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sábado, 14 de noviembre de 2015

Tres encuestas. Por Gustavo Linares Benzo


A confesión de parte, relevo de pruebas, dicen los abogados...

GUSTAVO LINARES BENZO | EL UNIVERSAL

A confesión de parte, relevo de pruebas, dicen los abogados. Pues las mejores encuestas sobre el 6D son las que vienen del propio gobierno. A ver:

Primera: La encuesta de Jesse Chacón, o mejor dicho, que no hay encuestas de Jesse Chacón. Razón evidente: ni alguien tan cercano al gobierno se presta a mentir descaradamente y asegurar el triunfo de la revolución. Ya ni Hinterlaces puede disimular el abismo cósmico entre el chavismo y la oposición, treinta puntos.

Segunda: La jubilación colectiva de los magistrados. Como sabemos, se trata de trece (13), no dos ni tres jueces del Tribunal Supremo de Justicia a quienes se les vencía su período el año que viene, es decir, cuyos suplentes debían ser designados por la nueva Asamblea Nacional. En otras palabras, la absoluta garantía de triunfo de la revolución bonita en las próximas elecciones ni es tan absoluta ni está muy garantizada que se diga; en un nuevo amaño de constitucionalista, como diría el chavista sin saberlo Simón Rodríguez, se inventa esto de las jubilaciones para que sea esta Asamblea moribunda la que nombre a magistrados de su gusto.

Tercera: El proyecto de presupuesto para el 2016. Una de las técnicas preferidas de Hugo Chávez para lograr el manejo discrecional de los dineros públicos, era diseñar un presupuesto más o menos equivalente a la mitad del gasto estimado y obtener la legalidad de la otra mitad mediante créditos adicionales, dócilmente concedidos por la AN. ¡Oh, sorpresa!, el proyecto presentado ahora para el 2016 equivale a todos los gastos efectuados en el 2015, incluyendo los créditos adicionales; es decir, el gobierno no tendrá la aprobación automática de cuanto presente a la AN, o sea, va a perder su mayoría.

Las encuestas confirman lo que todos saben, los millones de votos por el buche que la oposición le meterá al gobierno. Un pueblo que sólo compra un día a la semana y lo que hay, que es poco o nada, no actuaría de otra manera. Sólo un movimiento político que planea salvar a la raza humana, como dice literalmente el "plan de la patria", puede tener la soberbia de creernos tan ilusos o bobos. Cualquier demócrata sabe que todo gobierno es más o menos malo, que ninguno salvará a la humanidad, que los años desgastan y que sin dinero nadie es simpático. Perder es normal. Debe ser muy interesante el chavismo en la oposición.

@glinaresbenzo


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sábado, 18 de abril de 2015

Fuimos a Disney. Por Gustavo Linares Benzo


Se trata de aspiraciones, más allá de realizaciones. Y el símbolo de esa aspiración es Disney World

GUSTAVO LINARES BENZO | EL UNIVERSAL

La eliminación del dólar viajero a todos los efectos prácticos tiene un alcance político difícil de exagerar. Es la renuncia definitiva del chavismo a la clase media venezolana, la consolidación del PSUV como partido uniclasista en contra de la tendencia de todos los partidos de izquierda del mundo. Ya no se trata del repudio de toda participación empresarial, así sea de empresas mínimas, cooperativas o independientes, sino del rechazo a la emergente categoría de funcionarios públicos medios, de trabajadores de las empresas públicas, que disfrutaron del bienestar de la bonanza petrolera.

Más aún. Eliminar la posibilidad de cualquier viaje al exterior salvo para los muy ricos, es oficializar al chavismo como contrario a la tendencia social más importante del continente en lo que va de siglo: la conversión de América Latina de una región de pobres en una región de clase media en el ideario popular. Como demuestran todos los estudios demoscópicos de largo plazo (Latinobarómetro, Pew, Datanálisis), los valores y aspiraciones de la gran mayoría de la población latinoamericana, Venezuela a la cabeza, son los de la clase media: profesionalización, educación, salud, emancipación económica de la mujer, consumo variado.

Se trata de aspiraciones, más allá de realizaciones. Y el símbolo de esa aspiración es Walt Disney World, dicho con la mayor seriedad. La bonanza petrolera significó para un número gigantesco de venezolanos el acceso al castillo de Cenicienta y a la montaña rusa de Hulk, tantos que una mayoría sustancial inclusive de los más pobres comenzaron a tener información de primera mano, de hermanos o amigos, del primer mundo y de sus deleites. Cancelar esa posibilidad no solo afecta a un sector que cada vez se venía reduciendo, sino a toda una categoría social mucho mayor que la que indican los números de distribución del ingreso.

Espejismo o no, lo cierto es que en vida de Chávez y por obra del crecimiento económico de China, la bonanza permitió que muchos vivieran como la clase media y casi todos pensaran que más pronto que tarde podrían hacerlo. Chávez, en contra de lo que eran sus intenciones al menos de palabra, propulsó un ideario exactamente contrario al modelo que pretendía. Así contribuyó a esta tendencia general de América Latina a lo cosmopolita, la seguridad y los servicios; a Disney, para decirlo en una palabra.

@glinaresbenzo


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sábado, 13 de diciembre de 2014

La Constitución inútil. Por Gustavo Linares Benzo


Si el umpire canta buenos todos los lanzamientos, ¿qué importa la zona de strike?

GUSTAVO LINARES BENZO | EL UNIVERSAL

La Constitución de 1999 murió antes de nacer. Luego de seis meses de debates, se propone al pueblo y éste aprueba una Constitución que establece mecanismos blindados para garantizar la imparcialidad de los magistrados del Tribunal Supremo, del Fiscal, Contralor y Defensor del Pueblo. El 15 de diciembre el texto se aprueba en referendo, y ya el 27 la moribunda Asamblea Constituyente dicta la verdadera Constitución, entre gallos y a medianoche: el pomposamente llamado "Régimen Transitorio del Poder Público", lo que en realidad fue el nombramiento brutal y sin aviso de todos los magistrados del TSJ, del Contralor, Fiscal y Defensor del Pueblo.

Fieles a su misión, estos funcionarios le dieron la razón al Gobierno siempre y sin excepción, y luego demostraron su imparcialidad al pasar sin descanso a ser, por ejemplo, diputado del PSUV o Procurador General. Cuando la Sala Electoral se rebela una solita vez en el caso evidente de las firmas planas, en el revocatorio del 2004, los fieles funcionarios de la Sala Constitucional le sirven la mesa al Gobierno anulando todo lo decidido.

Estos fieles funcionarios designados a dedo mantuvieron un récord impecable al asegurar además el nombramiento de sucesores aún más comprometidos con Chávez. Respaldaron desde la modificación de la ley del TSJ que colonizó lo que aún le quedaba de independencia (2004), hasta lograr que noventa diputados sean las tres quintas partes de la Asamblea aunque la matemática dijera otra cosa, a punta de desengavetar antejuicios y expulsar diputadas (2014), pasando por acabar con la descentralización quitándoles todo a los gobernadores y alcaldes de oposición (2008), entre otras joyitas. Por no hablar de asfixiar todas las universidades nacionales al prohibirles las elecciones (2011), o decir que el presidente de la República mismo es quien decide si está en condiciones de salud para gobernar (2012).

Si el umpire canta buenos todos los lanzamientos, ¿qué importa la zona de strike? ¿Para qué celebrar las supuestas maravillas de un texto que siempre y en todos los casos le da la razón al poder, hasta en las matemáticas (plazos, mayorías, límites)? Venezuela no tiene Constitución porque los poderosos siempre ganan.

Quince años de una Constitución inútil.

@glinaresbenzo


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sábado, 4 de octubre de 2014

La peor sentencia. Por Gustavo Linares Benzo


Los magistrados no han sido electos por el pueblo, precisamente porque no son políticos...

GUSTAVO LINARES BENZO | EL UNIVERSAL

La historia se repite. Como la oposición tiene veto para el nombramiento del comité para designar a los rectores del Consejo Nacional Electoral, el gobierno coge el atajo de pedirle al Tribunal Supremo que lo nombre. Así lo hizo en el 2003, cuando la Sala Constitucional designó por ejemplo al más imparcial de los venezolanos, Jorge Rodríguez, que de rector pasó por casualidad a la Vicepresidencia de la República y ahora es alcalde de Libertador y no precisamente como independiente.

Chávez logró cabalmente su objetivo entonces: en agosto del 2003 su popularidad no pasaba de 30% y los imparciales rectores lograron retrasar un año completico el referendo revocatorio, para que, misiones mediante, Chávez lo ganara en agosto siguiente. Para ello los imparciales y apolíticos rectores inventaron la caída de las firmas planas, la ratificación y recontraratificación de firmas y cuanta maniobra pudieron imaginar.

Esta tecnología es quizás la violación más flagrante de la Constitución que ha habido en estos años, que ya es decir. Primero, supone romper la principal garantía de estabilidad e independencia de magistrados y rectores electorales, la mayoría calificada de dos tercios en la Asamblea Nacional para esos nombramientos. Es decir, se obliga a un acuerdo entre la mayoría y la minoría, que de no lograrse tranca el juego y mantiene a los funcionarios en ejercicio en sus cargos. Que se tranque el juego es completamente a propósito; es la manera, aquí y en cualquier país que tenga una Constitución medianamente seria, de obligar a un acuerdo. Y todo sigue funcionando, se quedan los que están hasta que se designe a otros.

Si fuera posible saltar este obstáculo acudiendo al TSJ, la mayoría sería tirana, como de hecho lo ha sido todos estos tres lustros. En segundo lugar, poner al TSJ a nombrar funcionarios es un irrespeto superlativo de las reglas democráticas. Como es evidente, los magistrados no han sido electos por el pueblo, precisamente porque no son políticos. No pueden, por lo tanto, sustituir a los políticos porque sería violar la regla básica de la democracia: la política es del pueblo, no de las elites, ni siquiera las elites jurídicas. Si en el 2003 nombraron al CNE, en el 2014 otra vez, el año que viene el TSJ se designará a sí mismo y cuidado si también nombrará algún diputado, o todos, da lo mismo.

@glinaresbenzo


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sábado, 30 de agosto de 2014

Un país palúdico. Por Gustavo Linares B.


Frente a la carestía, biometría. El hambre se quita con miedo

GUSTAVO LINARES BENZO | EL UNIVERSAL

El mayor riesgo de esta crisis económica es que nos acostumbremos a ella. En otras palabras, que deje de ser crisis. Que no tenga consecuencias, que no pase nada y continúen la escasez, la inflación y el estancamiento. El Gobierno apuesta cada vez más desembozadamente a esa posibilidad, Maduro no hace nada. Anuncia medidas y no las toma, sale de los ministros pero no sale. Su popularidad baja, el Gobierno es una comiquita, ni sus más incondicionales enemigos saben cómo defenderlo. Pero nadie se mueve, solo se anuncia un nuevo negocio a lo Smartmatic, alguien se va a ganar un realero con las captahuellas.

Se ha dicho mucho y bien sobre esta nueva tropelía, que en esta democracia protagónica se decidió sin consultar a nadie, se impone desde las vísceras como casi todo, contando con el supuesto apoyo de quienes no tienen nada que perder o lo que tienen es prestado por Chávez y se lo quitan ante el más mínimo pestañeo. Es la misma presunta clientela que se creería que toda esta penuria se debe a una guerra económica dirigida por Mickey Mouse y que ya fue debidamente adoctrinada sobre que la Suprema Felicidad Social es un pollo de Mercal.

Listas, censos...

En realidad, esa clientela se formó sobre el miedo a la represalia, a las listas y censos, a las captahuellas de Tibisay Lucena que ahora amenazarán desde abastos y bodegas. Y a un carisma bien respaldado por un millón de millones de dólares, alcahuetas de la ineptitud galáctica y del saqueo a los fondos públicos. Con ese realero hasta los ridículos eran simpáticos, todos los chistes daban risa y hasta cantaba bien joropo. Pues ahora no hay dólares, los chistes son malísimos y solo cantan los pajaritos. Ahora hay que gobernar, ya no hay chequera para taparear sinvergüenzuras y negligencias, ni para suplir estudio y experiencia a realazos.

Pues esta crisis, este momento que debería ser de cambios, tampoco llega para el Gobierno. El insólito caso de un gabinete que renuncia pero se queda es la peor señal imaginable: o Maduro no quería cambios y se los impusieron y ahora logra aferrarse a los suyos; o al revés y los cambios que quería no se los dejaron aplicar. Entonces el tercer jefe de la sundde en seis meses sigue hilvanando tesis económicas que más bien son tesis cómicas, más propias de un gobierno que tiene semanas en el poder y no décadas. El Banco Central no publica cifras desde mayo, lo que produce que industriales y comerciantes tengan que adivinar imaginando lo peor, 80 o 100% de inflación, escasez de 90% en productos esenciales.

Control

La respuesta es la que media humanidad daba hasta 1989, control férreo y centralizado de una economía en transición al socialismo, toda iniciativa privada es torva y perversa. Ahora esa respuesta no la da nadie, hasta la potencia comunista emergente aplica el mercado como sistema de distribución de recursos y ya nos hizo su colonia. Resultado, que ya sufrió media humanidad hasta 1989, muchedumbres apáticas o parásitas del Estado, incapaces de emprender proyectos de cualquier especie, retrasadas con respecto a sus pares de países vecinos y no tan vecinos. Las captahuellas son malas aunque sirvieran para regalar carros: hacen del ser humano un esclavo del poder.

Nadie crea que de lo que se trata es de un debate nacional sobre el modelo económico. Es superar una verbena de incompetencia que además cree que los demás le creemos, que miente pero sin el glamour del Gigante Eterno y sin las migajas que repartía de lo que hubiera sido una bonanza en manos de cualquier otro gobierno. Nos prometieron el Mar de la Felicidad y llegaron unas captahuellas. Regresó el país palúdico, que ahora es azotado por el dengue y la chinchuya o como se llame, sencillamente porque el Gigante Eterno y su mentor galáctico convencieron a buena parte de la población de que unas inyecciones de Diclofenaco y un par de Atamel eran las nuevas fronteras de la medicina; se dejó de vacunar, de fumigar y de operar, mientras estas boticas de ladrillito servían para financiar la satrapía caribeña.

Frente a la carestía, biometría. El hambre se quita con miedo. El contrabando no requiere de complicidad pública, es algo privado, que ocurre frente a los ojos inocentes de los paladines de la seguridad nacional. Después de quince años de gobierno, los males todavía se deben al pasado cada vez más remoto. O a un enemigo externo o interno, o al clima o al Niño o la Niña.

Los ministros renunciaron. Es el momento de la crisis, de una solución, buena o mala. Como dijo Jorge Roig, que el Gobierno decida, al menos para atenernos a algo. Pero el rumbo de mantenernos a la deriva no es bueno, aunque se llegue a las elecciones parlamentarias con algo de popularidad, o con suficiente miedo en la población para que confundan las captahuellas de la harina con las del voto.

@glinaresbenzo



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sábado, 24 de mayo de 2014

Por el camino de Chávez. Gustavo Linares Benzo


Lo extraordinario es que alguien pueda seguir pensando que el chavismo representó algo positivo

GUSTAVO LINARES BENZO | EL UNIVERSAL

Esta sensación de suciedad, abandono, deterioro, postración en una palabra, exacerbada porque no hay agua, no debe ser única en nuestra historia. Quizás sea única en la memoria de quienes hoy estamos vivos, en el recuerdo de los más viejos. Quizás algún partidario de Chávez, quizás muchos, la verdad eso no tiene la más mínima importancia, crean o sientan sinceramente que antes de 1999 su situación era muchísimo peor, que lo que están pasando hoy es pasajero, que bien vale sufrir un poquito ante la felicidad que han tenido, que han recibido sea palabra más exacta, como si la felicidad fuera un regalo de Chávez.

Lo que sí puede ser único, insólito, es que se soporte tan estoicamente, que esta penuria se lleve con tanta aparente tranquilidad, sólo como una molestia pasajera. Lo extraordinario de esta situación es que ante tanta incuria, todavía alguien, así sea uno solo, pueda seguir pensando que el chavismo representó algo positivo en la vida del país, que lo sigue representando y que lo que ocurre es que Maduro es un pésimo gobernante, que no está haciendo lo que haría el Comandante. Ya todo el mundo sabe, al menos así lo dice a las encuestadoras tirias y troyanas, que este gobierno es épicamente inepto. Pronto, si es que no ha ocurrido ya, esta administración pasará por debajo del umbral del 30% de aprobación, es decir por debajo del núcleo duro del chavismo radical.

Sin embargo, ¡cuánta falta hace Chávez! suspiran muchos todavía, si el Comandante estuviera vivo habría agua y harina. Lo insólito es que tantos estén engañados, que no vean la evidencia más palmaria de que efectivamente vamos por el camino de Chávez, es decir, hacia cuarenta mil asesinatos al año, hacia el país más violento del mundo, hacia una inflación de tres dígitos, hacia una deuda externa, ya la más alta de toda nuestra historia, que sea tres y cuatro veces el PIB, o sea impagable. Hacia una economía de guerra pero sin guerra, al desabastecimiento como regla: van dos años en una sola cola.

Miseria

Despejar esta incógnita es necesario para cambiar al país. Qué hay en la mente de tantos venezolanos, es cierto que cada vez menos, pero aun muchos, que son capaces de creer sinceramente que el camino de Chávez conduce a algo distinto de la miseria, a algo que no sea un todos contra todos en que al pobre lo matan y el menos pobre se va. Hay respuestas fáciles pero falsas. La complicidad de boliburgueses y malsines sólo hiede en la conciencia de muy pocos. No, no es verdad que sólo torvas razones pueden justificar que alguien piense que Chávez fue bueno y que inauguró una nueva era. Hay otras razones, pero el problema es que precisamente no son razones, no son ideas racionales, sino emociones por un lado y engaños por otro.

El carisma de Chávez. Aparte de la obviedad de que el millón de millones de dólares que gastó como si fueran suyos hacen que cualquiera sea buenmozo (chequera mata galán), en alguna medida el Gigante Eterno conectó con importantes sectores de la población. Pero hablamos del carisma como si lo justificara todo, como si al líder carismático todo se le permitiera. Todo lo contrario: el primer objetivo de la educación, que por obvio no se dice, es enseñar a distinguir la verdad de la mentira, lograr que las personas no se dejen engañar. Y, por el contrario, el aparato cultural de Chávez fue muy hábil para mentir carismáticamente. La primera mentira, que Chávez no tenía la culpa de nada, que los errores eran de los ministros, los éxitos del Presidente.

Eso recuerda el cuento de hadas de que Lula no sabía que en la oficina de al lado se repartía el billete parejo para lograr que los diputados apoyaran sus medidas. Sobre todo porque Hugo Chávez gobernó siempre con los mismos: si ocurría el milagro de que saliera de alguien, o bien "iba a otro destino" dentro del gobierno, o reaparecía al poco tiempo en un alto cargo.

Su pésimo gobierno, disfrazado con barriles a cien dólares, se debió directamente a él, como a ningún otro Presidente en nuestra historia. Con el truquito de los regaños en Aló Presidente engañó a muchos incautos.

La otra gran mentira fue el recurso a esconder su responsabilidad en los otros. Así como cuando los presidentes no eran eternos los nuevos le echaban la culpa a los viejos, por más años que pasaran, Chávez se pasó quince años cargando las culpas sobre la mal llamada Cuarta República, y cuando ya sonaba fastidioso, sobre el capitalismo. Así, los videojuegos capitalistas eran los culpables de que los homicidios se triplicaran en Venezuela aunque se reducían en el resto del planeta, como si Call of Duty sólo se vendiera en Caracas.

La lucha política es una lucha por el corazón del pueblo. Pero esa lucha no puede ser con el arma de la mentira, del engaño, del señuelo. Hay otros caminos.

@glinaresbenzo



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