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martes, 15 de agosto de 2017

Estamos haciendo lo que quiere el régimen. Por Carolina Jaimes Branger


Carolina Jaimes Branger / El Estímulo

Uno de los gravísimos problemas que hemos tenido como oposición es que el régimen pone la música y nosotros bailamos. Tal vez cuando éramos minoría la diferencia entre bailar o no bailar no era significativa. Pero ahora sí que lo es. Si yo tuviera poder de decisión en la MUD, simplemente haría lo que el régimen no quiere que yo haga.

Así de simple. Si no quiere que proteste, protesto. Si no quiere que cierre las calles, las cierro. Si no quiere que vaya a votar, voto. Si no quiere que vea, ni que oiga, ni que respire, veo, oigo y respiro. Si quiere que me calle, hablo. Si quiere que me vaya, me quedo. Si quiere que me desesperance, tengo más optimismo que nunca.

Tenemos que tener siempre presente que el régimen está asesorado por el G2 cubano, uno de los organismos de inteligencia más eficientes del mundo. De manera que tenemos que actuar como contrainteligencia. Dudar de todo, empezando por lo que parece más obvio. No tomar decisiones emocionales, sino fríamente calculadas. Porque eso es lo que nos va a resultar.

En las redes sociales se han creado en las últimas dos semanas miles de cuentas fantasmas que se hacen eco de la fábrica de rumores, haciéndose pasar por opositores. Son los que dicen que no vayamos a votar, porque estamos “legitimando” al régimen. Maduro mismo lo dijo en la cadena del lunes 14 de agosto: “reconocen al CNE porque ellos votaron por elegir un nuevo CNE y ahora quieren votar con éste”.

Si estuviéramos en democracia, ya desde hace rato tendríamos un CNE renovado. Pero como esto es una dictadura, tenemos que hacer malabarismos, entre ellos votar con este CNE. Sí, con Tibisay, Socorro, Tania y Sandra. Con ellas allí votamos y elegimos la Asamblea Nacional que tenemos hoy. Los ocho millones de votantes que sacaron las señoras de sus mangas los sacaron porque no hubo ni contendor, ni testigos de la oposición en las mesas, ni testigos internacionales imparciales. La denuncia de fraude que hizo Smartmatic fue para curarse en salud ante potenciales clientes en otras partes del mundo. A ellos debería exigírseles el habeas data, para saber en realidad cuánta gente votó.

Roberto Picón Herrera, hoy injustamente preso, fue uno de los técnicos de la MUD que mediante auditorías logró blindar las máquinas de votación. La trampa, cuando la hay, es manual y siempre en las mesas donde no hay testigos.

¿Por qué el régimen lanza las regionales justo después de la fraudulenta elección del 30 de julio? ¡Porque sabe que la gente está desesperanzada y no va a ir a votar! No es la primera vez que lo hace y no será la última si seguimos haciendo lo que ellos quieren que hagamos. ¿Usted no se saca la cédula? ¿El pasaporte? ¿La licencia de manejar? ¿Paga IVA? ¡Eso no significa que esté avalando los organismos gubernamentales! En las redes, los enemigos del voto –tanto de la oposición radical como los chavistas encubiertos- hablan de “dignidad”. “No es digno ir a votar”, dicen.

Yo creo que los indignos son los que han devastado, arruinado y asesinado al país, no quienes queremos salir de esta situación de la manera más pacífica y menos traumática posible. Apenas asomamos la posibilidad de participar en las regionales, salió Diosdado Cabello con la historia de la “carta de buena conducta”. Ponen obstáculos para que no vayamos, porque lo que les conviene es la abstención. Y si les conviene la abstención, hay que ir a votar masivamente.

Cuando vamos a un teatro a ver a un mago, sabemos que nos está engañando. Si vamos dispuestos a descubrir el engaño, no nos vamos a dejar engatusar por sus palabras, ni por la mano que se mueve con aspavientos mientras la otra esconde algo, o encandilarnos por una bellísima mujer que da vueltas por el escenario.

Y a quienes están esperando a los Marines estadounidenses les digo: si ustedes se quejan de la invasión cubana que tenemos ahora, no pueden avalar la supuesta invasión norteamericana. Están igualitos a Chávez: la invasión cubana es buena, pero la gringa es mala. ¿Y es que al revés sí es buena? ¡Por favor, señores, necesitamos coherencia! La ayuda internacional es deseable y necesaria, pero en el plano de la diplomacia y las instituciones.

Aquí vamos a salir de esto por las buenas o por las malas. Pero por las malas no me refiero a una invasión extranjera, sino una revuelta social de dimensiones colosales por hambre. Y una revuelta así no la para ni la FANB completa. Hago votos para que no lleguemos a ello.

Mientras tanto, hagamos todas las diligencias que podamos hacer. Eso sí, teniendo en mente qué es lo que quiere o le conviene al gobierno y haciendo exactamente lo contrario.


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