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domingo, 14 de agosto de 2016

¿Una sociedad estúpida o sabia?. Por Carlos Dorado


Un día, le pregunte al presidente del canal de televisión en español más importante de Estados Unidos: ¿Por qué los programas que ofrecen son de tan baja calidad?, me miró y me respondió: “Carlos, nosotros vendemos lo que el público quiere ver, el nivel lo ponen los televidentes, no nosotros”. Me quede pensando: ¿Los medios de comunicación forman o deforman a la sociedad o viceversa?

CARLOS DORADO | EL UNIVERSAL

Estos días, vino de nuevo a mi mente esta pregunta, al observar con tristeza el revuelo que está causando “Pokémon” el cual nació como un videojuego, y debido a su popularidad se extendió a casi todas las formas de entretenimiento, hasta desarrollar Pokémon GO, una App que permite a través de los teléfonos móviles buscar y capturar unas criaturas portátiles en el mundo real; y el cual se ha convertido en el juego para móviles más exitoso del mundo, con una recaudación, después de un mes de su lanzamiento, que alcanza los 200 millones de dólares.

Apple estima ganar en los próximos dos años, unos 3.000 millones de dólares con esta aplicación, y Nintendo logró subir 7.000 mil millones de dólares el valor de mercado de la compañía, apenas tres días después de su lanzamiento, estimándose que hasta la fecha 150 millones de personas descargaron en todo el mundo la App.

Cuando la tecnología nos usa en vez de usarla, y lo medios de comunicación nos deforman en vez de formarnos, la estupidez colectiva aflora con la misma intensidad de un balón debajo del agua, hasta convertir todo el océano social en sustancia plástica y superficial. ¿Estamos en el camino de la estupidez o de la sabiduría?

Sin embargo, sabemos que la estupidez no es un pecado, las víctimas en la mayoría de los casos no pueden evitarla, siendo la historia de la humanidad una carrera continua entre la sabiduría y la estupidez; y pareciese que esta última le está sacando una considerable ventaja. Es una idiotez muy común, el creer que por ser común no es idiota, olvidándose que ésta generalmente siempre se coloca en primera fila, para que pueda ser precisamente vista por todos, tentando a la mayoría.

Aparte de la histeria colectiva que causó la aplicación, donde vemos a personas que como autómatas invierten su tiempo usando su celular tipo brújula, buscando el muñequito, con la única satisfacción, de tener alguno más, que otros muchos que se dedican a lo mismo; leemos que ya se han reportado desde un intento de secuestro, uno de suicidio, hasta que el fin de semana pasado un joven, se encontraba en una pokerada en una zona de San Francisco, cuando recibió un disparo en el pecho, falleciendo.

Dicen que la sabiduría consiste, no solo en ver lo que se tiene delante, sino en prever lo que pueda venir, y viendo esta euforia colectiva quizás sea mejor no analizar el futuro. Aun y cuando, quizás el equivocado sea yo, debido a que la principal ley de la sabiduría: es aceptar el cambio. ¡Pero éste es duro de tragar!

Las sociedades aprenden de todo en la vida, bueno o malo, aciertos o errores. Y son precisamente esas enseñanzas las que nos forman y nos llevan a ser quienes somos actualmente, y lo que seremos en el futuro; y viendo estas manifestaciones me preocupa. Aun y cuando mi madre solía decirme: “Carlos, no hay mayor tontería, que preocuparse por las tonterías del mundo”.

Un señor con el celular en alto y todo apurado, buscando seguramente el muñequito, pasó a mi lado y me dije: ¡Qué tontería!... y me dio la impresión de ver a mi madre sonriendo.

cdoradof@hotmail.com


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domingo, 3 de julio de 2016

¡Terrorista político!. Por Carlos Dorado


La mayoría de los políticos, en su afán de lograr el poder o continuar ejerciéndolo, se convierten en irresponsables, y no les importa el país o el bien de la población, si éstos ponen en riesgo la pérdida de su poder.

CARLOS DORADO | EL UNIVERSAL

El otro día quedé asombrado, cuando unos amigos míos en Europa, me mostraron una aplicación de marketing y comunicación que desarrollaron, en la que los políticos están siendo uno de sus principales clientes. Al incorporarle a dicha aplicación ciertas palabras, frases, ideas, o temas; se despliega una búsqueda de contenidos que estén relacionados en Internet con esos términos, y le arroja un análisis que indica el grado de aceptación que tendría la idea, qué es lo que más le gustaría a la gente escuchar en relación a la misma, y cómo, y qué decirle a la población sobre el tema.

No creo que David Cameron sea cliente de mis amigos, pues si lo fuera, le falló la aplicación, porque en su afán de salvar los muebles de su casa del incendio político que él mismo desató; se quedó sin casa y sin muebles, creándole un gran daño a todo un país; anteponiendo así sus intereses personales y el de su partido, al de toda una nación, que en teoría dirigía, para construirle un futuro mejor.

¿Construirle un futuro mejor? ¡No sólo se lo desmejoró; se lo truncó!, o al menos la ilusión de tenerlo para la mayoría de jóvenes británicos, pues el 64% de los menores de 25 años votaron por quedarse dentro de la Unión Europea; mientras que un 58% de los mayores de 65 años votaron por salirse. Lo grave, es que los que querían quedarse tienen por delante una expectativa de vida de 70 años, mientras que los que se quisieron salir apenas les queda un promedio de 16 años. Qué paradoja: ¡El futuro lo decidieron quienes no lo tienen, incentivados por un futuro que no les importaba; sino únicamente el suyo!

El populismo de Cameron y su partido, combinados con el nacionalismo de una población que no termina de curarse de sus complejos colonizadores, les impidió ser realistas y pragmáticos, para visualizar que más del 50% de sus exportaciones van destinadas a la Comunidad Económica Europea, mientras que tan sólo importan un 10% a la Gran Bretaña. Que su moneda (que marcó el mayor descenso histórico de los últimos 30 años) ya no está respaldada por la grandeza económica del imperio británico de otros tiempos, y que “la city” corre el riesgo de dejar de ser el centro financiero de Europa.

La política no es sólo saber venderle al pueblo lo que el líder piensa, sino lo más importante es “qué piensa el líder”, y éste debería estar obligado a tener visión de futuro, aunque tenga que sacrificar su poder, para que las cosas sean como deben ser y no como él quiere que sean. Lamentablemente, y cada día con más frecuencia, la mayoría de los políticos usan a la gente, sin darse cuenta que tarde o temprano se quedarán solos cuando la gente los descubran; pero lamentablemente en la mayoría de los casos “ya el daño fue hecho”.

Mi madre solía decirme que: “El arte de dirigir consiste en saber cuándo hay que abandonar la batuta para no molestar a la orquesta”. No creo que Cameron haya tenido la nobleza y la dignidad para abandonarla. ¡No tuvo otro remedio!; pero mientras tanto, se llevó con él a todo un país.

¿Líder? Creo que no llegó ni a la categoría de terrorista político, porque guardando las distancias; los terroristas se inmolan causando muchas desgracias; éste pretendía causar también desgracias, pero salvándose él.

cdoradof@hotmail.com


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domingo, 6 de marzo de 2016

¡La sociedad del vidrio roto!. Por Carlos Dorado


Un vidrio roto en un auto abandonado transmite una idea de deterioro, de desinterés...

CARLOS DORADO | EL UNIVERSAL

En 1969, en la Universidad de Stanford (EEUU), el Prof. Phillip Zimbardo realizó un experimento de psicología social. Dejó dos autos idénticos abandonados en la calle; ambos de la misma marca, modelo y color. Uno lo dejó en el Bronx, por entonces una zona pobre y conflictiva de Nueva York, y el otro en Palo Alto, una zona rica y tranquila de California. Dos autos idénticos y abandonados, dos barrios con poblaciones muy diferentes; y un equipo de especialistas en psicología social estudiando las conductas de la gente en cada sitio.

Resultó que el auto abandonado en el Bronx comenzó a ser vandalizado en pocas horas. Perdió las llantas, el motor, los espejos, el radio, etc. Todo lo aprovechable se lo llevaron, y lo que no; lo destruyeron. En cambio el auto abandonado en Palo Alto se mantuvo intacto.

¡Es común atribuir a la pobreza las causas del delito! Atribución en la que coinciden las posiciones ideológicas más conservadoras, (las de derecha y las de izquierda). Sin embargo, el experimento en cuestión no finalizó ahí, y cuando el auto abandonado en el Bronx ya estaba deshecho y el de Palo Alto llevaba una semana impecable; los investigadores decidieron romper un vidrio del automóvil de Palo Alto, California. El resultado fue que se desató el mismo proceso que en el Bronx de Nueva York, y el robo, la violencia y el vandalismo redujeron el vehículo al mismo estado que el del barrio pobre.

¿Por qué el vidrio roto en el auto abandonado en un vecindario supuestamente seguro es capaz de disparar todo un proceso de vandalismo? No se trata de pobreza. Evidentemente es algo que tiene que ver con la psicología, el comportamiento humano y con las relaciones sociales.

Un vidrio roto en un auto abandonado transmite una idea de deterioro, de desinterés, de despreocupación que va rompiendo códigos de convivencia, como de ausencia de ley, de normas, de reglas, dando la sensación de que todo vale nada, y cada nuevo ataque que sufre el auto reafirma y multiplica esa idea, hasta que la escalada de actos, cada vez peores, se vuelve incontenible, desembocando en una violencia irracional.

Si una comunidad exhibe signos de deterioro, y esto es algo que pareciera no importarle a nadie, entonces allí se generará el delito. Si se cometen 'esas pequeñas faltas' como estacionarse en un lugar prohibido, exceder el límite de velocidad o pasarse una luz roja, y estas pequeñas faltas no son sancionadas, entonces comenzarán a desarrollarse faltas mayores y luego delitos cada vez más graves, hasta llegar a niveles donde se vuelve una sociedad anárquica e invivible, y donde únicamente los violentos podrán sobrevivir.

Ésta, puede ser una hipótesis de la descomposición de la sociedad. Por la falta de apego a los valores universales, por la falta de respeto entre sí, y hacia las autoridades y viceversa, por la falta de educación, por el antiejemplo. ¿Pero la sociedad no se compone de miles de hogares, y esos hogares se componen de gente, y esa gente algún día comenzó a comerse la luz roja, a falsificar una cédula, a cometer un pequeño delito, a verse en el espejo de un mal ejemplo, sin recibir ningún castigo?

¡Algún día se nos rompió un vidrio como sociedad, y no supimos repararlo! Aristóteles decía hace 2.400 años: "Nada debe vigilarse tanto como que los ciudadanos no quebranten en nada la ley. Sin embargo, la ley es necesaria pero no es suficiente, si no hay educación, una familia que transmita valores a través del ejemplo".

cdoradof@hotmail.com


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domingo, 14 de febrero de 2016

¿Hay que regalar los dólares?. Por Carlos Dorado


Hay que incentivar la variable más importante en la economía de un país: ¡La confianza!

CARLOS DORADO | EL UNIVERSAL

En el artículo pasado, planteaba el establecer una tasa variable para la compra de dólares, basada en dividir la masa monetaria entre las reservas internacionales, y multiplicando ésta por el "promedio riesgo país" de los países de Latinoamérica (que es 3), y nos daría para el 31 de diciembre del 2014 una tasa de 738,90 bolívares por dólar, a la cual podríamos denominar la tasa libre.

Mi estimación, es que aplicando esta tasa en forma diaria para la compra de dólares, podrían entrar al país unos seis mil millones de dólares por año. Ahora bien, la interrogante es: ¿Aplicaríamos esta misma tasa para la venta de dólares? Lamentablemente no podemos aplicársela, ya que hay una población que no tiene suficientes ingresos como para poder adquirir los productos alimentarios básicos y las medicinas necesarias, para tener un nivel digno de vida, y hay materias primas esenciales que se requieren importar para ciertos sectores productivos. Si aplicásemos esta tasa, se incrementarían todavía más los precios, y los principales perjudicados serían las clases más necesitadas del país, y el aparato productivo.

¿Cómo hacer para que esos productos lleguen a los consumidores de más bajos recursos a un precio acorde con su nivel de ingresos, y que puedan comprarlos? Ya hemos visto en el pasado que dar dólares a tasas subvencionadas, con un diferencial importante con respecto al mercado paralelo o ilegal, sólo se prestó para que los que reciben esos dólares, en su gran mayoría sobrefacturen, e inclusive no hagan la importación; trayendo como consecuencia una exagerada corrupción, un costo sin precedentes para el país en la mayoría de productos, la necesidad de implementar controles de precio, y escasez de productos; todo esto a pesar de la gran cantidad de dólares que el país consumió.

¿Cómo corregir estos males? A través de subvenciones directas mediante una tarjeta electrónica bancaria, donde las clases más necesitadas puedan recibir un monto compensatorio en bolívares que les permita, al menos poder cubrir sus necesidades básicas. ¿Cuánto debería ser ese monto de subvención a entregar y a quién?

Para esto lo primero es establecer a qué tasa el Gobierno podría dar esos dólares. Supongamos que tomamos la tasa explicada anteriormente, pero sin aplicarle el "riesgo país", la cual nos daría 246,30 Bs. por $. A esta tasa sólo se usarían dólares para productos de la cesta básica, medicinas y materias primas necesarias para el aparato productivo del país. Supongamos que la llamamos: "La Tasa Social".

Ahora bien, necesitaríamos calcular: Primero; cuánto costarían a esta tasa los productos de la cesta básica y las medicinas promedio necesarios para una persona, y luego; cuánto es el nivel de ingresos de cada persona; para que la diferencia entre ingresos menos gasto básico, sea abonada directamente por el Gobierno en la tarjeta de cada persona, condicionándola a dónde usarla, y qué productos comprar.

Las demás importaciones, que no sean de esos productos básicos antes mencionados, pasarían a la tasa libre; y vendiendo únicamente la misma cantidad de dólares que se compran, para que no haya mayor salida que entrada de dólares al país a tasa libre.

Por supuesto que esto, per se, no sería la fórmula mágica que va a resolver todos nuestros problemas económicos. Deberíamos acompañarla de otras medidas, que contribuyan a incentivar la variable más importante en la economía de un país: ¡La confianza!, de la que hablaré próximamente.

cdoradof@hotmail.com


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domingo, 7 de febrero de 2016

¿Hay que liberar el control de cambios?. Por Carlos Dorado


Tendríamos que fijar una tasa muy atractiva que incentive a que las divisas sean vendidas legalmente

CARLOS DORADO | EL UNIVERSAL

"¿Hay que cambiar la política cambiaria? ¡Sí hay que cambiarla! ¿Cómo plantearla? Con un objetivo claro: Lograr revertir lo que hemos hecho hasta la fecha, incentivando la entrada de dólares al país, y racionalizando la salida de los mismos... "

Así terminaba mi artículo de la semana pasada, y algunos lectores me preguntaron por qué no escribía de una vez mis recomendaciones con respecto a la política cambiaria. La respuesta es muy sencilla: ¡Por respeto al Presidente, y a las instituciones!

Como miembro del Consejo Nacional de Economía Productiva, el papel de cada integrante, es elaborar recomendaciones y presentarlas al consejo, para que una vez analizadas y aprobadas, les sean presentadas al Presidente; quien finalmente tiene la autoridad de implementarlas o no.

Por consiguiente, independientemente de la ideología política de cada uno de los miembros, creo que sería una falta de respeto, el airear públicamente mis recomendaciones en política cambiaria. Sin embargo, sí considero que hay algunas divagaciones que me hice cuando las estaba elaborando; y que pudiese compartir con mis lectores, sin que eso signifique que esté incumpliendo con mis obligaciones ante el Consejo Nacional.

¿Hay que liberar el control de cambio? Yo soy un firme partidario del libre juego de la oferta y la demanda en los mercados cambiarios, e inclusive soy de los que piensa que nuestra moneda debería ser sustituida por una más fuerte y más estable, como el euro o el dólar (en ese mismo orden de preferencia). Pero en estos momentos, la situación económica del país, de las reservas internacionales, y del precio del petróleo, no nos permite el lujo de liberar el control de cambios, ni mucho menos sustituir nuestro signo monetario.

"Tenemos que remar con lo que tenemos", solía decirme mi madre. Y si no podemos satisfacer la demanda de divisas, al menos garantizarnos la oferta de las mismas. Para eso tendríamos que fijar una tasa muy atractiva de compra que incentive a que las divisas sean vendidas legalmente y entren al BCV. ¡Gana el público y gana el país!

¿Cuál podría ser esa tasa? La misma, ante la ausencia del libre juego de la oferta y la demanda, tiene que partir de un cálculo matemático-económico establecido, como podría ser el resultante de dividir la masa monetaria entre las reservas internacionales, y la cual al 31 de diciembre del 2015 era de Bs. 246,30 por cada $; según información del BCV.

¿Debería ser ésta la tasa cambiaria para la compra de $? ¡No necesariamente! Porque si analizamos esta misma fórmula en países emergentes como el nuestro, observamos que a la misma le aplican un factor multiplicador basado en el riesgo país, potencialidad, etc., que en promedio en Latinoamérica es de 3. Por lo cual, si aplicásemos el mismo factor promedio a nuestro país, la tasa debería ser de Bs. 738,90 por $.

¿Sería ésta una tasa atractiva para que las personas y los inversionistas se sintieran incentivados a vender sus divisas en el mercado legal? ¡Estoy seguro que sí! Sobre todo, sería una tasa variable, al depender de factores cambiantes como la masa monetaria y las reservas internacionales. Según mis cálculos, podrían entrar al país un monto aproximado de seis mil millones de dólares; ¡Tan necesarios en estos momentos!

¿Pero deberíamos aplicarle la misma tasa a la venta de dólares? "Ni uno ni lo otro, sino todo lo contrario". Solía decir un expresidente. Trataré de explicarlo próximamente.

cdoradof@hotmail.com


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domingo, 17 de enero de 2016

¿Dolarizar o no la economía?. Por Carlos Dorado


Muchos son los economistas a favor y muchos en contra de sustituir nuestro signo monetario

CARLOS DORADO | EL UNIVERSAL

Aunque soy economista, siempre me resulta difícil hacer recomendaciones, y menos aún, previsiones sobre la economía; especialmente porque esta ciencia tiene un alto comportamiento social difícil de prever, dependiendo de los países, sus momentos y sus circunstancias.

Hace unos 18 años aproximadamente, en este mismo periódico, y así quedó plasmado en mi libro: "El cura de mi pueblo quiere arreglar la iglesia", escribí un artículo titulado: "Hablemos claro, Sr. Presidente", para cuyo momento el presidente era el Dr. Rafael Caldera, y le hacía algunas recomendaciones. Entre ellas:

1.- Confianza. Por Dios, señor Presidente, comience a generar confianza entre los inversionistas nacionales. El dinero no tiene nacionalidad y es muy cobarde. Hoy en día la competencia es atroz a nivel mundial para atraer inversionistas. Si no vienen los de afuera, por lo menos no dejemos escapar a los de adentro. ¡Aquí en nuestro país hay un gran potencial!

2.- Venda parte de Pdvsa y pague deuda externa. La gran plaga de nuestra economía fue el virus de un Estado inmenso e ineficaz, empeñado en ser empresario. El gobierno debe de ser el árbitro, nunca el jugador. Si vendemos el 50% de Pdvsa en la bolsa, con esos recursos podríamos pagar deuda externa. Venezuela siempre será socia de ella a través de la recaudación impositiva.

3.- Reestructure el gasto público. Nosotros llevamos años consumiendo nuestro presupuesto nacional en gastos ordinarios e improductivos. Al menos, el 40% del presupuesto nacional debe ir a obras de infraestructura, vivienda, comunicaciones y educación. Estas inversiones generan empleo y futuro.

4.- Sea Pragmático. ¡La globalización es un hecho! La competencia ahora es mundial. Potencialice las áreas donde tenemos ventajas competitivas: turismo, materias primas, tierra, mar y ubicación geográfica; incentivando la inversión a través de leyes, seguridad jurídica y seguridad física.

5.- Dolarice nuestra economía. No somos capaces ni estamos a la altura de mantener una moneda propia. Lo único que se logra con ello es devaluación, altos intereses, inflación, cortoplacismo, miseria y más devaluación. Al eliminar la incertidumbre cambiaria, aumentaría la confianza de los inversionistas, el crédito a largo plazo, la capacidad de consumo de la gente, y la inversión a largo plazo.

Hoy, a pesar del tiempo transcurrido, creo que la mayoría de esas recomendaciones podrían seguir teniendo vigencia, a excepción de una de ellas: "Dolarizar la economía", por una sencilla razón: No hay suficientes reservas para liberar un control de cambio y poner como moneda única el dólar o el euro. ¿Por qué tiene que ser el dólar, y no puede ser el euro?

Este pudiese ser un objetivo a mediano-largo plazo; pero no a corto plazo. Lamentablemente nuestro signo monetario nos ha llevado a ser una economía de contado, donde las posibilidades de adquirir una casa a 30 años pagando una persona un porcentaje razonable de su sueldo, se volvió una utopía. Donde una buena parte de los gastos familiares están dolarizados; pero los ingresos son en bolívares. Donde el negocio es pedir prestado en bolívares, y ahorrar en monedas fuertes.

Muchos son los economistas a favor y muchos en contra de sustituir nuestro signo monetario por el dólar u otra moneda fuerte, y todos argumentan una buena cantidad de ventajas y desventajas para defender su posición. Lo que sí creo es que todos coincidimos en que hay que hacer algo con nuestra economía.

Este artículo continuará el próximo domingo.

cdoradof@hotmail.com


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domingo, 3 de enero de 2016

¡Todos quieren ser presidentes!. Por Carlos Dorado


Hoy más que nunca, necesitamos ponernos de acuerdo, y tratar de recuperar nuestros valores

CARLOS DORADO | EL UNIVERSAL

Por qué será que en nuestro país casi todo el mundo quiere ser Presidente? Una gran mayoría inclusive aspira a ser presidente de la República, y de los pocos que no aspiran a tan alta investidura y responsabilidad, al menos quieren ser presidentes de algo.

Recuerdo, al excontralor colombiano Julio César Turbay Quintero, que le preguntaron si aspiraba a ser presidente de los colombianos. A lo que él respondió: "soy de los pocos colombianos que no aspiro".

Siempre me llama la atención, cuando entrevisto a aspirantes a un empleo, y observo que la mayoría están más preocupados del título del cargo al que aspiran, que de la responsabilidad del puesto, e inclusive del salario.

Los animales desconocen la envidia; los hombres la sinceridad. Cuántos tienen la valentía para preguntarse: ¿estoy preparado para asumir esta responsabilidad, y la sinceridad para responderse? Lamentablemente somos un país de "toderos", y con una visión muy cortoplacista, donde supuestamente todos sabemos hacer de todo, y terminamos no sabiendo hacer nada. Donde queremos todo a corto plazo, y terminamos no consiguiéndolo ni a largo plazo.

Confundimos los roles y nuestras capacidades, aspirando a muchos puestos porque creemos tener el derecho a ellos; pero no la obligación; y mucho menos, nos detenemos a pensar si tenemos la calificación. ¿Cuántas veces hemos visto a alguien decir: "lo siento, no estoy calificado para asumir esta responsabilidad o cargo"? Para ello se requiere de una gran inteligencia y humildad; pero la mayoría se dejan llevar por la viveza y la prepotencia. ¡A pesar de que el secreto de la sabiduría, el poder y el conocimiento está en la humildad!

Georges Pompidou decía: "un hombre de Estado es un político que se pone al servicio de su país, mientras que un político es un hombre de Estado que pone el país a su servicio". Me pregunto: ¿cuántos hombres de Estado, y cuántos políticos tenemos en nuestro país?

El mundo está cambiando, y parece que los únicos que no nos damos cuenta somos nosotros. En 1960 las materias primas constituían el 30% del producto bruto mundial, en la década del 2000 apenas representaba el 4%. ¡Éramos un país rico!, y mientras algunos países están construyendo el futuro, nosotros estamos discutiendo el pasado. Necesitamos pragmatismo; pero nos quedamos solo con el "ismo" de: capitalismo, socialismo, liberalismo, neolibe- ralismo, colectivismo, comunismo, y cuantos "ismos" se nos ocurran.

Hoy más que nunca, necesitamos ponernos de acuerdo, y tratar de recuperar nuestros valores, que surjan los principios morales, que aflore el intelecto, que prevalezca la meritocracia, que se estimule la educación, que logremos la eficiencia; y volver al trabajo; pero con un ambiente idóneo y seguro, si queremos tener un futuro digno como país. Es bello soñar con un futuro mejor, pero es aterrador pensarlo como un futuro peor. ¡Necesitamos sueños, no pesadillas!

Sería triste que la ambición de unos pocos, llevase al fracaso de muchos. La ambición no es mala, ya que es el motor que impulsa la sociedad; pero debe ser comedida y sobre todo racional; en caso contrario, ejerce el efecto inverso, impulsando a la sociedad; pero... hacia el abismo.

"¿Quieres ser rico? Pues no te afanes a aumentar tus bienes, sino en disminuir tu codicia", solía decirme mi madre.

Quizás sea ésta una muy buena reflexión en este año recién estrenado, para aquellos que aspiran a ser presidentes, a tener un cargo, o un puesto de trabajo.

cdoradof@hotmail.com


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domingo, 13 de diciembre de 2015

¿Quién ganó y quién perdió?. Por Carlos Dorado


Por Carlos Dorado / Runrunes

“Carlos, trata de ser humilde en la victoria, y grande en la derrota”. Sabias palabras de mi madre, que me vienen a la mente, después de la contundente victoria lograda por la oposición, en las recientes elecciones para Diputados a la Asamblea Nacional, del pasado domingo. Después de 17 años sin haber conseguido una victoria de esta naturaleza; es lógico, que la oposición se sienta eufórica; y por otro lado, es normal que el “Chavismo” y todos los oficialistas, se encuentren deprimidos, después de tanto tiempo sin haber conocido las hieles de la derrota.

Sin embargo, más allá de la alegría de unos y la depresión de otros, hay un País que necesita de los ganadores, pero también de los perdedores; y pensar que en la fiesta de la victoria sólo deben estar los vencedores, podría ser un grave error por parte de ellos, para lograr lo más importante: ¡Un futuro digno para Venezuela!

“Dos veces vence, el que en la victoria se vence a sí mismo, nunca pierde el que acepta la victoria con dignidad”, y hay que recibirlos con idéntica serenidad y con saludable punto de desdén. ¿Cuántas veces en nuestro continente hemos visto la euforia general hacia el ganador, y unos cuántos años más tarde, el desprecio de todos hacia ese mismo ganador?

El “peón” es el más importante instrumento de la victoria, y el pueblo está constituido por millones de “peones”, cuya ideología está condicionada por las ansias de un futuro mejor. Muchos de los que ayer fueron adecos o copeyanos, después fueron chavistas, y quizás ahora estén pensando en ser de la oposición. Si los ganadores, es decir; la oposición, está pensando en vengarse, y ese es su objetivo, significaría que ya se sienten de algún modo derrotados. Si los perdedores, es decir; el gobierno, está pensando en vengarse, y ese es su objetivo, significa que la derrota no les enseñó nada.

La derrota tiene algo positivo: nunca es definitiva. En cambio la victoria, tiene algo negativo: jamás es definitiva. Quizás hoy, todos se sientan padres de esa victoria, mientras que la derrota es huérfana y se le esté atribuyendo a una, o a pocas personas. ¡La vida me ha dado motivos suficientes para saber que ninguna derrota era la última!

La mayoría de la gente, y por consiguiente los países; tendrían éxito si se centrasen en las pequeñas cosas, y no estuvieran tan preocupados por grandes ambiciones. Es tiempo de unión, trabajo constructivo y de expectativas racionales, sólo así podemos esperar una victoria; pero del país, o sea de todos; donde no haya vencidos, ni vencedores, sino la seguridad de un buen futuro, que es donde precisamente, vamos a vivir todos los venezolanos por el resto de nuestras vidas.

El futuro es como un cisne; mientras todo el mundo se centra en admirar lo visible del cisne en la superficie del agua, que es la parte bonita y glamurosa; debajo del agua las patas no deben parar de patalear. El único lugar donde se encuentra la palabra futuro, antes que la del trabajo, es en el diccionario. Ese futuro y ese trabajo, tienen y deben construirse con la ayuda de todos sin excepción, ya que los países se enfrentan al futuro con el pasado. ¡En la utopía de ayer, se incubó la realidad de hoy, así como en la utopía de hoy se incubará el mañana!

¿Quién ganó y quién perdió? No hay ganadores, ni perdedores; sólo hay un país que pide a gritos un futuro digno; y en ese sublime objetivo cabemos todos; siempre y cuando haya humildad para hacerlo, y mucho trabajo de buena voluntad para construirlo.

cdoradof@hotmail.com


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domingo, 15 de noviembre de 2015

¡Quisiera regresar a Venezuela!. Por Carlos Dorado


...el sentimiento de un venezolano que se fue hace seis años, y cuyo mayor deseo sería regresar

CARLOS DORADO | EL UNIVERSAL

A raíz de mi artículo publicado el domingo 01 de noviembre, titulado: "¡Me quiero ir!", un lector me envió un email, que refleja en buena parte, el sentimiento de un venezolano que se fue hace seis años, y cuyo mayor deseo sería regresar a Venezuela.

"Carlos, me he reído bastante con tus artículos, pero debo reconocer que este último me ha hecho llorar. ¡Hay cosas, que para contarlas necesariamente hay que vivirlas!

Sin embargo, leyendo algunos comentarios a tu artículo, veo que hay gente que opina alegremente sin nunca haber emigrado, y son muchos menos, los que profundizan en analizar las circunstancias de por qué algunos hemos tenido que hacerlo.

Como tú sabes, vivimos en un mundo globalizado, y es verdad que aquí se consiguen las caraotas. Aunque, debo confesarte, que no sé por qué razón nunca me quedan como las de mi madre, a pesar de que las preparo paso a paso con su receta. ¿Quizás sea por el sabor de nuestra tierra venezolana, que le da un toque especial a todo lo que brota de sus entrañas? La harina "PAN" también se consigue, y ya hay unos venezolanos en La Coruña, que comenzaron a vender Hallacas y Pan de Jamón, con envíos a toda Galicia. ¡Pero no son únicamente los productos lo que le falta a un emigrante!

Hoy precisamente cumplo seis años viviendo en Galicia, y no me termino de acostumbrar a estar lejos de mi país. Los días 24 y 31 de Diciembre de cada año pongo música de Navidad de La Billo's, y eso que sólo tengo 42 años. Mi coche (carro) no es último modelo, pero lleva una calcomanía en la parte de atrás con la bandera de Venezuela. En la entrada de mi piso (apartamento) están las fotos de mis padres, de mis abuelos maternos, y de toda mi familia.

De estos seis años que llevo de emigrante, me pasé muchos de ellos engrosando las filas de los "parados" de España, así que me tuve que "reinventar" profesionalmente, y dejar de ser el Licenciado Gerente de una importante empresa venezolana. Aquí he tenido que limpiar habitaciones, pelar patatas (papas), servir mesas, y luchar por una beca ante el Ministerio de Educación Español para poder costearme una nueva carrera del "reinvento" profesional, que me permitiese conseguir un mejor trabajo (¡Ojo; no un buen trabajo!)

Carlos, me imagino que también lo sabes: vivir en otro país no es nada fácil, o te cambias el "chip" o sufres exageradamente (porque sufrir, siempre se sufre).

En muchas ocasiones he pensado en volver a Venezuela, y no hay un solo día, en que no piense en la posibilidad de hacerlo, para que cuando diga la palabra "chévere" me entiendan sin tener que dar explicaciones. Para poder escuchar esos maravillosos tambores en Choroní. Para volver a mirar el mar Caribe desde el malecón. Para comer empanadas en El Palito cuando voy a Los Cayos. Para escuchar los triquitraques, cohetes, y poder jugar con luces de bengala. Para que todos los que vea a mi alrededor sean como yo: venezolanos, y no ser yo el único "sudaca".

Me imagino, que también habrá muchísimos venezolanos, que al igual que yo, todos los días piensan; pero en irse de Venezuela. ¡Unos que soñamos con regresar, otros que sueñan con irse!".

Leyendo este email del lector, me acordé de mi madre cuando me decía: "Carlos, respeta a los viejos cuando tú eres joven. Ayuda a los débiles, cuando tú eres fuerte. Reconoce tus faltas cuando estás equivocado. Porque algún día en tu vida tú estarás viejo, débil y equivocado".

Quizás, sólo le agregaría: "Respeta a los que emigraron, porque algún día podrías ser emigrante".

cdoradof@hotmail.com


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domingo, 4 de octubre de 2015

¿Quién quiere un cambio?. Por Carlos Dorado


¡La realidad por cruda que parezca, es que nadie cambiará tu vida, si no lo haces tú!

CARLOS DORADO | EL UNIVERSAL

El mundo de la comunicación y de la publicidad lo sabe muy bien: ¡Todo lo que se quiera posicionar debe tener la palabra cambio! Incluso en las campañas políticas. "Si quiere un cambio, vote por fulanito", "Cámbiese al vehículo más tecnológico del mundo", "Cambie sus hábitos alimentarios, coma natural, pruebe este producto".

La palabra "cambio" está presente todos los días de nuestras vidas, disfrazada en miles de mensajes publicitarios buscando constantemente que uno cambie de carro, de champú, de bebida; y en general todo lo que consumimos; porque supuestamente en estos cambios está la solución a todos nuestros males, y el secreto de nuestra felicidad.

Pero el cambio más importante que una persona debería hacer es: ¡Cambiar él mismo! ¡Pero, no lo hacemos! Como solía decirme mi madre: "Carlos, todos queremos ir al cielo, pero nadie quiere morirse". Cambiar uno, es mucho más complicado que cambiar de producto, y requiere muchísimo más esfuerzo y convicción para lograrlo; ya que hay que entablar una durísima lucha contra lo establecido, contra lo que es normal, contra lo que hace todo el mundo; y sobre todo contra uno mismo, hasta lograr ser un ejemplo del ejemplo.

Cambiar requiere de mucha valentía, de mucha personalidad, y una firme convicción de lo que es correcto e incorrecto. ¡Hasta diría que es un acto bien revolucionario! Ya que hay que abandonar el hábito de echarle la culpa a los demás, las quejas de todo lo que no nos agrada, las excusas para justificar lo que no logramos; y abrazar al cien por ciento la responsabilidad de nuestra propia vida, de nuestros actos, de nuestro tiempo, de nuestro esfuerzo, y de nuestros principios, para ir así fortaleciendo cada día nuestras propias convicciones.

Todos tenemos metas, sueños, objetivos, propósitos; pero, ¿qué hacemos para lograrlas? ¿Estamos dispuestos a hacer los cambios necesarios en nosotros primero? ¿O esperamos que los demás cambien, para cambiar nosotros? A veces, llegamos al ridículo de querer que nuestros hijos cambien, pero no queremos cambiar nosotros. ¡Al final del camino, terminamos siendo lo que hacemos, y lo que hacemos es lo que somos!

Nadie puede cambiar el pasado, pero hoy todos estamos haciendo el futuro, y es en lo único donde tenemos cierto poder; y quizás muchas de las cosas que hicimos no fueron correctas, pero eso no justifica que nos abandonemos y abandonemos el futuro.

Las sociedades que no cuentan con ejemplos que resalten valores y principios positivos a través de muchos individuos que las integran, y con un sistema jurídico que castigue a aquellos que los transgreden, están irremediablemente condenadas a construir individuos donde cada generación va cambiando. Pero desafortunadamente para peor. ¡Los individuos también!

¡La realidad por cruda que parezca, es que nadie cambiará tu vida, si no lo haces tú!, y pretender obtener resultados diferentes, haciendo siempre lo mismo es una utopía. Desde la más remota antigüedad, la historia de la humanidad nos enseña que la verdadera libertad del hombre es cuando tiene la firme voluntad de ir cambiando cada día, para construirse un futuro mejor para él; y del cual termina beneficiándose toda la sociedad.

En la vida, tenemos que renunciar a una parte de lo que somos para llegar a ser lo que de verdad podemos ser. El cambio no resulta gratuito, desde luego, y únicamente nos alimenta si nos dirige a la transformación.

¡Hay que ser valiente y atreverse a cambiar uno, el éxito sólo se logra así!

cdoradof@hotmail.com


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domingo, 13 de septiembre de 2015

¿Trump el próximo presidente de EEUU?. Por Carlos Dorado


Un discurso fundamentado en la xenofobia y el racismo; que está calando entre algunos ciudadanos

CARLOS DORADO | EL UNIVERSAL

Maquiavelo en su célebre obra "El Príncipe", le recordaba a éste que "las sociedades solo ven lo que pareces, y nadie ve lo que realmente eres". El mundo de las apariencias, y lo que logran transmitir es lo que atrae a las voluntades, y es esa textura barnizada por la publicidad y transmitida por los medios y las redes sociales, lo que la sociedad logra ver; sin preocuparse, y sin querer dedicar su tiempo a profundizar un poco más, para lograr sacar a flote la verdadera textura de un hombre. ¡Nuestra época es de las percepciones, no de las conciencias!

Estamos en la época de las redes sociales, donde todo dura el tiempo suficiente para hacer clic en: "me gusta" o "no me gusta", y en base a esto se construye una reputación, que después de que unos pocos la idearon, la mayoría la siguen hasta constituirse en una matriz de opinión, llevando esto a hoteles, restaurantes y hasta a candidatos políticos.

Tiempos de click, no de análisis, tiempos de emociones y no de conciencias, donde la clave del éxito es saber movilizar a la sociedad a través de frases, comportamientos y temas que despierten emociones en el colectivo. ¡Decirle lo que precisamente quieren oír!

Por supuesto que despertar esas emociones no es producto de un click, sino de un estudio profundo a una gran matriz, donde se analizan muchas variables, hasta que se llega a esa estrategia, a esas frases; a ese comportamiento que garantice que la mayoría lo va a aprobar sin que estén dispuestos a analizarlo. Algo así como esas viejas películas del oeste, donde todo lo que se veía eran las fachadas, pero que detrás solo había unas tablas sosteniéndolas. Mi madre me solía decir: "nunca tomes en consideración cosas de quien al decirlas, no las respalda con sus actos". En el caso del Sr. Trump, dudo mucho que las respalde; sin embargo, quienes pensábamos que su aspiración a la Casa Blanca era una más de sus excentricidades, no podemos creer que vaya punteando con tanta ventaja en las encuestas, entre todos los candidatos republicanos aspirantes a ser el abanderado de su partido para las elecciones presidenciales de la primera potencia del mundo. Un discurso donde se hizo famoso por decir que todos los mexicanos eran traficantes, donde más tarde anunció la construcción de un muro gigante para aislar a Estados Unidos de los salvajes latinos, criminales sin excepción, violadores y asesinos. Donde días después, se levantó su orgulloso pelo rubio y tiró de él para demostrar que es verdadero. Básicamente, un discurso fundamentado en la xenofobia y el racismo; pero que desafortunadamente está calando, entre una parte de la ciudadanía que considera que Trump se ha atrevido a decir lo que muchos piensan pero callan, y es aquí precisamente lo preocupante de su protagonismo y liderazgo. Esperemos que a la hora de la verdad, la mayoría de los estadounidenses profundicen en su análisis, y no se dejen cegar por ese foco que apoyado en una estudiada estrategia, pareciese estar dejándolos ciegos. Dicen, que el arte de la política consiste en dirigir racionalmente las irracionalidades de los hombres, y no quisiera pensar que sea precisamente el Sr. Trump el gran maestro de ese arte. Todos los gobiernos sin excepción, cualesquiera que sean sus motivos o reservas, están reducidos a una de estas dos fórmulas: subordinación de la autoridad a la libertad, o subordinación de la libertad a la autoridad. ¡Creo que no habría duda de cuál sería la fórmula del Sr. Trump!


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domingo, 6 de septiembre de 2015

¡Sexo en las redes sociales!. Por Carlos Dorado


Parece que en la sociedad actual, hay una búsqueda por la satisfacción rápida y sin descanso

CARLOS DORADO | EL UNIVERSAL

Hoy en día, vivimos tiempos donde lo deseos prevalecen sobre la moral; y una buena parte de la respuesta, está en la redes sociales; especialmente para aquellos que solo buscan sexo, y que huyen de la afectividad, del compromiso, y del amor.

Una aplicación, permite sin grandes esfuerzos, identificar y comunicar a las personas que estén inscritos en esta página en un radio de varios kilómetros, con el objeto de que puedan conocerse. Para esto, la aplicación publica la foto y el perfil de la persona, siendo ello elaborado por la misma persona.

Si una persona, al ver el perfil le da a "conocerte", inmediatamente lo recibe la otra persona, y si a ésta le agrada la foto y el perfil, le da al "OK". A partir de este paso, la aplicación ya hizo su trabajo: que dos desconocidos entren en contacto y puedan así iniciar una relación.

Una relación, que según las estadísticas casi siempre termina en la cama, y que dura un par de horas, y a lo sumo un par de encuentros. Debido al éxito de esta aplicación, y a la cantidad de usuarios que está captando, permite que haya numerosas posibilidades de muchos encuentros.

Hay que tener muy poco aprecio por los sentimientos, por el verdadero amor, y por una relación estable; para salir a modo de "supermercado" a comprar el sexo; sin compromisos, sin precio, y expuesto abiertamente en un restaurante, o en una fiesta; en una carrera sin fin para satisfacer los instintos básicos.

¿Para qué saber su nombre, o su vida, o lo que le gusta? Si están inscritos en esa red de contactos, es porque ambos, sin engaños, tienen un solo objetivo: disfrutar, como si se tratase de un buen vino. Con ello, elevan así a la categoría de profeta a Bauman el filósofo polaco que escribió una serie de libros, concluyendo que vivimos un tiempo en el que los deseos deben prevalecer sobre los compromisos.

Pareciese que a falta de moral y de amor, dos ingredientes que nuestros padres consideraban muy necesarios en toda sociedad que se precie de tener principios, puedan ser erradicados sin que cambie el sabor de la comida. Todo vale, todo sirve, y todo ensayo que satisfaga uno de los instintos más básicos del ser humano: el sexo, ha de ser recibido y aplaudido como lo que es: ¡un placer!, y cuanto menos compromisos cree, cuanto más fácil sea, y cuanto menos impedimentos materiales y morales tenga; mejor aún.

Las reglas están claras en esta nueva aplicación, y en esta nueva sociedad: la inexistencia de obligaciones, la falta absoluta de sentimientos que puedan obstaculizar lo que se busca: ¡placer!; y donde hasta la seducción termina sacrificada. Algo así como un cigarro, que se disfruta mientras se fuma; pero una vez terminado se bota al suelo, en espera de prender otro.

Parece que en la sociedad actual, hay una búsqueda por la satisfacción rápida y sin descanso; y está logrando ser solo carne, eliminando la moral y los sentimientos, para que así la voracidad por el pecado no se castigue, sino que se premie.

Están comenzando a ser historia aquellos tiempos de cortejo, de conquista, para darle paso a la inmediatez, y donde dos personas sin amarres, sin sentimientos, sin lealtades, y sin culpabilidades: buscan el placer, no el amor, y el disfrute en vez del compromiso. Sin ataduras, sin remordimientos y ayudados por este tipo de redes sociales, desaparecen los valores y lo afectivo-emocional

¡Un simple programa, unas fotos, y un perfil son elementos suficientes para que unas redes sociales lo pongan cada día más a mano, más rápido y más fácil!

cdoradof@hotmail.com


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domingo, 30 de agosto de 2015

¿A las puertas de una crisis financiera mundial?. Por Carlos Dorado


Es una cuestión de tiempo para que la "fiesta" termine y la resaca sea peor que la de los años 30

CARLOS DORADO | EL UNIVERSAL

Desde la crisis del 2008 hasta la presente fecha, de los diez episodios de máxima volatilidad financiera que sucedieron, ocho de ellos ocurrieron durante este año 2105. En ese momento (2008) la Federal Reserve, el Bank of England, el Banco Central Europeo y el Banco Central de Japón decidieron "continuar la fiesta", imprimiendo dinero como nunca antes, a tasas de interés bajas, y echando dinero al mercado por un monto equivalente al 10% del Producto Interno Bruto de la tierra.

Una buena parte de ese dinero, fue en forma de deuda a los países emergentes; y la "banda siguió sonando". La demanda de materias primas creció, la subida de las bolsas de valores rápidamente recuperó lo perdido y lo superó ampliamente, y el consumo siguió creciendo. En parte esto ocurrió por esa hemorragia de dinero barato, y en parte; por la fortaleza que tenía la locomotora mundial de la economía en ese momento: China, con una demanda sin precedentes de materias primas.

Todos estaban disfrutando de la "fiesta", y parecía que la misma podría durar por siempre; llegando incluso a la irracionalidad de que el P/E índice del profesor Shiller sobre el mercado S&P 500 llegó en promedio a principios de año a 27.2, o sea un 64% por encima de su promedio histórico de 16.6. En toda la historia de los mercados financieros desde 1882, esto había sucedido únicamente en tres ocasiones: Una en 1929, otra en el 2000 y la última en el 2007. ¡A pesar de estos indicios, la "fiesta" estaba demasiado buena, y nadie quería abandonarla!

Este ritmo puede ser insostenible, a pesar de que la locomotora fuese la segunda economía del mundo. Este año su PIB cayó por debajo del 7% (comparado con el 12% en el 2010) como consecuencia de un decrecimiento continuado de las exportaciones; y obligó a las autoridades chinas a devaluar su moneda, en un intento desesperado por mantener sus niveles de exportación y de crecimiento económico.

Esta decisión, trajo consigo importantes caídas en cadena para las principales bolsas financieras, hasta el punto que el Bloomberg Global Commodity Index, llegó este mes a los mismos niveles que tuvo a principios de este siglo.

El petróleo y el hierro continúan su caída precipitada, ubicándose por debajo de $50 y $56 respectivamente (más de la mitad desde sus altos), en momentos en que los sectores habían hecho inversiones millonarias, gracias al dinero abundante y barato; y donde los precios tan elevados de los mismos garantizaban unas jugosas ganancias.

Pero hoy pareciese "que la fiesta" pudiese estar llegando a su fin, y las principales canciones: emisión de dinero y tasas de interés bajas, parece que comienzan a sonar mal, al tener las tasas de interés en los países desarrollados cercanos al cero, y donde la capacidad de endeudamiento de las economías emergentes y del público están llegando a su límite.

¡Pero nadie quiere que termine! Y de nuevo esta semana tuvo que intervenir China bajando la tasa de interés, el encaje legal, e inyectando 23.4 mil millones de dólares al mercado bursátil. Sin embargo; cada vez está resultando más difícil poder sostener la "música" tocando, con lo que pareciese que están comenzando a interpretar el Alma Llanera, y los mesoneros recogen las sillas.

¡Sólo es una cuestión de tiempo para que la "fiesta" se termine, y la resaca de los participantes será aún peor que aquella de los años 30! Lo malo de todo esto, es que también pagarán por la misma, muchos que ni siquiera asistieron.

cdoradof@hotmail.com


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