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sábado, 29 de agosto de 2015

Atravesando el río. Por Francisco Olivares


FRANCISCO OLIVARES | EL UNIVERSAL

Una niña tiene su mirada puesta en los ojos de otro niño más pequeño. Los separa una barrera de alambre púa sostenida por barrotes metálicos de tonos amarillo y negro. A juzgar por el parecido en la fisonomía de ambos deben ser hermanos y el gesto en sus rostros denota incertidumbre y algo de resignación. La barrera los ha separado de su casa, de su hábitat, de sus países.

La gráfica ha dado la vuelta al mundo. Ésta y otras imágenes, videos y testimonios de gente, con los trastos a cuestas, atravesando el río que separa a Venezuela y Colombia en San Antonio del Táchira, pone al descubierto una verdad que no hay manera de maquillar y mucho menos ocultar, y es el drama social y económico que se extiende en todo el territorio venezolano. Drama alimentado por medidas irracionales y toda suerte de controles que intentan conducir la vida económica y social.

Esta vez ha sido el cierre de la frontera entre Táchira y Cúcuta, como hace unos días pueden ser acciones militares o policiales en un pueblo perdido en el Zulia o las acciones llamadas OLP en cualquier barriada del país. Todo ello en busca de "paramilitares", productos que escasean escondidos bajo el colchón o presuntos delincuentes.

Sobre este cierre fronterizo, de antemano la gente sabe que no generará ningún tipo de solución a la población del Táchira y menos aún, para el resto del país.

A una semana de ese cierre, San Antonio del Táchira es un pueblo fantasma, la escasez de productos se ha multiplicado y el dólar paralelo sigue su incontenible ascenso.

Alguien por allí sugirió que se cerraran las casas de cambio en Cúcuta y otro alto funcionario recomendó que Colombia se mudase a otro continente.

Ninguna persona con alguna sensatez puede pensar que los niños de la gráfica sean paramilitares o contrabandistas. Guerrilleros, paramilitares, secuestradores o contrabandistas, no viven en las humildes viviendas que fueron marcadas con una "D" de demolición. Quines durante años se han dedicado al secuestro, el contrabando o la extorsión, pertenecen a bandas organizadas, poseen cuentas bancarias, tienen contactos "arriba", se movilizan en vehículos blindados y poseen armas de alto calibre.

Todo el mundo sabe que estas bandas están presentes en toda la zona del Alto Apure, Táchira y Zulia y tienen refugios a lo largo de la zona fronteriza. Cada una de esas organizaciones ha tenido disputas territoriales por el control del negocio ilícito que allí se practica en el que destaca no solo el contrabando, sino el secuestro, el tráfico de drogas y la extorsión.

Estas medidas que toma el Gobierno, no afectan a las bandas organizadas y profundizan las distorsiones económicas que pretenden solucionar.

La declaración de "Estado de excepción" en varios municipios fronterizos va a ahondar el drama social que vive esa región, generará más escasez y aumentará el rechazo de la población a las políticas que se están aplicando. Mientras tanto las verdaderas organizaciones delictivas que allí operan harán una pausa mientras observan desde sus lujosos refugios, la odisea inútil de miles de ciudadanos atravesando el río.

@folivares10


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