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jueves, 24 de julio de 2014

Pasajes baratos para todos. Por Oscar Arnal


OSCAR ARNAL | EL UNIVERSAL

La política es un arte y como tal se perfecciona con la práctica. La economía en cambio es una ciencia, que tiene unas leyes inexorables, que se fundamentan además en la confianza y en las perspectivas futuras.

Hace unos años atrás participé en un foro, que reunió a centenares de personas. A la audiencia se le consultó sobre la tasa que estaría dispuesta a pagar para cambiar sus bolívares y la respuesta fue que no importaba cuán alta con tal de salir de ellos. Todos querían moneda dura.

Hoy en la mayoría de los países del mundo y de Latinoamérica, de hecho o de derecho, se puede pagar con cualquier moneda: euros, dólares, yenes, libras, pesos, etc. La libre conversión se realiza al instante de acuerdo a las cotizaciones internacionales. Es más, algunos países hermanos como Ecuador, El Salvador o Panamá están oficialmente dolarizados. Y los dos primeros están en manos de gobiernos de izquierda que inclusive forman parte del ALBA.

La inflación que es el peor impuesto al bolsillo de los más pobres es un problema monetario. Y es un cáncer que hoy ataca de manera salvaje a nuestra economía. Si la actual inflación que sufrimos pasa a hiperinflación la nación será devastada. Y todo progreso económico de las clases populares o medias sufrirá una feroz regresión.

En cualquier país el alto costo de vida tiene sus causas en la emisión de dinero que no se corresponde con la producción de bienes y servicios. Con los equilibrios indispensables. Crédito y deuda sin respaldo ni control. Gasto público desbordado y desordenado. Demanda agregada sin previsión a contraprestaciones. Desequilibrios que generan inmensas distorsiones de precios, desconfianza y escasez.

Venezuela podría comenzar experimentando la libre conversión monetaria con el tema de los boletos aéreos. Legalizar que la gente pueda pagarlos en cualquier moneda sería parte de la solución. A corto plazo reaparecerían y a mediano plazo lloverían las ofertas y bajarían las tarifas. No tiene sentido que hoy comprar un pasaje desde Aruba, Curazao o Colombia cueste 50% menos que lo que se paga desde aquí en euros o en dólares.

De la misma manera, resolviendo el problema monetario se acabaría con la corrupción cambiaría, la especulación contra el bolívar, el dólar paralelo, el mercado negro, la necesidad de auditar los dólares otorgados y las páginas como DolarToday, que presionan el dólar al alza.

Desde hace varios lustros el mundo entero ha venido controlando la inflación. Una prueba la tenemos en la Unión Europea. Unificando las monedas los países que tenían problemas de inflación, la han reducido a las de los demás del grupo. El Banco Central Alemán les ha servido de ancla. Que un solo euro en el mercado paralelo valga más que nuestro billete de máxima denominación marcado en cien bolívares, cuando en Europa circula papel moneda de quinientos euros no es casualidad.

Los venezolanos deberíamos usar los mecanismos de integración regional o crear otro, especialmente para unir monedas, hacer sinergias y derrotar la inflación. Adoptar otras monedas junto a la nuestra o una nueva moneda, que genere confianza, estabilidad de precios y seguridad jurídica. La moneda del Unasur, Mercosur o la de cualquier tratado bilateral por ejemplo. A todos los países que implementaron la solución monetaria les funcionó. En la unión está la fuerza y hay que usarla en función del bien común para acabar con el alto costo de la vida y tener un país sustentable.

oscar.arnaln@gmail.com

@OscarArnal



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