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martes, 18 de febrero de 2020

¿Hay recuperación económica en Venezuela?. Por Víctor Salmerón


Por Víctor Salmerón | Prodavinci

En el primer trimestre de 2019 la economía venezolana caminaba al borde de la implosión. Las cuentas en divisas del gobierno estaban exhaustas, el financiamiento internacional había cerrado sus puertas, las continuas fallas eléctricas disminuían la exigua producción de las empresas y el desabastecimiento alcanzaba niveles críticos. Solo entonces, Nicolás Maduro nadó a contracorriente del Socialismo del Siglo XXI y permitió una dosis moderada de libre mercado.

El mandatario venezolano no cambió la ley, pero dejó a un lado la aplicación sistemática del control de precios; flexibilizó el control de cambio, toleró la libre circulación del dólar y permitió que el sector privado importara sin restricciones con sus propias divisas. El tratamiento acabó con el desabastecimiento, en buena medida, gracias a los productos importados que surten las tiendas; produjo un impulso en el comercio y la industria siguió operando, aunque a la cuarta parte de su capacidad.

La Venezuela consumista, repleta de petrodólares y ventas récord en vehículos, electrodomésticos, ropa de marca, calzado y celulares de última generación, permanece en el recuerdo. Por ahora, el brote verde en el comercio tiene como emblema los bodegones, los nuevos establecimientos que en las principales ciudades del país venden productos importados como cereales, golosinas, licores y frutos secos. Al mismo tiempo, en Caracas surgen algunos restaurantes y centros nocturnos que captan clientela en el estrato de alto ingreso, que solo incluye a una décima parte de la población.

Expertos consideran que las señales de vida son irrisorias en una economía donde el PIB se redujo a la mitad entre 2014-2019 y el FMI proyecta que este año caerá otro 10%. Omar Zambrano, quien se ha desempeñado como economista senior del Banco Interamericano de Desarrollo y dirige la firma Anova, observa un fenómeno con poca sustancia.

“Hasta ahora vemos un circuito comercial extremadamente superficial, que no tiene vínculos con la industria, la agroindustria o la manufactura venezolana, porque la gran mayoría de los productos son importados. Tampoco es capaz de generar suficientes empleos de calidad, con mayores salarios que alimenten el circuito consumo-producción que al final es lo que impulsa el PIB”, dice Omar Zambrano.

“Creo que esta burbuja puede crecer más, pero tengamos en cuenta que hay una relación relativamente estable entre el circulante de un país, lo que técnicamente llamamos el M2 y el tamaño de su economía. Si esta economía dolarizada, actualmente en gestación, llega a ser de 20 mil millones de dólares, una magnitud que luce exagerada, podríamos proyectar un PIB de aproximadamente 50 mil millones de dólares. Y Venezuela llegó a tener un PIB de 350 mil millones de dólares en su punto más alto”, dice Omar Zambrano.

Agrega que “estamos hablando de una economía que, tal como está constituida, tiene un techo muy bajo. Es una economía que por su poco tamaño no ofrece espacio laboral o productivo para 30 millones de habitantes, y por tanto va a seguir generando excluidos, pobreza, desnutrición, enfermedades y emigración”.

Tras dos años en hiperinflación, la moneda venezolana se desvanece y avanza en un proceso donde el dólar se emplea como unidad de cuenta y gana terreno en las transacciones diarias. De acuerdo con Datanálisis, alrededor de una décima parte de la población posee ingresos o ahorros en divisas como para consumir a placer; otra porción recibe la ayuda de las remesas y algunos pagos en dólares o indexados al tipo de cambio, mientras que la mitad de los venezolanos solo cuenta con bolívares, y no alcanzan para cubrir las necesidades básicas.

Inversión y confianza

Leonardo Vera, miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, considera que “el Gobierno ha tomado un conjunto de acciones que podrían interpretarse como el propósito de darle más espacio al sector privado. No hay una cabeza que explique muy bien cuál es el alcance, cuál es el objetivo, a dónde se quiere llegar y por tanto sigue siendo una especie de flexibilización del régimen económico bastante desordenada”.

Desde su punto de vista, la flexibilización encuentra un sector privado en silla de ruedas: “no es lo mismo lanzar estas acciones en una economía con capacidades que en una economía que ha perdido capital humano, que no tiene un sector financiero que ayude a su recuperación, sin acuerdos comerciales importantes, con escasa competitividad y sin inversión relevante”.

Añade que “las pocas inversiones que vemos se concentran en nichos que tienen que ver con la comercialización de bienes importados de consumo final. Es prematuro avanzar en la idea de que Venezuela está en un franco proceso de recuperación, y mucho menos hablar de bonanza, porque la bonanza se refiere a una situación donde tu crecimiento es superior a tu crecimiento promedio en el pasado o a tu crecimiento promedio de largo plazo, y no creo que esa sea la situación de la economía venezolana”.

Al referirse en concreto al fenómeno de los bodegones, que en medio del desierto despiertan una atención desmesurada, explica que “tengo la impresión de que son inversiones de venezolanos con recursos en el exterior, que en lugar de tenerlos en una cuenta bancaria, ganando entre 0% y 1% de interés, abren un local en Venezuela, lo llenan de mercancía importada y esperan a ver cuál es el rendimiento en dólares”.

La ausencia de inversión nacional y extranjera, a mediano y largo plazo, donde las ganancias no son inmediatas y se desarrollan proyectos que requieren maquinaria, equipos y tecnología que incrementan la generación de riqueza y la creación de empleos bien remunerados, es una señal de que la confianza sigue ausente en la economía venezolana. Por ahora, solo florece un pequeño enclave con la característica típica de una burbuja: negocios donde es muy fácil entrar y salir, en caso de que el flujo de caja se torne negativo.

Omar Zambrano destaca que “el Gobierno tiene un problema serio de credibilidad en la protección de los derechos de propiedad, veo muy difícil que el sector privado aumente sus operaciones o venga a producir en Venezuela para el resto de América Latina porque sigue presente la misma élite política que tiene años expropiando”.

“El tema de los derechos de propiedad no es tan fácil como decir que ahora te voy a dejar actuar, se necesita credibilidad y eso es algo que va mucho más allá de las leyes. La historia del chavismo ha sido la demolición de toda forma de protección de los derechos de propiedad”, explica Omar Zambrano.

Sin motor

Desde principios del siglo pasado el petróleo se convirtió en la principal fuente de divisas y expansión para la economía venezolana, pero la producción cayó a un tercio de lo que era en 1998 y la posibilidad de que el sector privado genere una recuperación importante es ínfima: las cifras del Banco Central registran que entre 1998-2018 las exportaciones anuales privadas no superaron los 6.600 millones de dólares y en 2018 apenas aportaron 1.151 millones de dólares.

Leonardo Vera indica que “cuando una economía está en una depresión, necesita un motor; y ese motor, en el caso de Venezuela, no va a ser el gasto público; tampoco podría ser monetario porque en Venezuela no se hace política monetaria, y no lo veo en la inversión privada. El país tiene un problema de escasez de divisas y la capacidad que pueda tener el sector privado para exportar es muy reducida; no hay un clima para invertir masivamente, y hay muchas dificultades para obtener financiamiento nacional e internacional”.

El Gobierno obligó a los bancos a disminuir los préstamos, ordenándoles en febrero de 2019 congelar como reservas la totalidad de los nuevos depósitos. El recorte del crédito redujo el crecimiento de la cantidad de dinero y ayudó a frenar la inflación, pero a costa de profundizar la recesión.

La escasez de materia prima como hierro, cemento y sustancias químicas esenciales para la industria, que en el pasado proveían empresas públicas que hoy están paralizadas o produciendo cantidades muy pequeñas, es otro inconveniente.

El 5 de febrero, Nicolás Maduro admitió que “está el tema de la materia prima que deben garantizar las empresas públicas: Sidor, las empresas de aluminio, Pequiven, Pdvsa; eso es un tema no resuelto. Siempre hay una excusa y no resuelven”.

El mandatario, quien estaba reunido con presidentes de pequeñas empresas, les solicitó “información útil, anónima, de qué está sucediendo en Pdvsa, en Pequiven, en la CVG, en Sidor porque vamos a cortar lo que haya que cortar allí para garantizar la materia prima”.

El tamaño del mercado es otro obstáculo para las empresas. Michael Penfold, profesor del IESA e investigador del Wilson Center, indica que “la dolarización y la liberalización del sistema cambiario le permiten al sector privado reducir sus riesgos regulatorios y operativos. Formalmente, hay controles de precios, pero no están siendo cumplidos; entonces el principal riesgo está asociado al mercado: las empresas poseen plantas que fueron instaladas para un mercado mucho más grande del que existe ahora”.

El modelo

El Gobierno contempla reformas legales para delegar en compañías extranjeras el control de las operaciones en campos petroleros, y voceros del PSUV como el gobernador de Carabobo, Rafael Lacava, han dicho públicamente que no se oponen a la privatización de empresas de servicios públicos.

“Veo una ola de mucho pragmatismo, creo que después de las elecciones legislativas se buscará avanzar en la entrega operativa y financiera de las asociaciones estratégicas en petróleo, y voceros como Lacava han dicho que son compatibles con la privatización de parte de los servicios públicos, podrían comenzar con la telefónica y la joya de la corona: la Electricidad de Caracas”, dice Omar Zambrano.

“Es posible que entre sus allegados haya gente dispuesta a comprar estas empresas. La oligarquía rusa se formó con capital internacional aliado con capitales locales ligados al gobierno. Me puedo imaginar a un oligarca ruso aliado con un empresario venezolano, comprando la Electricidad de Caracas”, añade Omar Zambrano.

El peligro es que se profundice un capitalismo oligárquico. En el influyente libro Good Capitalism, Bad Capitalism, and the Economics of Growth and Prosperity, los economistas William Baumol, Robert Litan, y Carl Schramm describen el capitalismo oligárquico como un sistema donde “el poder y el dinero están muy concentrados en unas cuantas personas. Es la peor forma de capitalismo, no sólo por la desigualdad extrema de ingresos y riqueza que esas economías toleran, sino también porque las élites no promueven el crecimiento como objetivo central de la política económica. En cambio, los oligarcas fijan las reglas para maximizar sus ingresos y riqueza”.

Leonardo Vera resume que “no hay que menospreciar los cambios porque pudiera ser que nos lleven por otros derroteros, pero por el momento diría que son acciones poco articuladas, en un país con instituciones muy frágiles, donde ni siquiera hay claridad de dónde está el poder público, qué es lo legal y que no lo es”

Michael Penfold afirma que “se habla de una burbuja, creo que esta metáfora deja de lado que los cambios que están ocurriendo no son simplemente cosméticos, en el fondo el Gobierno se ve mucho más dependiente del sector privado que es el único que puede ayudar a importar un poco más y resolver algunos temas de abastecimiento”.

“Alguien pudiera decir que si hubiese un nuevo boom petrolero y quitaran las sanciones, el Gobierno volvería al mismo modelo estatista, pero creo que también ellos han sufrido los costos de ese proceso y no me queda claro que hoy en día lo harían nuevamente; para mí estamos ante una dinámica distinta a lo que había anteriormente”, dice Penfold.

Las señales no son claras. Si bien el Gobierno ha tolerado la libre circulación del dólar y el surgimiento de los bodegones, recientemente aprobó una reforma tributaria que establece una tasa extra para el IVA que podrá ubicarse entre un mínimo de 5% y un máximo de 25%, cuando la venta de bienes o la prestación de servicios se haga en divisas.

La duda sobre si la Revolución Bolivariana solo ha dado un giro táctico, necesario para superar una coyuntura difícil y luego regresar al control férreo de la economía por parte del Estado está presente. En la Unión Soviética, por ejemplo, Lenin impulsó el mercado mediante la Nueva Política Económica (NEP) que luego Stalin, una vez consolidado en el poder, enterró mediante lo que el historiador húngaro Ivan Berend llamó “una estrangulación tranquila del sector privado”.

El 14 de febrero Nicolás Maduro se refirió a la dirección que está tomando la economía: “En Venezuela hay un gobierno con un proyecto revolucionario, el Plan de la Patria 2025, el legado de nuestro comandante Hugo Chávez. Un gobierno en construcción del socialismo, que tiene que manejar situaciones de guerra; nosotros tenemos una economía de resistencia, en situación de guerra económica y muchas veces cuando hay una guerra, en el caso militar, qué cosas no hace el ser humano”.

“Estamos en una economía de resistencia que se ha venido autorregulando y en la autorregulación se han generado nuevas oportunidades de negocios, fundamentalmente en dólares. Estoy atento a todos los fenómenos del surgimiento de la dolarización, todos los dólares que aportaba el Estado en la economía rentista petrolera ahora los aporta la economía privada y ante la opción reprimo o permito; yo tomé la opción lo permito y ha sido correcta, es una opción en medio de una guerra que ha permitido que la economía respire”, agregó Nicolás Maduro.

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sábado, 1 de febrero de 2020

¿Qué implica la reforma tributaria? Por Víctor Salmerón


Por Víctor Salmerón | Prodavinci

La Asamblea Nacional Constituyente, dominada por el Gobierno y señalada de inconstitucional por la oposición, aprobó la reforma del Código Orgánico Tributario, de la ley del Impuesto al Valor Agregado (IVA) y de la Ley de Aduanas a fin de reducir el déficit en las cuentas públicas.

“Perseguimos cerrar el déficit fiscal, mejorar la recaudación”, dijo Andrés Eloy Méndez, presidente de la Comisión de Economía de la Constituyente.

La reforma del código orgánico tributario establece que las multas estarán indexadas a la moneda que tenga el mayor tipo de cambio entre los que publica diariamente el Banco Central de Venezuela y no con base a la unidad tributaria, severamente erosionada por la hiperinflación.

“Esto nos permite que no se devalúe el ingreso fiscal, yo aprobaba la unidad tributaria en enero y ya en febrero estaba devaluada: todo lo que recaudaba en febrero, marzo abril para el pueblo lo recaudaba devaluado y ese fenómeno descapitalizaba de manera real la hacienda pública; eso lo hemos corregido”, dijo Méndez.

Concretamente el artículo 92 del nuevo Código Orgánico Tributario, que aún no ha sido publicado en Gaceta Oficial, indica que “las multas establecidas en este Código expresadas en términos porcentuales se convertirán al equivalente al tipo de cambio oficial de la moneda de mayor valor publicado por el Banco Central de Venezuela que correspondan al momento de la comisión del ilícito y se cancelarán utilizando el valor de la misma que estuviere vigente para el momento del pago”.

El 30 de enero el mayor tipo de cambio correspondió a la moneda de Jordania, no obstante, Méndez afirmó que la idea es tomar como referencia al euro, cuya cotización oficial registró un salto de 7.000% en 2019.

Los números evidencian un aumento importante en la base de cálculo para las multas: por ejemplo, el tipo de cambio oficial del euro correspondiente al 30 de enero supera en 165.382% a la unidad tributaria de 50 bolívares, vigente hasta ahora. Además,el nuevo Código reduce el tiempo máximo para las exoneraciones desde cinco años hasta un año y abre la puerta para el cobro de obligaciones en dólares.

Leonardo Palacios, abogado experto en el campo tributario, resalta que el artículo 146 dice que determinados pagos por concepto de tributos o sanciones, entre otros, deben hacerse en bolívares, pero el texto añade que esto será “sin perjuicio de las excepciones que establezca el Banco Central de Venezuela a requerimiento del Ministerio con competencia en materia de Finanzas”.

“Posiblemente esto podría ser complementado con un nuevo convenio cambiario”, dice Palacios.

Petros en el IVA

La reforma en la Ley al Impuesto al Valor Agregado (IVA) le otorga al Gobierno la posibilidad de cobrar una tasa extra sobre la alícuota general de 16%. La tasa extra podrá ubicarse entre un mínimo de 5% y un máximo de 25% cuando la venta de bienes o la prestación de servicios se haga en divisas o en una criptomoneda distinta al petro.

Por primera vez en la legislación venezolana se añade la venta de inmuebles entre las transacciones que obligan al pago de IVA, estableciendo en el artículo 62 que también estarán sujetas a la tasa extra, cuando se realicen en divisas o en criptomonedas distintas al petro.

Leonardo Palacios explica que “el IVA no debería ser utilizado para crearle demanda al petro. Cuando introduces alícuotas diferenciales debilitas el objetivo del impuesto porque se incrementan los problemas para administrar eficientemente la recaudación. Además, creas incentivos para que aparezcan manejos turbios, porque aumentas la discrecionalidad. Al final, todo esto se traduce en menor recaudación”.

Explica que “la ley no es clara respecto a los inmuebles porque surgen distintas interpretaciones si se toma en cuenta que, de acuerdo a los principios, pagan IVA quienes realizan operaciones de forma habitual, salvo en el caso de los importadores. Entonces, podría interpretarse que el pago del IVA solo aplica en el caso de constructores, inmobiliarias o un revendedor de inmuebles”.

“También podría interpretarse, de acuerdo a la redacción del artículo 62, que el pago del IVA en el caso de los inmuebles aplica para habituales o no habituales, como cualquier persona que venda su apartamento. Finalmente hay una tercera duda: si la operación se hace en bolívares o petros no se aplica la alícuota extra pero no está claro si tienes que pagar o no la tasa general de 16%”.

Textualmente el artículo 62 indica que se pagará la cuota extra de entre 5% y 25% “cuando se realicen ventas de bienes inmuebles que sean pactadas y pagadas en moneda distinta a la de curso legal en el país, criptomoneda o criptoactivo diferente a los emitidos y respaldados por la República Bolivariana de Venezuela”.

La Ley también establece una alícuota extra, que estará entre un mínimo de 15% y un máximo de 25%, en el caso de “bienes y prestaciones de servicios de consumo suntuario” como vehículos cuyo valor en aduanas o de fabricación en el país superen los 40 mil dólares, aeronaves civiles, joyas y relojes con un precio superior a 300 dólares y armas, entre otros.

Andrés Eloy Méndez afirmó que la reforma a la Ley de Aduanas busca favorecer a los empresarios nacionales: “se eliminan dos mil códigos arancelarios para la exportación, queremos proteger la producción nacional, incentivar al empresario para que abastezca y para que exporte”. El déficit

La posibilidad de que la administración de Nicolás Maduro logre reducir de una manera significativa el desbalance entre ingresos y gastos en las cuentas públicas, que se traduce en una elevada inflación porque el Banco Central crea dinero para cubrir el déficit, luce comprometida.

José Manuel Puente, profesor del IESA y de la Universidad de Oxford, explica que “de acuerdo a las cifras del Fondo Monetario Internacional el déficit fiscal se ubica entre 19% y 23% del PIB, una magnitud gigantesca que es imposible disminuir de manera importante aumentando los impuestos a una economía que, tras seis años consecutivos de recesión, acumula una caída en el orden de 67%”.

“Aproximadamente te queda un tercio de la economía que existía en 2013 para cobrarle impuestos. Además, está el impacto que tiene la inflación en el dinero que recaudas y, en cuanto al tema de atar las multas al comportamiento del tipo de cambio del euro, la experiencia en esta materia indica que cuando las multas son desproporcionadas respecto al ingreso crece la evasión”, agrega Puente.

Explica que “en 2019 hubo un aumento muy importante en la cotización del dólar y el euro y este año no hay ninguna razón para pensar que no se repita un comportamiento similar, entonces va a haber un impacto importante en el cobro de multas a empresas y comercios donde la producción y las ventas han disminuido de manera significativa”.

En su opinión la idea de emplear el IVA para aumentar la demanda de petros no tendrá mayor resultado: “el petro no puede transarse en el exterior, entonces nadie va a mantener por mucho tiempo los petros en su poder, buscará deshacerse de ellos así sea a un descuento significativo”.

En 2019 el Gobierno buscó disminuir el desbalance en sus cuentas mediante la disminución en los incrementos del salario y aumentando la periodicidad en el pago de los impuestos, pero el déficit continuó en proporciones muy elevadas.

Ecoanalítica afirma que en enero del año pasado 70% del gasto público se financió con emisión de dinero y en octubre la magnitud había descendido, pero continuaba en 47%, una proporción muy elevada que explica que la inflación haya registrado un salto de 16.000% en 2019.


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¿Qué está pasando con el petro?. Por Víctor Salmerón


Por Víctor Salmerón | Prodavinci

En diciembre de 2019, el Gobierno les pagó el aguinaldo a aproximadamente siete millones de pensionados y trabajadores públicos, depositándoles medio petro. Para que pudieran cambiar el medio petro a bolívares, diseñó un sistema de subastas que fracasó por la poca demanda.

Para superar este inconveniente, la administración de Nicolás Maduro recurrió a la plataforma Biopago del Banco de Venezuela que, según datos oficiales, funciona en 13 mil comercios ubicados en los distintos estados del país. El sistema comenzó a operar: ancianos y trabajadores acudieron a los comercios para gastar el medio petro, validaron las compras con su huella digital en los puntos de venta asociados al Biopago y el Banco de Venezuela les depositó bolívares a los comerciantes.

La información oficial sostiene que el petro es una criptomoneda que emite el Gobierno y está respaldada por reservas de petróleo, oro, hierro y diamante, gracias a lo cual su valor se mantiene estable respecto al dólar. Actualmente, equivale a $59 y se convierte en bolívares según el tipo de cambio que difunde diariamente el Banco Central de Venezuela.

Los comerciantes utilizaron los bolívares para comprar dólares a fin de reponer inventarios o protegerse de la hiperinflación y la cotización del dólar; en un entorno de poca oferta de divisas, se disparó. En medio de la escalada, el 4 de enero el Banco de Venezuela anunció que la plataforma del Biopago estaría en mantenimiento por siete días, pero las operaciones continúan suspendidas.

Una nota de prensa del Banco de Venezuela precisa que, antes de comenzar el mantenimiento de la plataforma, 1,2 millones de personas utilizaron Biopago. La firma Síntesis Financiera en su informe El Tesorero estima que alrededor de 2,85 millones de petros aún no han sido gastados y permanecen en manos de trabajadores y jubilados.

Si el Biopago no hubiese entrado en mantenimiento, el impacto sobre la cotización del dólar, que aumentó en un 90% en diciembre, habría sido mayor. Síntesis Financiera estima que al menos el 80% de los petros habrían sido convertidos en bolívares “repercutiendo en la tasa de cambio”.

Un aspecto a tomar en cuenta es que no todos los comerciantes recibieron el depósito en bolívares correspondiente a las ventas que hicieron los dos días previos a la suspensión de Biopago.

Cipriana Ramos, dirigente de la Cámara de Comercio del estado Vargas, explica que “esta semana han comenzado a depositar los bolívares que debieron depositar el 2 y 3 de enero. Evidentemente, hay una pérdida porque los bolívares de hoy no valen lo mismo. No puedo precisar cuántos comercios faltan por cobrar”.

La campaña electoral

A diferencia de las criptomonedas, que son independientes de los gobiernos, la administración de Nicolás Maduro tiene el poder de aumentar el número de petros en circulación. Además, el petro no se mina, por lo tanto, analistas lo consideran un medio de pago digital.

“La experiencia del aguinaldo en petros deja en claro que el petro no es un criptoactivo, sino un medio de pago digital. Se trata de una nueva clase de activo que se está convirtiendo en bolívares provistos por el Banco Central al Banco de Venezuela”, dice Síntesis Financiera.

Fuentes del Banco Central y el Ministerio de Finanzas afirman que el aumento del uso del petro forma parte del plan a ejecutar este año, en el que están previstas las elecciones parlamentarias.

“Este año es electoral e inevitablemente aumentará el gasto público, pero debemos evitar que el dólar se dispare y se acelere la inflación. El petro no se devalúa frente al dólar y se busca que progresivamente el público lo mantenga en su poder. Quien recibe petros no se ve afectado si se retrasa la conversión de petros a bolívares. Entonces, la idea es dosificar el impacto del aumento del gasto público”, explica un técnico del Banco Central.

El 2 de enero, Nicolás Maduro afirmó que “es un gran ensayo y ha salido muy bien, un gran éxito el ensayo de diciembre con el petroaguinaldo”.

El Gobierno contempla otorgar a un grupo de empresas créditos en petros. La idea es que los utilicen para pagarles a proveedores que podrán convertirlos en bolívares, pero al ritmo que impondrán el Banco Central y el Banco de Venezuela.

Nicolás Maduro adelantó esta idea el 22 de enero cuando dijo a un grupo de empresarios: “Las facilidades crediticias en tiempos de hiperinflación, yo siempre digo bueno, ustedes siempre piden un monto en bolívares, cuando se lo damos ya no sirven para nada, ah, sal y agua, ¿o miento? Entonces tenemos que ver, pidan esos créditos en petro y les sirve, moneda fuerte”.

Empresarios consultados admiten que les preocupa el impacto que tendrá en su flujo de caja una aceptación forzosa de petros que no podrían convertir inmediatamente en bolívares y dólares para reponer inventarios.

La inconsistencia

El Gobierno quiere incrementar el uso del petro en medio del hundimiento de la moneda: tras dos años de hiperinflación, el bolívar ya no se emplea como unidad de cuenta porque los precios aumentan a una tasa anual de cuatro dígitos; tampoco sirve como reserva de valor porque su capacidad de compra se diluye y es difícil emplearlo como medio de pago porque se requieren fajos de billetes para utilizarlo en una transacción.

En este entorno, en el que las empresas y los particulares buscan desprenderse del bolívar cuanto antes, gastándolo o comprando dólares, la administración de Nicolás Maduro sostiene que el petro es un medio de pago confiable porque, en teoría, su valor es estable respecto al dólar y estaría respaldado por reservas de activos, aunque no existe una manera directa de convertir los petros en petróleo, hierro, oro o diamantes.

Si bien el Gobierno puede imponer el uso del petro, pagando en petros y aceptándolos como un medio para cancelar impuestos y otras obligaciones, no puede obligar a que las empresas y los particulares quieran mantenerlos como reserva de valor.

Luis Zambrano Sequín, miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, afirma que “lo que vimos con el aguinaldo en petros es que los pensionados y los jubilados decidieron gastarlo cuanto antes, la credibilidad en el petro es tan poco sólida como la del bolívar”.

Desde su punto de vista, la idea del Gobierno de pagar parte de sus compromisos con petros busca crear un mecanismo de financiamiento: “Esto equivale a un impuesto inflacionario, si el Gobierno te paga hoy con petros y no los puedes cambiar a bolívares y a dólares hasta después de dos o tres meses, el Gobierno recibe más en bienes y servicios de lo que te está pagando”.

“Si bien el petro puede mantenerse estable respecto al dólar, según el discurso oficial, hay que tomar en cuenta que hay un rezago en el ajuste del tipo de cambio; el dólar no se mueve al mismo ritmo de la inflación, entonces el Gobierno se estaría financiando gratis”, dice Luis Zambrano Sequín.

Un elemento clave es que tras no invertir para mantener la producción petrolera, endeudarse masivamente, malbaratar el dinero y perder el crédito internacional, el Gobierno se ha quedado sin suficientes dólares y el petro no soluciona este inconveniente.

“Si el Gobierno les paga a las empresas con petros, las empresas cancelarán aranceles, servicios, impuestos en petros que al Gobierno no le servirán para importar porque el petro no es aceptado en el exterior, la restricción de divisas sigue intacta”, dice Luis Zambrano Sequín.

El desbalance en las cuentas públicas también sigue intacto y el déficit fiscal que la administración de Nicolás Maduro cubre con la creación de bolívares tendría que cubrirlo aumentando la emisión de petros, por lo tanto, el petro perdería valor al igual que el bolívar.

Para facilitar la compra de petros, el Gobierno autorizó siete casas de intercambio. Por la poca demanda, el petro suele transarse con un descuento de al menos un 30% respecto al precio oficial.

Dólares en efectivo

En la Gaceta Extraordinaria 6.504 fechada el 14 de enero de 2020 fue publicado el decreto presidencial que obliga al pago en petros de todas las tasas, contribuciones, tarifas y comisiones que deben cancelarse en divisas a distintos organismos como el Servicio Autónomo de Propiedad Intelectual (SAPI); el Servicio Autónomo de Registros y Notarías (Saren), el Servicio Autónomo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime), el Instituto Nacional de Canalizaciones (INC); Bolivariana de Puertos (Bolipuertos), y el Instituto Nacional de Espacios Acuáticos (INEA).

Además, ordena que debe pagarse en petros “toda la gasolina de aviones que vende PDVSA”.

Fuentes consultadas explican que el objetivo de esta medida es forzar la demanda de petros y captar dólares en efectivo en momentos en que las sanciones de Estados Unidos le dificultan al Gobierno el manejo de cuentas bancarias.

“La idea es que se incremente la demanda de petros y que en la medida de lo posible las empresas los compren con dólares en efectivo, así se captarían divisas que permitirían evadir el bloqueo de Estados Unidos. Además, el uso del petro ayudaría a controlar los dólares que ingresan a organismos públicos”, dice un funcionario del Ministerio de Finanzas.

El 14 de enero, Nicolás Maduro afirmó que “a mucha gente no le gusta cambiar al petro porque tienen sus negocios en dólares, métale la lupa al jefe, a la jefa de la institución, meta la lupa para que vea cómo tienen sus negocios, mafias por debajo de gestores y ladrones, por eso no quieren cambiar al petro, porque el petro le corta las manos a la corrupción de muchas instituciones”.

Pero el camino no luce fácil. Las sanciones de Estados Unidos prohíben las transacciones con el petro y empresas extranjeras ya han hecho saber al Gobierno que no están dispuestas a violar esta prohibición porque se exponen a que sus activos en Estados Unidos sean congelados.

Fuentes consultadas explican que las líneas aéreas extranjeras no contemplan comprar petros y además se niegan a pagarle el combustible a PDVSA con dólares en efectivo.

Actualmente, las líneas aéreas extranjeras pagan la gasolina de avión a una empresa que sirve de intermediaria con PDVSA.

Las líneas aéreas nacionales cancelan en dólares el combustible cuando vuelan a otros países y temen que puedan verse afectadas por las sanciones de Estados Unidos en caso de comenzar a pagar en petros. La preocupación surge porque las empresas extranjeras que les proveen repuestos y distintos servicios podrían considerar que no deben tener relación con líneas aéreas que emplean una criptomoneda sancionada por la administración de Donald Trump.

Empresas de transporte extranjeras también se resisten a comprar petros para cancelar las tarifas del Instituto Nacional de Espacios Acuáticos.


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sábado, 17 de junio de 2017

¿Por qué se acelerará la inflación en Venezuela?. Por Víctor Salmerón


Por Víctor Salmerón | Prodavinci

Semana del 5 al 11 de junio de 2017. Nicolás Maduro, Presidente de la República y quien impulsa las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente, reparte millardos de bolívares en cada intervención: 4 mil millones para proyectos “socioproductivos”, 298 mil millones a comerciantes afectados por las protestas, 1.375 créditos a jóvenes, la próxima inauguración del Banco de la Juventud que otorgará otros 200 mil préstamos a este segmento de votantes, 200 mil pensiones a adultos mayores, aumento de 15% en la tabla salarial de los maestros, fortalecimiento de las casas de alimentación y relanzamiento de los planes sociales a través del Estado Mayor Centralizado del Carnet de la Patria.

Encuestadoras como Datanálisis registran que 7 de cada 10 venezolanos catalogan de negativa la gestión del presidente y 85% de la población rechaza la propuesta de reformar la Constitución, por lo tanto, los reflejos políticos de Nicolás Maduro lo impulsan a elevar el gasto para tratar de recuperar el apoyo popular. Pero el camino elegido para inyectar bolívares acelerará la escalada de los precios en momentos en que la inflación ya ha golpeado la calidad de vida.

La fuente de recursos a la que se aferra la administración de Maduro es el Banco Central de Venezuela (BCV) que crea dinero en cantidades crecientes para financiar a las empresas públicas, principalmente a Pdvsa. A su vez, estas empresas transfieren los recursos al gobierno para que éste pueda aumentar el gasto. Las estadísticas oficiales registran que entre el cierre de 2016 y el pasado 21 de abril el dinero creado por el BCV para financiar al Gobierno aumentó 38% y se ubicó en 7,6 billones de bolívares.

El resultado es un ciclo que incrementa los desequilibrios. Gracias a la inyección de recursos, personas y empresas cuentan con más dinero que destinan a la compra de productos mientras que la oferta cae por controles de precios que no permiten cubrir los costos de producción. Un déficit de dólares que el Gobierno resolvió recortando la venta de divisas al sector privado y empresas estatizadas que producen poco o nada: es decir, más bolívares detrás de menos productos, una dinámica que aviva la inflación.

Ecoanalítica precisa el hundimiento de la oferta al señalar que en el primer trimestre de 2017 las importaciones se ubicaron en 4.193 millones de dólares, cifra que implica 26% de descenso respecto al mismo lapso de 2016, año que se caracterizó por recesión profunda y desabastecimiento de alimentos, medicinas y artículos de cuidado personal.

Al desajuste entre la oferta y la demanda se añade que una porción de los bolívares que ingresan a la economía se dirige a la compra de divisas, y el dólar se dispara en el mercado paralelo que sirve de referencia para el precio de una amplia gama de productos y servicios.

En la lista de factores que aceleran la inflación también figura el nuevo sistema complementario de divisas (Dicom) que ocasionó una fuerte devaluación, ya que el tipo de cambio se ha ubicado en torno a 2.200 bolívares por dólar versus 727 del Simadi. Las empresas tendrán que ajustar sus costos a esta nueva tasa e inevitablemente habrá un efecto en los precios.

Magnitudes monetarias

El bombeo de dinero por parte del Gobierno comienza a elevar la liquidez en magnitudes relevantes. En su informe El Tesorero la firma Síntesis Financiera señala:

“En el ámbito monetario continúan surgiendo señales de alarma, con serio impacto en materia de inflación. Es continua la aceleración en el crecimiento de la liquidez monetaria y su principal determinante, la base monetaria (dinero de alto poder), consignando sucesivos máximos históricos. Según la data más reciente, 26 de mayo 2017, la variación interanual de la liquidez monetaria alcanzó 265% y la base monetaria aumentó 428%. A nuestro juicio, es alta la probabilidad de que la liquidez monetaria cierre el año con un crecimiento interanual superior a 400%”.

Agrega Síntesis Financiera:

“La acelerada expansión monetaria en un contexto recesivo, con control de cambios y racionamiento en el acceso a las divisas y fuerte escasez de bienes, tiene un rápido efecto sobre el nivel de los precios. También alimenta la subida del precio del dólar en el mercado paralelo”.

Tamara Herrera, directora de Síntesis Financiera, explica que la expansión de la liquidez obliga a ajustar los estimados de inflación para este año:

“Estábamos trabajando con una proyección de inflación en un rango de 500%-700% que hemos elevado hasta 700%-900%. Eso nos acerca a la cota de los cuatro dígitos de inflación y por eso pensamos que este comportamiento, que no vemos indicios políticos de que vaya a cambiar, acerca el peligro de la hiperinflación. La Constituyente es un instrumento de supervivencia política y la posibilidad de que aquí a julio siga aumentando el gasto en medio de este populismo constituyentista son elevadísimas”.

Emisiones paralizadas

El Gobierno podría obtener recursos de una manera menos distorsionante a la emisión de bolívares por parte del BCV, si se endeudara a través de la colocación de bonos y letras del tesoro que comúnmente compran los bancos y las empresas de seguros, pero en lo que va de año el Ministerio de Finanzas se ha cerrado a esta posibilidad.

En la paralización de las emisiones influye la confrontación entre el Gobierno y la Asamblea Nacional (AN). En condiciones normales el parlamento aprueba la Ley de Endeudamiento Anual que da piso legal a los decretos que permiten las colocaciones de bonos de la deuda pública y letras del tesoro. Pero el Gobierno, bajo el argumento de que la AN está en desacato, presentó la Ley de Endeudamiento ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).

De esta forma la deuda pública cayó en una zona gris desde el punto de vista legal, que puede explicar la paralización de las emisiones. La ley presentada ante el TSJ contempla que el Gobierno podría emitir este año bonos por el orden de 107 mil millones de bolívares y letras del tesoro por cantidades que permitan que al cierre del año el saldo se ubique en 31.600 millones de bolívares.

Tamara Herrera considera que si bien el tema legal juega un rol en el comportamiento del Ministerio de Finanzas hay que tomar en cuenta que el ritmo de emisión ha bajado en los últimos años porque el Gobierno pareciera preferir el financiamiento a través del BCV.

La decisión del Ministerio de Finanzas de no emitir bonos y letras del tesoro está impactando a los bancos y las empresas de seguros que enfrentan problemas para invertir los bolívares ociosos y constituir sus reservas.

La recaudación

El pasado 1 de abril el presidente del Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat), José David Cabello, celebró que la institución “cumplió en 198% la meta de recaudación de Impuesto Sobre la Renta (ISLR) en el primer trimestre del año”, y agregó que “todo lo que se recauda está destinado para las obras y proyectos que lleva la revolución para el beneficio de todo el pueblo venezolano”.

Si el Seniat tiene tanto éxito en la recaudación de impuestos, ¿por qué el Gobierno tiene un déficit que cubre con el dinero que crea el BCV? Básicamente, porque la cifra que celebra el Seniat no toma en cuenta el impacto de la inflación. Al transformar los bolívares que recauda a términos reales, es decir, en sueldos, comida o viviendas, el organismo recolectó billetes con menos capacidad de compra, que no alcanzan para cubrir el gasto.

Frank Muci, investigador del Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, indica que la caída en la recaudación tributaria es una causa fundamental en el desequilibrio de la economía venezolana. Dice:

“Cuando el BCV financia a Pdvsa y otras empresas públicas es porque el gobierno tiene un déficit que cubre imprimiendo dinero. Entonces, la pregunta es por qué el déficit que tienen que monetizar ha crecido y la respuesta tiene que ver con muchas cosas, pero la más importante es que la recaudación real de impuestos ha estado cayendo por el descenso de la actividad económica”.

Agrega Frank Muci:

“Las ventas de las empresas y los negocios están cayendo, en algunos casos la contracción es de 70%, por lo tanto, la actividad económica sobre la cual el fisco puede cobrar impuestos se contrae. Si el gasto, en términos reales, desciende menos que la recaudación, el déficit que tienes que monetizar se vuelve más grande, creo que eso es lo que está pasando”.

Otro elemento que se debe tomar en cuenta es lo que Muci llama el tránsito hacia una economía menos formal:

“La estructura de consumo está cambiando, antes los consumidores compraban sus bienes en establecimientos formales que pagan impuestos, ahora creo que los consumidores están comprando más en establecimientos informales que no pagan impuestos, que no pagan IVA, que no pagan ISLR, que no tienen empleados que pagan impuestos, entonces se está transitando de una economía formalizada a una menos formalizada y por supuesto allí el fisco deja de percibir ingresos”.

De acuerdo con cálculos de Ecoanalítica entre marzo de 2016 y marzo de este año la inflación registró un salto de 673%. Al incluir esta variable, en términos reales, la recaudación del Seniat registró una caída de 45,6% respecto al primer trimestre del año pasado.

El tipo de cambio

Mientras la inflación galopa, el Gobierno recibe muy poco por la gran mayoría de las divisas que vende porque el tipo de cambio protegido (Dipro) se ubica en 10 bolívares por dólar, un nivel artificialmente bajo que impacta las finanzas públicas.

El resultado es que el déficit crece porque los trabajadores públicos como los maestros y médicos reclaman aumentos de salarios y los materiales para la Gran Misión Vivienda, por ejemplo, son más caros, mientras que buena parte de los dólares provenientes del petróleo aportan lo mismo.

Así, surge una dinámica negativa en la que cada vez el BCV tiene que fabricar más billetes para que el Gobierno cubra sus gastos y se acelera la inflación.

Frank Muci no duda en señalar que es urgente devaluar:

“El tipo de cambio de 10 bolívares por dólar es absolutamente irreal y tiene consecuencias graves. El Banco Central le ha prestado a Pdvsa una cantidad equivalente a toda la base monetaria porque Pdvsa vende sus dólares muy baratos”.

Desde su punto de vista si no hay cambios en la conducción de la economía el resultado puede ser muy dañino:

“Aún no estamos en hiperinflación, si vamos a llegar allí depende de las políticas del Gobierno. Si solo estamos comenzando a ver la expansión del gasto, la situación puede empeorar mucho”.

Los precios han demostrado que pueden elevarse a velocidades insospechadas para los venezolanos. En 2012, el año previo a que Nicolás Maduro asumiera la presidencia, la inflación fue de 20% y en 2015, cuando el BCV ofreció por última vez datos oficiales, el salto fue de 180%, la mayor variación desde 1950, año más antiguo en las estadísticas del país. Hoy, muchas familias firmarían cualquier cosa por regresar a 2015.

En su informe de junio, Latinfocus registra que Citigroup proyecta que este año Venezuela sufrirá una inflación de 800%, Ecoanalítica 887% y Goldman Sachs 916%. Peligrosamente, antes de que Nicolás Maduro le inyectara más gasto a la campaña por la constituyente, analistas ya veían al país al borde de una inflación de 1.000%.


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miércoles, 24 de mayo de 2017

¿Qué esperar del nuevo Dicom?. Por Víctor Salmerón


Por Víctor Salmerón | Prodavinci

Tras los fracasos del Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda Extranjera (Sitme), del Sistema Complementario de Administración de Divisas (Sicad), del Sistema Complementario de Administración de Divisas repotenciado (Sicad II), del Sistema Marginal de Divisas (Simadi) y del tipo de cambio complementario (Dicom), el Ministerio de Finanzas y el Banco Central de Venezuela anunciaron el “nuevo Dicom”.

Al igual que en las oportunidades anteriores, el sistema raciona la cantidad de dólares que pueden ser comprados. Las empresas podrán adquirir hasta un máximo de 400 mil dólares mensuales y las personas naturales hasta 200 dólares trimestrales. Para calcular el monto máximo que puede comprar una empresa, que nunca podrá superar los 400 mil dólares mensuales, se establece que será el equivalente a “30% del ingreso bruto promedio mensual actualizado declarado en el impuesto sobre la renta en el ejercicio fiscal inmediatamente anterior”.

De acuerdo con lo informado por el ministro de Finanzas, Ramón Lobo, en la convocatoria de cada subasta, el Banco Central de Venezuela establecerá el límite inferior y superior de la banda en la que debería ubicarse el tipo de cambio. Los compradores colocarán una orden con la cantidad de dólares que desean adquirir y el precio que están dispuestos a pagar. El sistema informático las organizará de manera automática en forma descendente: desde la orden que ofrece el precio mayor hasta la menor.

Los dólares se asignará a quien esté dispuesto a pagar el monto mayor hasta que se acabe la oferta. El tipo de cambio oficial que resultará de la subasta será el más bajo a cancelar por quienes recibirán divisas. Un aspecto relevante es que si bien el tipo de cambio oficial será el más bajo entre quienes reciben dólares, cada comprador cancelará el precio que colocó en su orden de compra. El ministro de Finanzas señaló que “cada comprador pagará lo que ofertó, el precio que estableció […], es importante que tengamos clara esa forma de determinar”.

El tipo de cambio oficial será el utilizado por las autoridades para determinar las estructuras de costos en las empresas que utilicen dólares propios para importar maquinaria, insumos o materia prima.

Más de lo mismo

El economista y director de Ecoanalítica, Alejandro Grisanti, advierte que el gobierno camina hacia un nuevo revés:

“El nuevo Dicom está condenado al mismo fracaso de los sistemas anteriores. Es asombroso que no hayan aprendido nada del pasado y se anuncie una estructura que pretende controlar a quien le entregan los dólares a un precio artificialmente bajo”

Añade Alejandro Grisanti:

“Tengo entendido que este sistema de bandas va a arrancar estableciendo un tipo de cambio más cercano al Dicom actual (que finalizó en 726 bolívares por dólar) que del tipo de cambio paralelo que es muy superior (una ley prohíbe divulgar su cotización). Se puede decir que el paralelo es muy poco transparente, pero es un tipo de cambio que actúa como referencia. Por lo tanto, al precio artificialmente bajo que va a fijar el nuevo Dicom no va a haber incentivos para vender divisas y la oferta del sector privado será mínima. Es por esto que el nuevo Dicom está destinado al fracaso, al igual que los sistemas anteriores anunciados por el gobierno de Nicolás Maduro”

Alejandro Grisanti destaca que sigue intacto el incentivo para el arbitraje:

“Existe la oportunidad de comprar dólares en el nuevo Dicom y revenderlos en el mercado paralelo. Esto se traduce en empresas de maletín, corrupción e ineficiencia en la asignación de divisas, como ya hemos visto en el pasado”

El director de Ecoanalítica introduce el tema de la corresponsalía:

“Este nuevo Dicom realizará sus operaciones a través de la banca pública que no tiene bancos corresponsales capaces de hacer transferencias en poco tiempo por temas regulatorios. Esto se traducirá en que las empresas tendrán que esperar un tiempo inusual para recibir las divisas y evidentemente habrá desconfianza en el sector privado”

Alejandro Grisanti considera que el Banco Central de Venezuela no tiene cómo ofertar montos significativos por un tiempo prolongado en la nueva estructura:

“Hemos visto que la banca pública ha estado vendiendo bonos en divisas que tiene en su portafolio y se espera que esos dólares sean utilizados para alimentar al nuevo Dicom. Al inicio seguramente se hará un esfuerzo por ofertar algunos montos importantes, pero me extrañaría si se ofertan más de 20 millones de dólares a la semana. Esta una cifra que está muy lejos de resolver la escasez de divisas que sufre el sector privado y que se traduce en empresas sin materia prima e insumos para producir”.

El racionamiento

Para el profesor del IESA y director de la firma ODH, Richard Obuchi, el nuevo Dicom derivará en un mecanismo arbitrario:

“Un primer elemento es que el tipo de cambio no se establece por medio de la libre oferta y la demanda sino mediante un mecanismo intervenido donde se limita la cantidad de divisas que se pueden comprar y se establece una banda que muy probablemente va a señalar un tipo de cambio inferior al del mercado. Entonces, va a tener que haber un racionamiento fuerte y las divisas se asignarán de manera arbitraria”

Desde su punto de vista no hay nada que apunte a mayor credibilidad en la política cambiaria:

“No hay condiciones para satisfacer la demanda a un tipo de cambio que se ubique por debajo del paralelo, entre otras cosas, porque nadie va a querer vender dólares, solo comprar. No hay ningún elemento que permita aumentar la credibilidad. A lo sumo diría que se les da a las empresas cierto margen para operar legalmente”.

Techo bajo

La economista y directora de Síntesis Financiera, Tamara Herrera, fija su atención en el mecanismo que se emplea para limitar los dólares que pueden comprar las empresas:

“Se establece un monto máximo de 400 mil dólares mensuales para las empresas y se indica que el techo se fijará utilizando como parámetro el 30 por cieto del ingreso bruto promedio mensual actualizado declarado en el impuesto sobre la renta en el ejercicio fiscal inmediatamente anterior. Es decir, si una empresa vendió poco el año pasado y ahora tiene un plan de crecimiento y necesita dólares estará fuertemente limitada, es algo que impide el crecimiento. Si bien se dice que el monto será actualizado, no está nada claro cómo es el mecanismo y si se utiliza como referencia la inflación que calcula el Banco Central evidentemente será algo muy distorsionado”

Tamara Herrera considera que el sistema tendrá que nutrirse con bonos en dólares, de lo contrario, la oferta será ínfima.

“Pienso que este nuevo Dicom funcionará más como un nuevo Sitme, con la asignación de bonos en dólares, que con divisas en efectivo que hay muy pocas. Considero que el portafolio de títulos disponibles puede tener un valor de mercado que se ubique entre 4 mil y 6 mil millones de dólares. Ahora, esto no quiere decir que se utilice por completo para abastecer al nuevo Dicom porque hay otras necesidades”

Descarta que el sistema pueda acabar con el mercado paralelo:

“A lo sumo podríamos esperar que se estabilice el tipo de cambio paralelo, pero para eso se necesita la combinación de una devaluación profunda en el nuevo Dicom y una oferta importante. Estabilizar el tipo de cambio paralelo sería un logro, pero no es una meta sencilla en las circunstancias actuales”.

Sin divisas

El economista Orlando Ochoa no otorga ninguna posibilidad de éxito al nuevo Dicom:

“Estos sistemas de subastas no funcionaron cuando el Banco Central tenía una mayor cantidad de reservas internacionales y había un portafolio de bonos en divisas más numeroso. Para cancelar los vencimientos de deuda de mayo, que sumaron 700 millones de dólares, en algunos casos hubo que acogerse al período de gracia de los bonos. Entre octubre y noviembre hay unos vencimientos de deuda muy importantes y se ha venido recortando las importaciones drásticamente, entonces, está claro que no hay dólares para alimentar este nuevo Dicom de manera apropiada”

Y añade:

“Estamos ante un nuevo sistema de racionamiento a través de un mecanismo que al final es poco transparente. Un embudo que privilegia a algunos sobre otros”.


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sábado, 20 de mayo de 2017

¿Cómo el Gobierno utiliza la escasez como herramienta política?. Por Víctor Salmerón


Víctor Salmerón / @vsalmeron / Prodavinci.com

Después de 13 años de controles y de quedarse sin dólares para importar a manos llenas, el sueño del Socialismo del Siglo XXI ha dado paso a una persistente escasez de productos básicos que el gobierno de Nicolás Maduro administra con fines políticos, como deja en claro el documento donde el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) describe su estrategia para enfrentar la crisis: la Agenda de Campaña Carabobo 2017- 2021.

El instrumento que emplea el gobierno para enfrentar el desabastecimiento son los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) que venden alimentos a precios subsidiados a las familias de bajo ingreso y obligatoriamente incluyen a representantes del PSUV provenientes de las Unidades de Batalla Bolívar – Chávez, La Unión Nacional de Mujeres y el Frente Francisco de Miranda.

El boletín del Comando Central Bolivariano que resume la Agenda Carabobo, distribuido a los militantes del PSUV el pasado 23 de febrero, deja en claro la decisión de utilizar los CLAP como herramienta política al señalar en el punto cuatro de los acuerdos y decisiones:

“Hay que politizar la gestión de los CLAP, en ellos, aparte del Estado Mayor de cada uno, son sumamente importantes los jefes de comunidad y los jefes de calle, quienes tienen que ser personas altamente politizadas para que lleven en la visita casa por casa el mensaje de la revolución a los jefes de familia, aparte del módulo de los alimentos. Los CLAPS son la fuerza productiva que permite territorializar la política económica. El PSUV lucha por construir saldos organizados desde los nuevos liderazgos que vienen surgiendo en ellos, que en su mayoría son mujeres, cabezas de hogar, que se sumaron a través de los CLAPS”.

Freddy Bernal, coordinador de los CLAP, adelantó el pasado 7 de abril en declaraciones a Venezolana de Televisión que actualmente existen 30 mil Comités y tras asentarse como el sistema que permite a seis millones de familias obtener alimentos básicos jugarán un rol clave en la estrategia que aplicará el gobierno para contener la ola de protestas que comenzó hace un mes en distintas ciudades del país.

Dijo Freddy Bernal:

“Los CLAP son una herramienta política para defender la revolución, aunque el beneficio no tiene discriminación alguna. Los CLAP ahora se están estructurando como mecanismo de defensa en el territorio y hay que decirlo le guste o no a la oposición. En el CLAP está un miliciano y vamos a crear en cada territorio una unidad de defensa de la milicia. En los urbanismos vamos a tener una unidad de defensa de milicia por urbanismo porque no nos vamos a dejar tumbar”.

Al mismo tiempo los CLAP aumentarán la lista de productos básicos a ser vendidos a precios subsidiados.

Explicó Freddy Bernal:

“Ahora vamos a otra etapa, al CLAP materno. Unas 650 mil mujeres paren al año, 55 mil CLAP al mes. Son dos tipos de CLAP, un CLAP antes de parir, fundamentalmente son leguminosas, proteínas y medicinas para estabilizar, crecer y formar un embrión bien sano. Esto está cotejado por el Ministerio de la Salud. El segundo CLAP es el posparto que trae toallas, medicamentos, eso es parte de ir fortaleciendo los CLAP. El otro CLAP es el de artículos de limpieza personal y limpieza del hogar”.

Dirigir la producción

Las cifras oficiales indican que los CLAP venden 42 mil toneladas de alimentos cada mes. Gerentes de compañías afirman que una importante cantidad se obtiene a través de importaciones, pero desde el 4 octubre de 2016 está vigente una resolución del Comando para el Abastecimiento Seguro que permite obligar a las empresas, públicas y privadas, que se desenvuelven en los sectores agroalimentario, higiene personal y aseo del hogar, a vender hasta la mitad de su producción a los Comités.

Recientemente el gobierno comenzó a aplicar un mecanismo de intervención para administrar la escasez de pan en las panaderías que genera nerviosismo en las empresas porque es visto como el preámbulo de lo que podría suceder en los sectores que elaboran productos que entran en la órbita de los CLAP.

Fuentes consultadas explican que las empresas que fabrican la harina deben destinar su producción, que es insuficiente para satisfacer la demanda por la caída en la importación de trigo, a las panaderías que los interventores ordenan y una porción muy pequeña se destina al sector industrial. La consecuencia es que el pan aparece en algunas panaderías ubicadas en zonas del país donde el gobierno más le teme al descontento de la población. Al mismo tiempo, crece la escasez de pan de sándwich y el que emplean las cadenas de comida rápida.

Empresarios temen que esta manera de administrar el desabastecimiento se extienda a todas las empresas que elaboran productos para los CLAP porque implica perder por completo la gerencia de la distribución y solo producir para el sector público.

La Agenda Carabobo contempla “construir un nuevo esquema logístico y de distribución y un nuevo esquema de costos y precios”.

¿Pagador del CLAP?

El gobierno avanza en la construcción de una estructura donde las empresas, aparte de proveer productos, podrían facilitar el proceso de cobranza de los alimentos que se distribuyen a través de los CLAP.

El primero de mayo el presidente de la República, Nicolás Maduro, publicó en Gaceta Oficial el decreto 2.833 que otorga a las empresas un plazo de treinta días para que comiencen a pagar a los trabajadores el bono de alimentación, que hasta ahora se cancelaba a través de tarjetas electrónicas “en efectivo o mediante abono en su cuenta de nómina”.

Agrega el decreto que el trabajador podrá autorizar que se le descuente del bono de alimentación, que actualmente es de 135 mil bolívares, el dinero necesario para “la adquisición de bienes y servicios en el marco de los programas y misiones sociales para la satisfacción de sus necesidades”.

La abogado laboral Maryolga Girán no duda en señalar que esta disposición abre la puerta para que las empresas comiencen a jugar un nuevo rol en el rompecabezas de los CLAP.

“Muy probablemente los trabajadores podrán cancelar la bolsa de comida a través de este descuento que hará el patrono y las empresas tendrán que establecer convenios de pago con los distribuidores de los CLAP”.

El resultado

Tras un año desde que Nicolás Maduro anunció la creación de los Comités, una incesante campaña publicitaria a través de los medios de comunicación y el incremento en el número de familias que reciben las bolsas de comida, no se percibe mayor ganancia política para el gobierno, mientras que el desabastecimiento y el alto costo de la vida siguen siendo los principales problemas de los venezolanos.

La encuesta Omnibus de Datanálisis correspondiente a abril de este año precisa:

90,5% de la población cataloga de mala la situación del país.

72,3% de la población evalúa como negativa la gestión del presidente Nicolás Maduro.

37,8% de la población afirma que su principal problema es el desabastecimiento de alimentos, 13,8% el alto costo de la vida y 4,8% la crisis económica.

Otro estudio de Datanálisisfechado en febrero de este año evidencia que al menos hasta hace tres meses los CLAP no han evitado el deterioro en la calidad de vida de la población. De acuerdo con esta encuesta:

23,7% de la población afirma que solo come dos veces al día y 0,8% una vez al día.

Disminuye el consumo de proteínas (pollo y carne de res) y aumenta el de carbohidratos.

La idea de crear un sistema para administrar la escasez con fines políticos mientras la inflación se acelera por la emisión de dinero para cubrir el déficit de las cuentas públicas, el desabastecimiento permanece porque el pago de la deuda externa obliga a un severo recorte de importaciones y la economía permanece hundida en la recesión, no parece ser el camino más acertado.


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sábado, 28 de enero de 2017

¿Cómo compran dólares los venezolanos a través de bitcoins?. Por Víctor Salmerón


Víctor Salmerón / @vsalmeron / Prodavinci.com

Durante catorce años el Gobierno ha intentado decidir a qué precio y cuántos dólares puede comprar cada quien en Venezuela, pero el mercado paralelo donde las empresas y los particulares buscan adquirir los billetes verdes que no les vende el Banco Central de Venezuela, ha demostrado una gran terquedad y no ha dejado de existir. El nuevo vehículo para eludir el control de cambio, en momentos en que la inflación pulveriza el valor del bolívar, es el bitcoin.

A través de páginas web como Localbitcoin o Surbitcoin es posible comprar bitcoins con bolívares y luego revenderlos en el exterior a través de un portal como Coinbase o Poloniex, para obtener dólares a un precio que al cierre de la semana pasada se ubicaba 10% por debajo de la tasa que divulga Dólar Today, una página que se ha convertido en un influyente marcador en el mercado paralelo difundiendo una cotización que en teoría corresponde a “operaciones privadas en la ciudad de Caracas” y otra relacionada con la compra de pesos colombianos en la frontera.

Tras registrarse en alguna de las páginas web que sirven de intermediarias, para lo cual solo necesita una cuenta de email y proveer información básica, ya es posible comprar bitcoins con bolívares eligiendo la oferta que más le convenga y el método de pago que considere más adecuado; por ejemplo, puede que algún vendedor solo acepte trasferencias provenientes de determinados bancos.

Al cierre del viernes 20 de enero el bitcoin se cotizaba en torno a 3 millones 150 mil bolívares y en el exterior tenía un precio de 894,27 dólares. Pero una de las características que hacen atractiva esta moneda es que es posible comprar medio bitcoin, un cuarto o lo que desee. Cada vendedor fija el mínimo que está dispuesto a ofertar y el máximo.

Una vez los bitcoins están disponibles en el “monedero” del comprador, es posible revenderlos en otros países como Estados Unidos a través de un portal y los dólares son transferidos a una cuenta bancaria o de sistemas como PayPal.

El mercado ha ganado liquidez. De acuerdo con datos del portal Coindance, que recopila información de distintos países, los datos aportados por Localbitcoins señalan que en la primera semana de este año el volumen de operaciones sumó 8,3 millones de bolívares, cifra récord que marca un fuerte ascenso respecto a los 84 mil bolívares reportados en la primera semana de 2016.

Operadores explican que los bitcoins se pueden vender por bolívares “de inmediato y si se coloca un precio alto pero razonable, en un día o dos. En el exterior la operación es de inmediato”.

La empresa Coingroup cobra una comisión por efectuarles a sus clientes las transacciones que deseen hacer a través de bitcoins desde Venezuela.

El abogado Fernando Fernández explica que actualmente no existe en el país normativa que regule las operaciones con bitcoins y las transacciones son perfectamente válidas. No obstante, indica que “todo dependerá de la seriedad entre las partes y el tipo de contrato que se realiza, así como del cumplimiento. Existe el riesgo de estafas o de que se utilicen estas transacciones para el lavado de dinero. La sugerencia es que se evalúe muy bien cada operación hasta tanto surjan regulaciones o sentencias que fijen el alcance y límites frente a eventuales fraudes o lavado de activos, como toca a cualquier tipo de negocios”.

¿Qué es bitcoin?

A diferencia del dólar o el bolívar, que se imprimen en billetes y monedas, el bitcoin es completamente digital y no está controlado por algún banco central. Nació en 2009 concebido por quien se dio a conocer a través del seudónimo Satoshi Nakamoto y, posteriormente, el australiano Craig Steven Wright afirmó ser el padre del sistema.

De acuerdo con las reglas la masa monetaria —es decir, la cantidad de bitcoins en circulación— nunca podrá exceder los 21 millones y el sistema ofrece mayor confidencialidad que un banco ya que las transacciones no contienen datos personales y privados.

El bitcoin tiene un precio que expresa su valor con base a la oferta y la demanda exactamente como ocurre con otras divisas, y ha demostrado ser bastante volátil. En 2016 el valor de un bitcoin se disparó desde los 429,9 dólares hasta 968,6 impulsado por la fuga de capitales que experimenta China e inversionistas en busca de refugio en medio de sacudidas como el brexit y la incertidumbre generada por la elección de Donald Trump.

En la primera semana de este año continuó acaparando la atención al escalar hasta un precio de 1.135 dólares el 4 de enero, su valor más alto desde el máximo histórico marcado en diciembre de 2013, pero entonces vino el declive. Bastó que el banco central de China anunciase una investigación sobre las transacciones con bitcoins a fin de determinar si ha habido casos de manipulación de mercado, financiación ilícita o blanqueo de dinero, para que descendiese hasta 779 dólares el 11 de enero.

 

La moneda virtual es el principal vehículo que utilizan los chinos para protegerse del descenso del yuan respecto al dólar y un entorno económico turbulento. El Banco Popular de China dijo el sábado que las reservas del gigante asiático se situaron en el nivel más bajo desde marzo de 2011. Analistas explican que esto refleja la intención de las autoridades de utilizar las reservas para comprar yuanes e impulsar la apreciación de la moneda que en 2016 se desinfló 7%.

Los analistas de Saxo Bank incluyen al bitcoins en su lista de posibles “cisnes negros” que podrían impactar a los mercados este año. La firma explica que “los cisnes negros no deben considerarse como las perspectivas oficiales de Saxo Bank, sino eventos y movimientos atípicos que, de producirse, tendrían un enorme potencial para alterar las opiniones de consenso”.

La gran sorpresa, señala Saxo Bank, podría suceder si la administración de Donald Trump eleva el déficit presupuestario de Estados Unidos de forma exagerada e impulsa la inflación obligando a la Reserva Federal a ajustar las tasas de interés y fortalecer al dólar. Esto crearía un efecto dominó en los mercados emergentes y especialmente en China, que iniciaría la búsqueda de alternativas al sistema monetario coronado por el dólar. En este escenario, crecería la popularidad de monedas alternativas y se triplicaría el valor del bitcoin.

Aceptación

La moneda virtual gana espacio en Europa, Estados Unidos y en la arquitectura financiera global. Microsoft decidió aceptar bitcoin como moneda de pago en diciembre del 2014 para cargar la cuenta que permite hacer compras en las tiendas virtuales de Windows y Xbox. Además, recientemente anunció que la incluirá en el Excel 2016.

También en 2014 Dell, el tercer fabricante de equipos informáticos en el mundo, se sumó a la lista de compañías que la aceptan como medio de pago que, entre otras, incluye a servicios de Internet como Namecheap, WordPress, Reddit y Flattr, aparte de restaurantes y profesionales, sobre todo, los relacionados con el mundo informático.

En enero de 2015 BBVA Ventures, el brazo de la entidad financiera española que invierte en empresas emergentes, fijó su mirada en la plataforma de bitcoin Coinbase, que ofrece a consumidores y compañías la posibilidad de comprar, vender y realizar transacciones con la moneda virtual. BBVA inyectó 75 millones de dólares al proyecto.

Ya existen cajeros automáticos bitcoin donde el usuario retira dinero de su monedero virtual y lo recibe en billetes locales como dólares, euros o pesos. También es posible realizar lo contrario, es decir, depositar monedas tradicionales para convertirlas en bitcoins que nutren el monedero virtual.

El portal Bitcoin ATM Radar cuenta la cantidad de cajeros automáticos que procesan bitcoins en el mundo y señala que al cierre del 19 de enero de este año existen 949 en 53 países. 73% de los cajeros está ubicado en Estados Unidos, 20,4% en Europa, 4,1% en Asia, 1,7% en Oceanía, 0,3% en Suramérica en países como Brasil, Argentina y México y 0,1% en África.

Los cajeros se reproducen a un ritmo acelerado, Bitcoin ATM Radar afirma que la red se expande a un ritmo de 1,4 cajeros automáticos por día. Las máquinas son producidas por 19 empresas, pero pocas compañías controlan la mayor parte del mercado. GenesisCoin posee 42% del negocio de fabricación de cajeros, seguida por Lamassu que posee 20%.

La minería

En el mundo físico la falsificación de los billetes requiere de papel moneda, tinta y máquinas para hacer un duplicado convincente. En el reino digital es posible copiar sin mayor costo los archivos que dan cuenta del dinero y por tanto se requiere de un efectivo sistema de seguridad.

Para superar este inconveniente, los inventores de bitcoin diseñaron un modelo que comprueba cada transferencia en un libro de contabilidad público llamado cadena de bloques.

La verificación de las operaciones la realizan los “mineros” y no se trata de un sistema centralizado sino que cualquier persona en cualquier país puede ser parte del protocolo de verificación. Como pago, recibe bitcoins.

En Venezuela se cuenta con la ventaja de que el costo de la electricidad es bastante bajo, algo que ayuda a compensar con relativa rapidez la inversión en las máquinas de minado. La más popular en este momento (Bitmain Antminer S9) tiene un precio que oscila entre 2.500 y 3.000 dólares en Estados Unidos. En China puede adquirirse por 1.800 dólares.

Alejandro Dumont, socio de Coingroup y quien ha incursionado en la minería, explica que “cada máquina puede dar una ganancia que ronda los 160 dólares mensuales”, pero advierte de que la rentabilidad también depende del nivel de dificultad, “que es una medida que estandariza el tiempo de minado, es decir, lo que se tardan las máquinas en procesar cada bloque”.

“Es como cuando las escuderías de Fórmula Uno comienzan a tener mejor tecnología y materiales al punto de que sus autos corren más rápido que el resto. Entonces, la FIA coloca regulaciones para que todas las escuderías se estandaricen. Así ocurre con las minadoras y el nivel de dificultad”, dice Dumont.

Esto obliga a que si la tecnología evoluciona es necesario realizar nuevas inversiones, aparte de que es necesario considerar que en Venezuela las fallas de electricidad son frecuentes, las máquinas hacen ruido y si se intenta contar con una granja, es decir, alrededor de 20 máquinas el consumo se dispara y comienzan las visitas de técnicos de Corpoelec.

Todo indica que en un entorno donde nada hace pensar que la administración de Nicolás Maduro contempla eliminar el control de cambio, para permitir que las empresas y los ciudadanos compren dólares libremente, es previsible que las transacciones con bitcoin continúen en aumento y la moneda virtual se convierta en un refugio frente a la caída del bolívar como moneda reserva de valor.

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