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martes, 7 de octubre de 2014

El mensaje del cierre de Clorox. Por Herbert Hudde


HERBERT HUDDE | EL UNIVERSAL

En días pasados sucedió un hecho cuya significación, aunque la gran mayoría no se ha percatado de ello, es de enorme trascendencia para el país: el intempestivo cierre de Clorox.

De manera sorprendente, el lunes 22-9 las instalaciones de la compañía amanecieron cerradas, el personal había sido liquidado y avisado de ello mediante mensajes telefónicos, la empresa se desapareció, y no se supo más nada de ella. Nótese que ni siquiera se preocuparon, como han hecho otros, de recuperar el valor de sus activos, lo que indica un total hartazgo.

Ciertamente que no puedo ver con simpatía la forma deplorable de escaparse que Clorox utilizó, pero ello es meramente una cuestión, digámoslo así, de etiqueta, de modales. Lo trascendente es lo que esa ida, aunque se hubiese realizado de una forma más elegante, significa para nosotros: el muy negro futuro que nos ha legado el chavismo. ¿Por qué? Veámoslo.

Aparte de regalos como el petróleo, lo único que hace progresar un país es la inversión, y ésta es de dos tipos: la pública y la privada.

La pública debe dotar al país de una infraestructura adecuada para la producción de bienes y servicios: embalses y sistemas de distribución del agua para la vida y el riego, vialidad, electricidad, etc., además de obras para salud, educación, etc.

Pero la inversión que debe hacerse en el aparato productivo (el agro, la industria, etc.), debe hacerla el sector privado, pues los gobiernos no sirven para ello, lo cual está más que demostrado.

Recalco que sin ambos tipos de inversión no se va a ningún lado, no puede haber progreso, y si ni siquiera se hace la inversión para reponer la capacidad productiva que se va gastando con el uso, no solo no se progresa, sino que se retrocede, que es lo que está pasando en Venezuela.

Pero para que los privados, ojo, tanto nacionales como extranjeros, inviertan en un país, se requiere de al menos 4 cosas:

- Confianza en el país y su gobierno.
- Amplia seguridad jurídica.
- Que no haya control de cambio.
- Que la economía funcione bajo un sistema de mercado, sin controles, por lo menos excesivos, de precios.

Evidentemente, la Venezuela actual no cumple con ninguno de estos requisitos, por lo que la inversión privada actualmente es nula.

Ahora bien, como las inversiones no se recuperan en pocos meses, sino en plazos bastante largos de muchos años, estos requerimientos no solo deben estar presentes en el momento en que se estudia una inversión, sino que el inversionista debe estar seguro de que van a seguir existiendo por lo menos durante toda la vida de esa inversión. Si no, sencillamente no invierte.

Y aquí viene lo importante. Supongamos que el chavismo sale, y que el nuevo gobierno actúa de forma maravillosa para atraer a los inversionistas. ¿Van éstos a traer sus reales para invertir aquí? ¡Pues no! ¿Por qué? Porque si se hace una inversión que toma 3 años en plasmarse y 15 más en recuperarse, y los chavistas vuelven a apoderarse del coroto en el o los próximos períodos, pues esa inversión probablemente se va a perder, porque volverán la inseguridad jurídica, las regulaciones insensatas, y ¡horror!, el control de cambio.

De manera que como ya está sucediendo, nadie va a invertir un centavo en Venezuela hasta que no haya total seguridad de que el chavismo está totalmente muerto, lo cual nos condena a no tener inversión privada en muchos años, con el consiguiente estancamiento o como hoy en día, una fuerte y larga recesión.

Total que el chavismo, con sus nefastas ideas sobre lo económico, bloqueó totalmente el desarrollo del país por mucho tiempo, y recuperar la posibilidad de algún progreso va a tomar bastante tiempo. Eso, de manera intuitiva, lo sabe el gentío que se ha ido y se sigue yendo, sin que el Gobierno emita la más mínima señal de que se ha dado cuenta de que su dichoso modelo es un rotundo fracaso, sino que insisten en que ha sido, como dijo Ramírez, "profundamente exitoso". Vaya herencia; nos han dejado fritos.

herbert_hudde@yahoo.es


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