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jueves, 4 de junio de 2015

¿Por qué se está desintegrando el bolívar fuerte?. Por Víctor Salmerón


Por Víctor Salmerón | Prodavinci

1. El nacimiento del Bolívar Fuerte. El 30 de diciembre de 2007, el directorio del Banco Central de Venezuela se dirigió al país en cadena nacional. Su presidente en ese entonces, Gastón Parra Luzardo, apareció en las pantallas de televisión convencido de que había comenzado una era de prosperidad que necesitaba una moneda que la representara de forma adecuada, capaz de borrar los infortunios inflacionarios del pasado. Nacía una “economía fuerte, un bolívar fuerte, un país fuerte”.

Con la prosopopeya que lo caracterizaba, Gastón Parra Luzardo alzó la voz y dijo:

“La reconversión monetaria es una expresión del compromiso que asumen el Banco Central y el Ejecutivo Nacional para fortalecer la moneda, sustentar el crecimiento y el desarrollo económico-social del país y reafirmar el objetivo de estabilidad de la economía, fundamentado en la ejecución de un conjunto de políticas consistentes en el tiempo. Todo esto como parte de los cambios significativos que tienen lugar en Venezuela, con la plena convicción de que tendremos un bolívar fuerte para beneficio del país”.

Para demostrar la firmeza de la nueva economía se le quitaron tres ceros a la moneda y desde enero de 2008 comenzaron a circular los nuevos billetes, coronados con el de cien bolívares, llamado a convertirse en el símbolo del florecimiento.

2. Y el hundimiento del bolívar fuerte. Siete años han bastado para borrar aquellas certezas. Hoy los venezolanos necesitan ligas para sujetar rollos de billetes de cien en los bolsillos. Un billete de cien no alcanza para cancelarle una carrera a un taxista, adquirir una barra de chocolate, comprar un cartón de huevo, pagar la entrada del cine o llevar a casa una patilla.

El Banco Central de Venezuela está fabricando billetes de cien bolívares en cantidades industriales porque se requieren para pagar en la gran mayoría de las transacciones. Las estadísticas oficiales registran que durante los primeros cuatro meses de este año el BCV puso en circulación 164,1 millones de nuevas piezas de billetes de cien, una magnitud que supera en 403% a la cantidad suministrada durante el mismo lapso en 2013.

Al momento del nacimiento del bolívar fuerte, los billetes de 100 sólo representaban 2,9% del total de billetes en circulación. En abril de este año representaban el 34%, una cantidad que ya encendió las alarmas porque, de acuerdo con estudios que ha recibido el directorio del BCV, será inevitable elaborar nuevos billetes de doscientos, quinientos y mil bolívares.

¿Por qué se está desintegrando el bolívar fuerte; por Víctor Salmerón 640

3. La enfermedad. El bolívar fuerte se está desintegrando porque pierde valor a un ritmo centelleante en medio de la escalada de los precios. En 2014 (última cifra oficial disponible) la inflación registró un salto de 68,5%, el cuarto registro más elevado desde 1950. Y para este año las proyecciones no son nada halagadoras. El último informe de Latin Focus Consensus Forecast, fechado en mayo, indica que Barclays Capital espera una inflación de 188% en 2015, Bank of America de 174%, HSBC de 144%, Ecoanalítica 130% y JP Morgan 122%.

La principal causa de la aceleración de la inflación es que el gasto del Gobierno supera el ingreso que obtiene por la venta de petróleo, impuestos y endeudamiento. Por lo tanto, para poder cubrir la brecha, la administración de Nicolás Maduro recurre con frecuencia al Banco Central de Venezuela donde el directorio no muestra objeción alguna en fabricar billetes para financiarlo.

El resultado es que una gran cantidad de dinero ingresa velozmente a la economía y la demanda supera a la oferta. Más bolívares detrás de los mismos productos y servicios: la ecuación perfecta para que los precios aumenten.

El financiamiento del BCV se concreta a través de PDVSA. La empresa emite unos bonos y se los vende al BCV que entonces fabrica los nuevos billetes para comprarlos. Una vez PDVSA tiene los recursos en caja los utiliza para pagar misiones, salarios, becas y a contratistas, entre otros fines.

Al cierre de marzo de este año la deuda de Pdvsa por los bonos que le ha vendido al BCV suma 925 mil millones de bolívares, una cifra que se traduce en un salto de 127% en los últimos quince meses.

La oferta no sólo se muestra incapaz de crecer a este ritmo sino que está cayendo en vista de que las empresas nacionalizadas durante el mandato de Hugo Chávez producen menos, la caída de los precios del petróleo obliga a reducir las importaciones y el sector privado sufre por la escasez de materias primas.

4. Multiplicados. Un factor que se debe tomar en cuenta es que el dinero que fabrica el BCV para financiar al Gobierno se multiplica al ingresar al sistema financiero. Por ejemplo: crea 100 bolívares que PDVSA utiliza para pagarle a una de las compañías que le presta servicios. La compañía recibe los 100 bolívares y los deposita en un banco, privado o del Estado. El banco está obligado a conservar 31 bolívares a manera de reserva, pero puede prestar 69 bolívares a alguno de sus clientes. Así, ya no sólo existen los cien bolívares que la contratista de Pdvsa tiene en el banco, se añaden los 69 que recibió el cliente que tramitó el crédito.

Técnicamente, esto es lo que los economistas llaman el multiplicador monetario. Los bancos no prestan en función del dinero que tienen, sino del que van a tener. Y la liquidez por el financiamiento del BCV a PDVSA no ha parado de crecer.

5. Trama cambiaria. De acuerdo con las últimos datos oficiales disponibles en 2013, la diferencia entre ingresos y gastos del Gobierno alcanzó el nivel de 16,9% del PIB. Es decir: superior al que ha convertido a Grecia en el emblema de la crisis europea y, además, durante un año en que el petróleo se cotizó al promedio de 98 dólares el barril.

En la dimensión del déficit juega un rol importante el tipo de cambio oficial. El Gobierno se ha negado a devaluar y la gran mayoría de los dólares que recibe por el petróleo los vende a 6,30 bolívares, una tasa que se ha quedado muy atrás ante la escalada de precios. Junto a un litro de gasolina, el dólar a 6,30 bolívares se encuentra entre los artículos más baratos.

La consecuencia es que, como recibe pocos bolívares por la venta de petróleo, el déficit aumenta cada vez el Banco Central de Venezuela fabrica más bolívares para financiar a la administración de Nicolás Maduro.

Barclays Capital proyecta que, ante la negativa de devaluar en un año electoral, el déficit del Gobierno alcanzará este año la estratosférica magnitud de 30% del PIB y el BCV tendría que fabricar billetes hasta alcanzar una cifra equivalente a 20% del PIB. Y, en este entorno, sólo cabe esperar una caída cada vez más vertiginosa de la capacidad de compra del dinero.

Durante el mandato de Rómulo Gallegos, Arturo Uslar Pietri escribió un hiriente artículo donde afirmó:

“Es como si el bolívar se fuera poniendo más pequeño cada día, como si se estuviera derritiendo continuamente en las manos, como si fuera de hielo y no de otra cosa, y un buen día no fuera a quedar de él sino un poco de agua sucia”.

¿Semejanzas con la crisis actual?


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