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martes, 31 de enero de 2017

Millennials venezolanos, atrapados entre crisis y consumismo. Por Mercedes E. Rojas


Mercedes E. Rojas Páez-Pumar / @merce_rojas / Banca y Negocios

La video-entrevista de Simon Sinek —escritor y motivador inglés, experto en liderazgo— para el programa Inside Quest de Tom Bilyeu, ha rodado por las redes sociales, conmocionando a su paso a más de uno, que encuentra cualquier parecido con la realidad como simple coincidencia.

“Aparentemente los Millennials como generación, son un grupo de personas que nacieron entre 1984 y después. Son duros de manejar y se les acusa de creerse con derecho a todo. Son narcisos, egoístas, desenfocados, perezosos. Confunden demasiado el concepto de liderazgo (…) Este problema se reduce a cuatro factores: crianza, tecnología, impaciencia y ambiente”, son las palabras introductorias con la que Sinek abre su alocución.

Resulta complejo para un mundo globalizado, tener en la flor de su edad productiva a este conjunto de jóvenes a quienes les hicieron creer, desde muy temprano, que eran una especie de pequeños héroes. Jamás les dijeron que “NO”; el cuarto, quinto y sexto lugar, también eran merecedores de premios en las competencias, su desarrollo vino de la mano de las redes sociales, siempre tuvieron un “like, un “follow”, un “retweet”, un “favorito”, una “manito arriba” y las compras estuvieron al alcance de un click y un número de tarjeta de crédito. El problema resulta cuando esta generación sale de la burbuja para enfrentarse a la realidad laboral y todas sus creencias se desmoronan.

El factor tecnológico llega para sazonar el asunto. Simon Sinek explica que el placer que causan las redes sociales, se debe a la “dopamina”, un neurotransmisor o mensajero químico, que es liberado mientras fumas, bebes o apuestas y es altamente adictivo. Resulta curiosamente paradójico y gracioso que un video que habla sobre el “peligroso” efecto de las redes sociales en las personas, se haga viral y ruede a través de ellas como la bola de paja que crece y crece.

Es complejo entender el fenómeno cuando no se sabe a ciencia cierta quién se adapta a quién. Son numerosas las empresas que han tenido que cambiar sus políticas internas para acoger a un nuevo personal cargado de nuevas “aptitudes”, son cientos los artículos que se pueden conseguir en internet acerca de: “Millennials en tu empresa, la mejor manera de manejarlo”, son toneladas las campañas de marketing de las que se han apoderado las marcas para seducirlos, para engrosar sus ventas aprovechando su consumismo generacional e irracional.

El caso de los Millennials venezolanos es digno de ser estudiado a profundidad, pues luchan prácticamente a contracorriente por satisfacer las necesidades tan intrínsecas en su generación. El internet y los altos costos juegan en su contra. Sin embargo, aunque cueste más de lo humanamente posible, el consumismo siempre ganará la batalla. La Global Millenial Survey del 2014 reveló que la generación del milenio en países latinoamericanos, tiene altas expectativas sobre el futuro de sus países en comparación con los jóvenes estadounidenses. 72% de ellos creen que el país mejor está a punto de llegar y cree firmemente que son parte de dicho logro.

A pesar de cualquier crisis, Venezuela no deja de ser un país que se adapta a los nuevos patrones de consumo digitales. La prueba más clara es la aparición y proliferación de numerosas tiendas virtuales —a través de sites o perfiles sociales—, páginas web que promocionan ofertas para consumidores, al estilo de TuDescuentón, y el fortalecimiento de plataformas como Mercado Libre que en palabras de Pedro Arnt, vicepresidente ejecutivo de finanzas de la compañía, “sigue funcionando extremadamente bien en Venezuela y curiosamente ha sido el país que ha demostrado el mayor crecimiento en los últimos años”.

Romina tiene 29 años y trabaja como vendedora, lo que antes de la llegada de los Millennials era conocido como un silvestre “buhonero”. No tiene tienda física, todas sus transacciones las realiza a través de su cuenta de Instagram que goza de las ventajas de los 109K. “La gente siempre compra, sobre todo por internet, ya que se abaratan los costos al no tener que pagar alquiler, luz, agua, ni contratar empleados. Si saben que eres de confianza y vendes productos de calidad, vas a ganarte la fidelidad de tus compradores y tu comunidad virtual”.

Es muy probable que las visitas de su casa le pidan antes la clave del Wi-Fi que un vaso de agua, y es que en estos tiempos los “megas” son más valiosos que el oro. Esta es otra ardua realidad con la que la generación del milenio criolla debe lidiar, pues no existe ningún plan de telefonía móvil que cubra sus necesidades, esas que incluyen Snapchat, Instagram, Twitter, Facebook, Youtube, Musical.ly, entre otras apps que los mantengan embelesados. Las novelas, los magazines y talk show, son fósiles de los que alguna vez se escuchó hablar, las cuestiones de entretenimiento prolongado (videos que duren más de 15 segundos o 1 minuto) quedaron en mano de los youtubers, quienes llegaron para ser las nuevas súper estrellas de sus propios “realities”. Yuya, La Divaza, Caeli, Verdeliss, Dross, Mariale y Hola Soy Germán, son las nuevas celebridades de esta era. No en vano las grandes compañías cambiaron las vallas por publicidad segmentada en estos canales.

Los Millennials venezolanos también se enfrentan a la inseguridad, que probablemente sea lo que les cause más miedo después de quedarse sin renta. Los motorizados los han privado de jugar Pokemon Go, de hacer “lives” para Instagram en exteriores, de compartir cada momento de sus vidas con su comunidad y de hacer “vlogs”. Si algunos piensan que ser Millennial es difícil, imaginen cómo debe serlo con nacionalidad venezolana.

Generación Alpha, objetivo a la vista

Los niños que nacieron a partir del 2010, hace segundos atrás, ya son denominados como la generación Alpha. Seguramente usted haya escuchado a algún Millennial (incluso puede ser usted mismo quien emita este comentario) decir: “Mi bebé ya maneja la tablet a la perfección” o “Nació casi adaptado a la tecnología táctil, le da al dedito y todo cuando le ponemos una pantalla en frente”. Las grandes industrias han cambiado sus tácticas y parámetros, para satisfacer los demandantes hábitos de consumo de los Millennials (padres de los Alpha). Un interesante artículo de la Revista Producto habla sobre la preparación realmente anticipada de las marcas en cuanto a sus mensajes y estrategias de marketing para captar a esta joven audiencia que aún ni cuenta con historial de crédito.

El mundo se mueve para satisfacer a la generación de turno y el futuro siempre será incierto. Mientras tanto, esperamos que siga sus instintos y comparta este artículo en sus redes sociales.


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