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miércoles, 9 de septiembre de 2015

El Quiebre, cinco manifestaciones. Por Edgard Gutiérrez


Edgard Gutiérrez / La Patilla

Olvidemos por ahora el debate referido a si la oposición podrá ganar las elecciones parlamentarias o si será víctima de un gigantesco fraude perpetrado por el oficialismo: ese análisis viene después y nos tomaremos el tiempo para hacerlo. En este momento, veamos un panorama más amplio, estructural, de cuáles son algunos de los síntomas más claros y patentes del malestar generalizado de toda una sociedad. Para este propósito voy a utilizar el más reciente sondeo de fecha 16 de agosto, del Instituto Venezolano de Análisis de Datos del profesor Félix Seijas.

Lo que venía luciendo como un acelerado deterioro de un régimen, hoy va más allá. Sostengo que en Venezuela se produjo un quiebre. ¿Qué significa esto? Pues una ruptura de la sociedad (o de la mayor parte de ella), con un orden político establecido. Hay que decirle adiós a la famosa polarización del 50-50. En Venezuela ya cuajó un cambio radical en las opiniones y éste producirá, tarde o temprano, consecuencias políticas. La inmensa mayoría ya rompió con una forma de ejercer el poder.

¿Cómo es este quiebre? Veamos cinco manifestaciones:

1.- Ya no hay dos mitades. El chavismo disminuye su tamaño cada vez más

Durante mucho tiempo, un discurso timorato no asumía lo que venía gestándose como una realidad. Los factores que adversan a este régimen son mayoría social y política desde comienzos del 2014 y lo único que han hecho es aumentar considerablemente su dimensión. Hoy, lo que podemos denominar el “bloque opositor” constituye el 68,5% del electorado; relegando a un 23% a aquellos que todavía defienden al chavismo. Voy a decirlo de otro modo: el chavismo, desde que Maduro está en el poder ha perdido un 32 puntos porcentuales de apoyo popular. Hoy, aunque siga teniendo el poder, es franca minoría.

2.- La gente sabe que nos dirigimos a un precipicio

Es un consenso sumamente amplio: por donde vamos, nos llevan a un barranco. El 87% de la población considera que la dirección del país es equivocada. No podría ser de otro modo ante tal nivel de calamidad social y económica generada por un modelo que pretende controlar nuestro modo de vida. Tal número no sería viable si el mismo chavismo no opinase de la misma forma: de aquellos que aún se consideran fieles al “proceso”, una mayoría del 55% también afirma que el rumbo de la nación es equivocado.

3.- Se pulverizó la confianza

Nadie puede confiar en quien es el conductor de un autobús que se dirige de forma directa a un barranco. Pues bien, en este momento, el 65% de los venezolanos afirma que no tiene NINGUNA confianza (la peor categoría posible de respuesta), al ser interrogado sobre si considera que Nicolás Maduro pueda resolver los problemas que actualmente confronta el país. Tal magnitud de rechazo solo es la amplia percepción de lo contrario: es Maduro quien provoca o agrava los principales problemas de Venezuela. Cuando se pierde la confianza, ya no hay nada que hacer.

4.- Ya la inmensa mayoría lo afirma: no estamos en democracia

Algo de lo que deberían tomar nota algunos encuestadores que piensan que todo en Venezuela es transaccional y que hablar de libertad y democracia no “gana votos”. Ese análisis economicista, peca por unidimensional y en algunos casos tan solo responde a una agenda política. La gente en Venezuela aprecia la democracia y le gusta que sus gobernantes sean democráticos. A la par del desmadre económico que sufrimos, el quiebre también se nutre de una amplia fuente política: la masiva violación de derechos humanos, la existencia de presos políticos, el ahogo a la libre expresión y la exagerada represión. Después de los sucesos de comienzos del año pasado, un 55% consideraba que este gobierno NO es democrático, para agosto la cifra ya alcanza al 68%. Vamos a decirlo de un modo más pedagógico: 7 de cada 10 venezolanos piensan que esto no es una democracia.

5.- Hay un dramático cambio en las preferencias electorales

Cuatro elementos como los presentados anteriormente, deben tener una consecuencia lógica: un vasto rechazo y un severo castigo en la intención de voto. Cuando se le pregunta a los venezolanos sobre su intención de voto para las próximas elecciones parlamentarias, apenas un 19% se pronuncia a favor de los candidatos del chavismo, mientras que por los candidatos de la oposición lo hace un 58%. Sí, leyó bien, no se equivocó. La diferencia es 39 puntos porcentuales. ¿Qué mayor evidencia sociopolítica de que sí ha ocurrido un quiebre? Me cuesta ubicar algún otro.

Hay un proceso electoral a la vuelta de la esquina, donde este quiebre se pudiera manifestar de manera clara. Si ese evento no llegase a ocurrir como debiera, tendremos otra razón para que ese fractura se profundice y las consecuencias políticas se materialicen más temprano que tarde. La clave seguirá siendo la misma: ¿quién organiza y conduce todo este malestar?

Edgard Gutiérrez

Twitter: @gedgard


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lunes, 7 de septiembre de 2015

¿Puede la oposición obtener la mayoría calificada de la Asamblea Nacional?. Por Edgard Gutiérrez


Por Edgard Gutierrez | Prodavinci

¿Puede la oposición obtener la mayoría calificada de la Asamblea Nacional; por Edgar Gutiérrez 640

Entender que las encuestas no ganan las elecciones, o bien tomar en cuenta que la historia electoral está llena de candidatos que ganaron todos los sondeos pero perdieron la elección, son sanas precauciones cuando se quieren hacer proyecciones de resultados. En particular cuando se está a cuatro meses de una cita electoral.

No obstante, analizar la tendencia numérica siempre será un instrumento útil para afinar nociones y construir escenarios políticos futuros.

El lunes 17 de agosto, el Bank of America/Merrill Lynch Global Credit Research publicó un análisis (“The Magic Number”) que ha debido causar una profunda inquietud en Miraflores. El documento (disponible inicialmente sólo para suscriptores, pero luego difundido por varios medios nacionales) no discute quién puede ganar las elecciones parlamentarias del 6-D como una competencia reñida. Por el contrario, sólo se dedica a examinar el margen con el cual ganaría la oposición. Es decir: en ningún caso se aprecia que haya alguna posibilidad para el chavismo, pues se toma como insumo fundamental las encuestas más recientes que dan cuenta de una ventaja considerable para los candidatos de la MUD.

El reporte escrito por Francisco Rodríguez indica que:

“Estimamos que la oposición necesitaría ganar el voto popular por un margen de 5,7 puntos porcentuales para obtener una mayoría simple en la AN. Un margen de 18,1 puntos porcentuales le permitiría obtener una poderosa mayoría calificada de las dos terceras partes. Las encuestas recientes sugieren que la ventaja opositora supera cómodamente ambos márgenes”

Tomando esas encuestas y aplicando simulaciones, Rodríguez construye dos escenarios que toman en consideración la ventaja en los sondeos y el éxito electoral de los candidatos independientes. En el primer caso (con independientes), BofA está proyectando en este momento una conformación de la próxima AN con un número de parlamentarios opositores que va desde 123 hasta 135. En el segundo caso, en una elección totalmente polarizada (sin independientes), la proyección va desde 136 hasta 144 escaños para la oposición.

Un panorama devastador para el chavismo.

Mantengo algunos desacuerdos con el análisis hecho en el reporte sobre el Gerrymandering (pues eso le costó al menos 6 diputados a la oposición en las elecciones de 2010). Y no hay claridad metodológica utilizada para la proyección del número de escaños, pero ciertamente, una ventaja tan abultada en los sondeos (con el poco tiempo restante) sienta las bases mínimas para considerar este tipo de escenario.

Entonces, ¿es posible que la Oposición pueda ganar la Asamblea Nacional? ¿Existe algún escenario en el cual los candidatos de la alianza de la Mesa de la Unidad Democrática puedan ganar 112 escaños?

Confieso que la primera pregunta es mucho más fácil de responder que la segunda. No existe ningún sondeo de opinión serio que no registre una ventaja considerable a favor de la oposición, pues la ventaja puede oscilar entre 15 y 26 puntos según la encuesta que se mire. Así que hoy no es ninguna imprudencia afirmar que hay una gran oportunidad para la oposición de ganar 84 escaños, si es capaz de mantener la ventaja en opinión pública.

Sobre la segunda pregunta (es decir: saber si la Oposición podría llegar a la Asamblea Nacional con mayoría calificada), he mantenido mis reservas porque no es sencillo que eso ocurra y falta mucho por ver.

De nuevo la variable “sistema electoral” juega un factor determinante. Aún cuando el sistema se diseñó para beneficiar a sus arquitectos originales (PSUV), en realidad lo que hace es sobrerrepresentar a quien obtenga la mayoría

Y hoy el chavismo es minoría. Así que los efectos de distorsión perfectamente se podrían devolver contra sus creadores. Ya ocurrió regionalmente en Zulia y Anzoátegui en las elecciones de 2010 y aquello ayudó a compensar los efectos de la manipulación de las circunscripciones.

Sin embargo, queda otra cosa por analizar y es muy importante: la ventaja histórica que ha mantenido el chavismo en el voto rural, con mayor peso que el urbano. Teóricamente el oficialismo parte con esa ventaja estructural, pero encuestas muy recientes en circuitos históricamente considerados como bastiones del chavismo están dando cuenta de una debacle. Y no estoy hablando del 23 de Enero en Caracas, del sur de Valencia ni de Ciudad Guayana. Me refiero a regiones como los Valles del Tuy en Miranda y algo que verdaderamente me impactó: el estado Portuguesa, otrora tierra absolutamente roja.

Las premisas con las que se construyen las proyecciones parlamentarias, que están basadas fundamentalmente en históricos de votación, pueden estar cambiando dramáticamente. Pensar hoy en una Asamblea Nacional con 101 curules (necesarias para obtener las tres quintas partes del hemiciclo) o 112 parlamentarios opositores no es ciencia ficción. Aunque algunos se resistan a creerlo.

Pero lo que no ha cambiado es que ésta no es una elección que se celebra en un contexto de normalidad: esto no es una “fiesta democrática”.

Hay que incorporar en el análisis elementos como las candidaturas creadas para dividir, el voto asistido, una campaña totalmente desequilibrada, la brutal dependencia económica, la ausencia o el secuestro e intimidación de testigos opositores y la posibilidad de un fraude perpetrado en muchos centros electorales. El chavismo aún cuenta con una base dura y carece de escrúpulos. Es en esencia un competidor tramposo que no quiere perder el poder y hará lo que sea para impedir este escenario.

Lo que sea.

Por el momento, mientras más pienso en un escenario de una Asamblea Nacional con mayoría calificada opositora, más pienso en la posibilidad de que estas elecciones no se den el 6-D. Ya hablaremos de eso más adelante.

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miércoles, 26 de agosto de 2015

¿Mayoría Calificada? ¿Puede la Oposición obtener 112 escaños?. Por Edgard Gutiérrez


Por Edgard Gutiérrez

Tener muy claro que las encuestas no ganan elecciones o bien, tomar en cuenta que la historia electoral está llena de candidatos que ganan todos los sondeos pero pierden la elección; son sanas precauciones cuando se quieren hacer proyecciones de resultados, en particular cuando se está a cuatro meses de una cita electoral.

No obstante, analizar la tendencia numérica siempre será un instrumento útil para tener nociones y construir escenarios políticos futuros. El lunes 17 de agosto, el Bank of America/Merrill Lynch Global Credit Research publicó un análisis (“The Magic Number”) que ha debido causar profunda inquietud en los predios de Miraflores. El documento (disponible únicamente para suscriptores), pero luego difundido por varios medios nacionales, no discute quién puede ganar las elecciones parlamentarias en una competencia reñida. Por el contrario, solo se dedica a examinar el margen con el que ganaría la oposición. En ningún caso se aprecia que haya alguna “posibilidad” para el chavismo, pues se toma como insumo fundamental las encuestas más recientes que dan cuenta de una ventaja considerable para los candidatos de la MUD.

El reporte escrito por Francisco Rodríguez indica: “Estimamos que la oposición necesitaría ganar el voto popular por un margen de 5,7 puntos porcentuales para obtener una mayoría simple en la AN. Un margen de 18,1 puntos porcentuales le permitiría obtener una poderosa mayoría calificada de las dos terceras partes. Las encuestas recientes sugieren que la ventaja opositora supera cómodamente ambos márgenes”.

Tomando esas encuestas y aplicando simulaciones, Rodríguez construye dos escenarios que toman en consideración la ventaja en los sondeos y el éxito electoral de los candidatos independientes. En el primer caso (con independientes), BofA está proyectando en este momento una conformación de la próxima AN con un número de parlamentarios opositores que va desde 123 hasta 135. En el segundo caso, en una elección totalmente polarizada (sin independientes), la proyección va desde 136 hasta 144 escaños para la oposición.

Un panorama devastador para el chavismo.

Mantengo algunos desacuerdos con el análisis hecho en el reporte sobre el Gerrymandering (pues eso le costó al menos 6 diputados a la oposición en 2010). Tampoco hay claridad metodológica sobre la proyección del número de escaños, pero ciertamente, una ventaja tan abultada en los sondeos –con el tiempo restante– sienta las bases mínimas para considerar este tipo de escenario.

¿Es posible que la Oposición pueda ganar la Asamblea Nacional?, ¿existe algún escenario en el que los candidatos de la alianza de la Mesa de la Unidad Democrática puedan ganar 112 escaños?

Confieso que lo primero es mucho más fácil de responder. No existe ningún sondeo de opinión serio que no registre una ventaja considerable a favor de la oposición, pues la ventaja puede oscilar entre 15 y 26 puntos según la encuesta que se mire. Hoy no es ninguna imprudencia afirmar que hay una gran oportunidad para la oposición de ganar 84 escaños, si es capaz de mantener la ventaja en opinión pública.

Sobre lo segundo (mayoría calificada), he mantenido mis reservas porque no es sencillo que eso ocurra y aún falta mucho por ver; pero de nuevo la variable “sistema electoral” juega un factor determinante. Aún cuando el sistema se diseñó para beneficiar a sus arquitectos originales (PSUV), en realidad lo que hace es sobre representar a quien obtenga la mayoría y hoy, el chavismo es minoría. Los efectos de distorsión perfectamente se podrían devolver contra sus creadores. Así ocurrió regionalmente en Zulia y Anzoátegui en 2010 y esto ayudó a compensar los efectos de la manipulación de las circunscripciones.

Queda otra cosa por analizar y muy importante: la ventaja histórica que ha mantenido el chavismo en el voto rural (con mayor peso que el urbano) en la conformación de la cámara y que ya he explicado en otro artículo. Teóricamente el oficialismo parte con esa ventaja estructural, pero oh sorpresa, he revisado encuestas muy recientes en circuitos históricamente considerados como bastiones del chavismo y los mismos están dando cuenta de una debacle. No estoy hablando del 23 de Enero en Caracas, el sur de Valencia o Ciudad Guayana; me refiero a regiones como los Valles del Tuy en Miranda y algo que verdaderamente me impactó: el estado Portuguesa, otrora tierra absolutamente roja.

Las premisas con las que se construyen las proyecciones parlamentarias, basadas fundamentalmente en históricos de votación, pudieran estar cambiando dramáticamente. Pensar hoy en una AN con 101 (necesario para obtener 3/5 partes del hemiciclo) o 112 parlamentarios opositores no es ciencia ficción. Aunque algunos se resistan a creerlo.

Lo que no ha cambiado es que esta no es una elección que se celebra en un contexto de normalidad. Como he dicho, esto no es una “fiesta democrática”. Hay que incorporar en el análisis elementos como las candidaturas para dividir, el voto asistido, una campaña totalmente desequilibrada, la brutal dependencia económica, la ausencia/secuestro o intimidación de testigos opositores y la posibilidad de un fraude perpetrado en muchos centros electorales. El chavismo aún cuenta con una base dura y carece de escrúpulos. Es en esencia un competidor tramposo y no quiere perder el poder. Hará lo que sea para impedir este escenario. Lo que sea.

Por el momento, mientras más pienso en un escenario de una AN con mayoría calificada opositora, más pienso en la posibilidad de que estas elecciones no se den el 6D. Ya hablaremos de eso más adelante.

@gedgard

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