin dejar de echar ojo a las piernas fabulosas, portadoras del sol litoral que una pequeña enagua dejaba mirar sin autocensura. Ya estaba en el final de "la consulta" cuando advirtió mi presencia. Algún rubor de cobre se le subió a las mejillas cuando la sorprendí en brujerías; más tarde me diría que eran cosas del Almirante pero que lo que oyó no le gustó. Demasiadas tormentas y truenos vendrían.

CABALLERÍA LIGERA. Le solicita al Almirante que permanezca. "Estamos fritos. Te voy a decir algunas cosas, unas las puedes repetir pero otras no". Lo cual acepté, como diría Lucas Rincón, porque estoy curioso, más ahora que se comunica no solo con la Fuerza Armada sino con las Fuerzas del Arcano. "No existe vigor en este gobierno. El madurismo es el paludismo del chavismo. Hemos creado una fuerza de caballería con nuestros "colectivos" y ahora no los podemos meter en cintura. ¿Crees que lo podremos hacer con la caballería blindada?"

Convengo con Dolores que esta cosa que a falta de otras palabras se puede llamar gobierno es débil. Ella, muy contrariada, sostiene que Nicolás no confía en la Casa Militar y por eso el cerco cubano tan estrecho, tan cercano, que lo ahoga. Cada vez que Nicolás bosteza Raúl Castro lo sabe en tiempo real. Por cierto, Raúl los convocó esta semana para explicarles a los próceres rojos cómo aplacar la revuelta popular. Nicolás y los demás darán un saltito a La Habana. El Buró Político ordena represión y cárcel. "La cárcel amansa más que los perdigones", sostienen.

-Nicolás sabe que Diosdado quiere recoger el liderazgo que está en el suelo; pero los civiles del gabinete tienen otros planes: piensan que José Vicente puede ser el articulador de lo que llaman "el nuevo consenso chavista".

-¿Cómo así, camarada?, pregunto, mientras la saya que revolotea sobre sus piernas rehúye por un instante.

-Te sorprenderías si supieras que el plan incluye a chavistas de orilla, esos que dieron su paseíto por la oposición, dice, mientras recubre con desgana sus embrujos.

Se levanta con furia y parece que fuese a golpear a alguien, pero cambia de tono y, con cierto cariño y conmiseración le da un beso lento, en la mejilla, al Almirante, encandilado por el estrujamiento afectuoso de Dolores. El oficial siente que en su humanidad se ha declarado la ley marcial obra de la vecindad lúbrica de la camarada, pero busca fuerzas para afirmar que "esa conspiración que descubrieron es una provocación para saber quiénes, dentro de la institución, respaldan la salida del Presidente. Nadie cayó en la celada. Además, los generales y almirantes no le damos órdenes ni a un soldado... "

Después de sus quejas más rabiosas, Dolores me invita a caminar por los jardines de la Academia. Se adelanta; es reconocida por varios capitanes que hablan en voz bajona pero cada vez más iracunda como ya es común en todos los componentes, lo que incluye la Milicia Nacional. Uno de ellos se desentiende de la teoría y la repasa con milimétrica lujuria. Dolores lo sabe y acentúa sus cadencias. Ya en descampado me confiesa sus cuitas. "Nicolás está en una posición insostenible, prescinde de varios oficiales leales a Hugo porque ahora, según dice, él es el que manda. No tiene control de las fuerzas, no se atreve con la economía, no pudo destituir a Rafael Ramírez, y ahora Miguel Rodríguez Torres le hace sombra a él. Diosdado fuerza la barra.¡Ay, Nicolás!"

-He llegado a pensar -dice la amazona- que la única fuerza que sostiene este andamio maltrecho en el que ahora languidecemos es la inercia, la costumbre, el peor-es-nada, el miedo al cambio, el fastidio y el miedo-.

-Y la represión inmisericorde, le acoto.

-Más que eso, dice Dolores. -Cárcel, diálogo a-la-Unasur, pero sobre todo cansancio...

-A lo que apela Nicolás es a la inercia y ésta se agota por el roce, le digo en mi recuerdo de las clases de Física de bachillerato. La clásica parada de burro que sigue a las arrancadas de tigre...

-No creas, con el cuento del diálogo se dispone a tirar anzuelos a los tuyos, con carguitos de magistrados...

-No funcionará. La calle, los estudiantes, la unidad...

Dolores se aleja, entra la tarde y el calor prosigue su reverberación, la veo a contraluz, mientras queda su cuerpo rodeado del aura crepuscular. Entiendo el amor eterno del difunto por esta Venus roja. Desde allá me dice: "Caeremos y venceremos... una pasantía por la oposición nos purificará; tal vez aprendamos a gozarnos esa democracia que a ustedes les gusta... pero antes, las furias se desatarán y nos zarandearán los vientos del desierto... "

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domingo, 9 de febrero de 2014

TIEMPO DE PALABRA. La Salida. Por Carlos Blanco


"La transición hacia la democracia implicará acuerdos inevitables entre ambos sectores"

CARLOS BLANCO , WWW.TIEMPODEPALABRA.COM | EL UNIVERSAL

La salida

Acusar o sugerir que Antonio Ledezma, Leopoldo López, María Corina Machado, la Movida Parlamentaria (MP) y los demás promotores de "La Salida" están en el fomento de un golpe de estado, es una de dos cosas: una delación, si realmente los denunciantes creen que esos dirigentes conspiran; o un crimen, aun cuando sea culposo, porque es lanzar la jauría en su contra. Por estos días se observa a altos funcionarios y al nuevo aspirante a sustituir a Nicolás Maduro, el gobernador del Táchira, centrados en Leopoldo López como responsable de disturbios, para lo cual la idea de que este busca un "atajo" no hace sino tenderle la cama a la represión.

Es obvio que hay disensos dentro de las fuerzas democráticas. Nada más natural. Sólo el debate clarifica y permite llegar a acuerdos. Hay un sector que estima que la única ruta conveniente es la que promueve la acumulación de fuerzas a través de las elecciones. Su argumento central es que otras acciones (paros, marchas a Miraflores, protestas violentas) han fracasado, mientras en las elecciones se ha ganado fortaleza. Lo conveniente sería prepararse para las elecciones parlamentarias de 2015 y luego a las presidenciales de 2019. Habría tiempo para organizarse y, eventualmente, ganar. Sin duda que esta postura tiene algún atractivo para los políticos: es previsible, permite que los chavistas de a pie se desencanten por sus propios medios y que Nicolás Maduro fracase, también por sus propios medios.

Frente a esta postura está otra. El país no espera porque no solo se desintegra el Estado capturado por las mafias, sino que la sociedad, agobiada por la escasez y el crimen, no aguanta más. El caos y la anarquía ya existentes han llegado a cotas inmanejables y por tal razón el reemplazo del régimen de Maduro debería hacerse cuanto antes. Sin duda que en el país hay quienes creen que la restauración de la democracia pasa por un golpe de estado, similar al de Chávez en 1992; sin embargo, no es esta la postura que promueven Ledezma, Leopoldo, María Corina y la MP.

Los dirigentes mencionados han planteado que el reemplazo de Maduro puede y debe hacerse dentro de las posibilidades que plantea la Constitución. Allí se contemplan instrumentos que pueden servir a ese propósito como son la renuncia de quien ejerce ilegítimamente el cargo de Presidente, el referendo revocatorio, la Asamblea Constituyente, entre otros. Esos son los medios a los que se han referido y para debatir su pertinencia han convocado a las Asambleas de Ciudadanos con el propósito de organizar y proponer una salida constitucional. Tanto las propuestas como los métodos sugeridos están enmarcados dentro de la Constitución que el régimen viola.

Quien esto escribe ha apoyado la idea de la Constituyente, pero no deja de reconocer que hay también razones para dudar de su pertinencia. Transmite la idea deseable del cambio no solo del Presidente sino de todos los jefes del poder público nacional; sin embargo no parece ser el vehículo adecuado en el momento actual, en un contexto lleno de urgencias, protestas y demandas de soluciones más inmediatas. Y con este CNE.

Un movimiento favorable a la renuncia de Maduro pudiera ser el instrumento más lógico, lo cual es tesis que se ha enarbolado en distintos momentos de la vida del país. En los 60 hubo el famoso y fallido "renuncia Rómulo" de la izquierda insurrecta; más adelante "los notables" se la solicitaron a Carlos Andrés Pérez, sin éxito; luego le fue exigida a Hugo Chávez en 2002, "la cual aceptó"; y ahora pudiera ser la salida a la catástrofe nacional. Todo legal, pacífico, constitucional y democrático. De manera que la acusación sobre la búsqueda de atajos y la sugerencia, nada velada, de que están en una estrategia golpista, es una contribución a la represión de dirigentes que solo cometen la incorrección de tener una posición diferente y defenderla con el coraje que se les conoce.

LOS FUNDAMENTOS. Los fundamentos de la visión del sector radical de la oposición es que la sola estrategia electoral no ha resuelto ni apunta a resolver la situación. No se postula desecharla; al contrario, se ha usado sistemáticamente con la sola excepción de la clamorosa abstención de 2005, luego abandonada en la cuneta por los dirigentes, entre ellos varios de sus autores. Se argumenta que la sola estrategia electoral puede conducir a crecer pero no a ganar si es que el objetivo es crear condiciones para sustituir al régimen actual. Por ello se podría decir, como dijo José Vicente Rangel en el Nuevo Circo, en el marco de su primera candidatura a la presidencia: "Estamos dispuestos a llegar al poder aunque sea por la vía electoral".

Por supuesto, hay cuestiones de interpretación. Para el sector oficial de la oposición las luchas hasta 2007 fueron un fracaso. Olvidan que estas movilizaron a la sociedad hasta niveles jamás vistos en Venezuela y América Latina, y consiguieron el objetivo de eyectar a Chávez. Quedó sembrada en la conciencia que tal objetivo era posible y se intentó, fallidamente, varias veces más. Hubo errores, pero lo fundamental fue que la sociedad se organizó y movilizó como nunca antes... ni después.

LO MILITAR. El trasfondo de este debate incipiente es el papel de la FAN. Hay quienes claman en contra del papel de los militares en una eventual transición como si se pudiera ignorar el hecho de que centenas de militares están en las estructuras de poder, son políticos y deliberan a diario. Nada más natural que procurar que la deliberación política de los militares derive hacia la recuperación de la democracia antes que hacia la gangrena dictatorial.

Lo único que realmente favorece un golpe de estado al estilo Chávez, un golpe seco, es hacerles ascos a los militares y no tener políticas definidas hacia la institución. Con estos no hay que reunirse furtivamente en las madrugadas sino plantearles algo muy simple, en forma pública y respetuosa: se les solicita que no cumplan órdenes ilegales o anticonstitucionales y se les exige que respeten sus deberes para la restitución de la vigencia de la Constitución. Ni más, ni menos. Eso ocurrió el 11A (lo del 12 fue otra cosa, lamentable); en ese día los mandos militares legítimos (no los conspiradores, sino los que habían sido designados por el mismísimo Chávez) recibieron la orden de reprimir la manifestación que avanzaba para solicitar la renuncia presidencial; se negaron a disparar a los ciudadanos y Chávez se quedó sin mando. Fue sólo eso. Ni más ni menos.

El país no resiste el clima de catástrofe en el cual se vive, en un momento en el cual ni la oposición tiene fuerza para acabar con el chavismo ni el chavismo la tiene para acabar con la oposición. Por esta razón, la transición hacia la democracia implicará acuerdos inevitables entre gente de ambos sectores. El diálogo para una transición manejable es el que ahora tendría más sentido.

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domingo, 17 de noviembre de 2013

TIEMPO DE PALABRA: Hoy la pregunta es si Maduro manejará el caos o si este se lo terminará de tragar


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CARLOS BLANCO , WWW.TIEMPODEPALABRA.COM | EL UNIVERSAL

El invencible imperio del caos

¿Hay especulación? Es decir, ¿Qué todo el que puede sube los precios y que se hace sin orden ni concierto, como si fuera una casa de locos? ¡Cierto! Es una casa de locos y la responsabilidad esencial de lo que el Gobierno llama especulación, es suya. En medio del caos hasta la pequeña parcela de cada cual, su minifundio de intereses, está sumido en la vorágine. Todo es caos: Maduro y los precios, la Asamblea Nacional y el albergue La Casona, las cárceles y sus custodios, los pranes de adentro y los de afuera. Por eso resulta pueril ver a Nicolás en su empeño de que los precios salgan de la punta del fusil porque hay ganancias excesivas. Y más patético aún a algunas buenas almas opositoras que en su empeño lamentable de ser "neutrales", aseguran que "si bien hay especulación indebida, no menos cierto es que tampoco se justifican los saqueos", como si lo uno y lo otro no fueran consecuencia de lo mismo. El justo término medio, neutral, entre el represor y el reprimido; ni con uno ni con otro; en contra de "los radicales de lado y lado" y toda esa apestosa retórica de falso diálogo, camuflado en inocencia. Uff...!

En Venezuela no hay ley. Todo el andamiaje constitucional y legal es un parapeto que el régimen usa mientras le convenga para los efectos de la opinión pública internacional. El país ve el desarrollo de un nuevo golpe de estado posmoderno. Sus elementos son: la toma de la AN para lograr el diputado adicional que votó el adefesio habilitante; los tumultos en los comercios en una operación de asedio programado contra un enemigo artificial; los comerciantes; las milicias del PSUV prevenidas al bate en un proceso de ocupación de las calles con la endeble excusa de proteger el vaciamiento de los anaqueles; sucesos en el marco de unas elecciones que el Gobierno se dispone arrebatar -si puede-, suspender o colocar en el marco de una ofensiva brutal contra "los ricos" y la oposición.

DÓLAR CELESTIAL. Véase el caso del dólar. ¿A quién se acusa de su vuelo sideral? ¿Quién es el responsable de esa elevación mística de la lechuga verde? Giordani y Chávez quisieron echarle la culpa a las casas de bolsa y a varios de sus directivos; unos cuantos fueron a parar a la cárcel en medio del indecible goce del monje criminal. El dólar siguió elevándose aun con los "culpables" presos. Y siguió y sigue.

Si usted lo que hoy compra con 1.000 bolívares mañana lo tiene que comprar con 1.500, lo que usted intenta es preservar el valor de su dinero. Tiene dos formas: una es convertir sus bolívares en dólares (por eso en la revolución bolivariana el dólar es el bien más apetecido); otra, es comprar cuanto bien duradero pueda (vehículos, los mágicos electrodomésticos, neumáticos, bujías, lo que sea). Usted sabe que si deja sus bolívares en el banco o debajo del colchón, hoy valen menos que ayer y mañana menos que hoy.

El Gobierno incrementa la cantidad de bolívares en la calle (bonos, aumentos de sueldos, misiones, liberalidades, y más bonos) y al hacerlo el precio en bolívares de las mercancías sube por esa cosa horrible que todavía Nicolás no entiende, que es la relación entre demanda y oferta. Claro que podría haber más bienes en la calle para comprar, pero hay que importarlos si no se producen en el país, pero... no hay ni cama para tanta gente ni dólares para tanta necesidad. ¿Y por qué no se producen esos bienes en el país? Porque en casos la producción doméstica ha sido sometida a ruina o porque no es competitivo o tecnológicamente viable producirlos.

El dólar oficial es la mercancía más preciada en una situación ruinosa como la actual. Y fuera de los dedicados a tarjetas de crédito, enfermos, estudiantes y otros, los negociados consisten en conseguir dólares a Bs. 6.30, importar lo que sea y vender al dólar incógnito cuya cuantía es un secreto que sólo comparten venezolanos y extranjeros. En esa brecha se han hecho fortunas en pocos días o semanas, tanto por los que reciben como por los que asignan.

LA ESPECULACIÓN. Hay quienes suben los precios hasta que pueden y, permítase a este narrador decirlo, es una conducta racional en un ambiente caótico. Si usted no sabe si va a ser expropiado mañana, si le van a obligar a vender por debajo del costo, si la gente del gobierno no entiende que usted tiene que vender el producto hoy no lo por lo que le costó sino por lo que le va a costar volverlo a poner en los anaqueles, si puede ocurrir que a algún camarada se le ocurra que usted gana mucho, si usted conoce que es imposible programar no ya para cinco años sino para cinco semanas, si usted admite que a lo mejor al diputado fulano se le antoja proponer una ley para impedir que usted se embolse lo suficiente para viajar cuatro veces al año, si pasa todo eso, aunque tenga mala prensa y signifique remordimiento, va a intentar maximizar su beneficio de corto plazo. Esto lo han entendido muy bien los del gobierno que han comprado vehículos blindados y sin blindaje, apartamentos para estrenar, motocicletas de alta cilindrada, plasmas y plasmas, y hasta la fecha no se les había aguado el ojo.

En sociedades estables en las que se respete la ley, un modesto 5% de ganancias obtenido regularmente a lo largo de los años, es más apetecido que 100% en una sociedad en la que hoy usted está arriba, mañana asediado, pasado mañana preso o exiliado, y siempre con un Giordani en el pescuezo a ver si usted es socialista estoico o capitalista gozón.

CAOS. El caos está instalado. Se come a Maduro y, sabiéndolo, intenta navegarlo con mayor desparpajo que el conocido. Hoy la pregunta es si él manejará el caos o si este se lo terminará de tragar. No le está yendo mal estos días en que naufraga la sociedad y gana votos con los "precios justos", pero no evita con esas jugadas su propio naufragio a mediano plazo.

Se acabaron las leyes, las reglas de tránsito, de urbanidad, de buena conducta. La fuerza, como última razón de todo acto, se blande desnuda en la punta de las armas de soldados, policías, ladrones, atracadores, guerrilleros, narcos y guardaespaldas. La Constitución, la de Maduro, yace en la cuneta de esto que quiso ser una revolución y se volvió un circo patético.

Sobrevive a toda esta historia el deseo de los próceres de tener más -muchos están llenos, gordos de cuerpo y de bolsillo-. También existe la compulsión de los empresarios de obtener en semanas lo que no saben si podrán obtener en meses. Pero lo más significativo es que el pueblo llano, con una comprensión profunda de la farsa que expresa el régimen, en el momento indicado deja de atender la cháchara inútil del socialismo y se vuelca, esperanzado, a llenarse de mercancías a como dé lugar.

Una revolución que terminó hace rato, a la que solo le queda la represión policial y judicial, así como la orgía del consumo a "precios justos", carece de fuerza moral y de aliento para seguir.

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domingo, 13 de octubre de 2013

TIEMPO DE PALABRA. Nicolás, no apuntas bien. Por Carlos Blanco


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"Si buscas solo a los de vivezas menores vas a descuidar a los de los millones... a tu lado"

CARLOS BLANCO | EL UNIVERSAL

Nicolás, no apuntas bien. Supóngase que Nicolás desea luchar contra la corrupción. Supóngase que no lo ha hecho por una de tres razones: 1. No sabía de su existencia; 2. Aunque sabía de su existencia, estaba en un cargo que no le permitía combatirla; 3. Aunque sabía de su existencia y podía haberla combatido, no podía saber cuánto peligro provocaba a la estabilidad del régimen que encarna. Con el látigo en la mano va a depurar la inmunda sentina en que la República fermenta y se propone liquidar la corrupción y sus primas hermanas, el nepotismo y lo que ha denominado, bajo el consejo de un poco imaginativo asesor, el cadivismo.

El discurso es interesante porque fue leído. No hay que olvidar que los próceres del bochinche bolivariano han hecho de la improvisación oratoria -y de la otra- un estilo de vida. Leer se convirtió en una mala práctica que le dejó a los hígados del Comandante algunas de sus más eternas metidas de pata. Del discurso pueden dejarse de lado las citas excesivas, en particular aquellas de Bolívar que un anciano general administra como su tesoro particular en el baúl herrumbroso del Sótano 3 de Miraflores. Con Chávez sonaban a proclama, con Maduro a improvisado discurso de alumno de 3° castigado.

En el batiburrillo de referencias hay de todo, pero dos autores merecen destacarse: Javier Birdeau y Rigoberto Lanz, mi amigo, fallecido hace pocas semanas. Estos dos intelectuales fueron marginados por las corrientes dominantes dentro del chavismo. Ambos llegaron a ser críticos en la misma dirección, sobre el burocratismo, el autoritarismo y la corrupción, y discretamente fueron puestos de lado. Perjudicaban el proceso, llegaron a decirles. El hecho de que Maduro reivindique el pensamiento de un posmarxista y de un neomarxista, sugiere una ruptura con unos cuantos de la izquierda tradicional comunista y paracomunista a los que Chávez se sentía tan atraído. Es posible que sean exquisiteces intelectuales de sobremesa lo que ha animado a Nicolás a citarlos, pero sin duda los trae del ostracismo al que fueron condenados por sus propios camaradas, vividores y acomodados. Lástima que para Rigoberto haya sido tan tarde y la mención de Maduro es de un artículo de 2006, de hace más de 7 años que el chavismo ignoró hasta ahora. La cita: "Hay una subcultura de la corrupción en el país que no se vence con espasmódicos sermones ni con una simple mención retórica a este problema. Trátese de la pillería gansteril que no vacila en rasparse la caja fuerte con el mayor desparpajo o de las refinadas prácticas del favoreo, el quiquirigüiqui y otras mañas bien mantenidas por legiones de funcionarios de todos los pelajes, la primera regla es una radical intolerancia frente a estas prácticas".

LA HORRIBLE ENFERMEDAD. Nicolás tiene razón en una cuestión central: la corrupción se come su revolución. Él dice que se la puede comer, pero la digiere cómodamente y está a punto de expulsar sus desechos.

El proyecto político bolivariano no pudo combatir la corrupción por varias razones. Una fundamental es que se ha producido una destrucción masiva de la institucionalidad pública, y el control social no es sino una mascarada para financiar la estructura comunal del PSUV. Al destruirse las instituciones y no crear una institucionalidad alternativa, "revolucionaria", el Estado se desintegró en sus funciones básicas. No hay Contraloría, no hay Fiscalía para acusar a los camaradas -salvo a unos de tercera categoría-, no hay Defensoría del pueblo (la titular acaba de calificar como "centelleante" el discurso en referencia y no le dio pena alguna), no hay Parlamento que investigue, no hay policía que documente, salvo en casos en que haya interés políticos expreso.

Al derrumbarse la institucionalidad pública por inexistente o ineficaz, ese lugar lo toman las mafias que pasan progresivamente a controlar puertos, aduanas, Cadivi, estructuras impositivas y contrataciones públicas, más aún si existe un trasiego clandestino de dinero para financiar proyectos secretos, y para sostener la actividad política del partido en el poder o grupos políticos y gobiernos de otros países. Las maletas buchonas que van a Argentina o a Bulgaria son un pequeñísimo muestrario del subsuelo revolucionario, de lo cual los Fondos son tan profundos como oscuros, sean chinos o no.

Lo que ocurre en esa dinámica en la cual el falaz propósito revolucionario lo justifica todo es que la ley desaparece como mandato y como referencia. Todo vale, siempre que los fines lo justifiquen y se esconda de la opinión pública. Allí, en esa noche en la que "todas las vacas son negras y todos los gatos son pardos", se pierde la distinción entre lo privado y lo público, lo mío y lo nuestro, lo que pertenece al orden de la ciudad y lo que pertenece al orden del individuo. Nicolás, ¿tú crees que el funcionario que lleva una paca de dólares para un propósito revolucionario, se parará en seco cuando vaya a París y se tropiece con unos trajes de marca, un restaurant "cuatro estrellas" o ese vino carísimo que a los paladares rojos parece inspirar?

La indistinción entre lo público y lo privado que prevalece en tu revolución, Nicolás, no es capitalista sino precapitalista. Lo que hizo el capitalismo, a través de siglos, fue precisamente producir la separación entre el ámbito del Estado y el de lo privado-económico. Aclaratoria útil y gratuita que se te hace.

LA BURGUESÍA PARASITARIA. Cierto que la burguesía parasitaria no es nueva. Está ligada al rentismo petrolero del cual este proceso, Nicolás, es creación. Tu revolución no se explica sin el rentismo petrolero y no existe éste sin su burguesía parasitaria, diferente a la productiva y creadora. En Venezuela ha habido de las dos y, sin duda, la vinculación con el Estado ha sido factor para la acumulación originaria o permanente de capitales. Chávez destruyó en lo fundamental a la burguesía productiva y una parte de la parasitaria, pero para funcionar su sistema si bien no permitió la creación o renovación de la burguesía productiva, necesitó -óyeme bien, necesitó- la generación de su propia burguesía parasitaria, su boliburguesía con sus críos, los bolichicos.

Ahora te vas a dedicar a perseguir a los pobretones que quieren hacerse de unos dólares con las tarjetas de crédito sin atender a la inmensa boliburguesía que ha generado este proceso entre viejos y nuevos, civiles y militares, de derecha e izquierda. Una vez te dije: míralos dónde viajan, cómo visten, dónde viven, para que sepas el lugar en el cual anida la corrupción. No dudo que haya azules o amarillos; pero rojos, como arroz.

Perseguir al que quiere dólares es vender el diván, porque buscar cambiar bolívares que se disuelven por dólares es la única conducta económica racional para ahorrar. Si te pones a buscar solo a los de las vivezas menores vas a descuidar a los de los millones. Y están a tu lado.

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Twitter @carlosblancog


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