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miércoles, 26 de noviembre de 2014

Pan y circo. Por Antonio Ledezma


Antonio Ledezma / El Nacional

En el Coliseo de la Roma imperial se escenificaban espectaculares eventos, desde el combate de fieras, lucha entre gladiadores y puestas en escena de obras teatrales, hasta la distribución gratuita de alimentos. Estas diversiones, más el reparto de las migajas, representaban los dos grandes instrumentos de manipulación social. Es lo que se ha llamado proverbialmente como la política del “pan y circo” para el pueblo.

Aquí en Venezuela tenemos un régimen que dispone de miles de millones de bolívares para campañas publicitarias y la bicoca de 14 millones de dólares para una pomposa fiesta en Caracas. Eso ocurre, mientras escasean medicinas para tratamiento de epilepsia y enfermedades renales. La insuficiencia de fármacos es especialmente grave para el tratamiento de hipertensión y diabetes, así como en antirretrovirales, anticancerígenos y antibióticos. Hay unos 20.000 pacientes con insuficiencia renal en espera de hemodiálisis y diálisis peritoneal.

También tenemos estudiantes sin divisas en el exterior. ¿Qué les cobran? ¿Por qué se mantiene este cerco a jóvenes, que solo buscan prepararse en buenas universidades, adquiriendo conocimientos y experiencias modélicas, más otras lenguas, para retornar a Venezuela a dar lo mejor de sí mismos y contribuir a sacar adelante este país? Por eso lo que "no les suena" a esos estudiantes es que se les paralicen los recursos en divisas, mientras se enteran de la tremenda rumba que montará el régimen y para lo cual han dispuesto esos 14 millones de dólares. ¿Es que acaso los jefes de esta “revolución”, jamás escucharon decir a sus padres, que cuando hay dificultades en la familia, la cosa no está para fiestas?

Las universidades con presupuestos deficitarios. ¿Cómo vamos a formar los técnicos que necesitamos? ¿Cómo se innova? ¿Cómo nos metemos en la carrera de los conocimientos?, si no hay estímulos ni mecanismos para inventar y crear, para luego terminar patentando todo lo que surja de la imaginación de nuestros ciudadanos. ¿Cómo se avanza en este mundo interconectado, interrelacionado, cada día más exigente de buenas ofertas, de atractivos bienes?

Lo más reciente es que desmontarán el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas. Ese ente vio la luz hace 55 años para iluminar la inteligencia a esos científicos y técnicos que soñaron con la posibilidad cierta de la excelencia. Un aporte fundamental para nuestra economía petrolera fue Intevep. Pero eso no cuenta, lo que prevalece es el proyecto político hegemónico y totalitario, aunque sea a costa del propio país.


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miércoles, 15 de octubre de 2014

Satélite por salud. por Antonio Ledezma


Antonio Ledezma / El Nacional

La noticia rebotó por el mundo entero. “La construcción y lanzamiento del tercer satélite que tendrá el país y será bautizado como Sucre, en honor al Mariscal Antonio José de Sucre”. El ministro de Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología, Manuel Fernández, firmó con la empresa china La Gran Muralla la construcción y el lanzamiento de la herramienta aeroespacial. Adelantaron que, “en un futuro no muy lejano habrá un cuarto satélite que se llamará Guaicaipuro”, eso sin haberse construido aún el tercero.

Estoy seguro de que los pacientes aquejados de leucemia mieloide crónica, y que sufren la escasez de tubos de laboratorio, reactivos y colorantes que impide cumplir con los protocolos trimestrales que buscan prescribir la certeza de los tratamientos de los enfermos, preferirían la solución a su drama a que se disponga de millones de dólares para ese artefacto. Es cuestión de prioridades y, desde mi óptica, en esta coyuntura lo emergente o apremiante es la salud de los venezolanos.

La crítica situación se ha agudizado con el cierre del Instituto de Hematología y Oncología de la UCV, donde se han visto obligados a dejar de atender a pacientes, tal como ocurrió el pasado 16 de julio por falta de insumos básicos. Tomógrafos, laboratorios, quirófanos, catéteres y compresas no aparecerán colocando en órbita ese nuevo satélite.

Con ese costoso artefacto espacial la gente sedienta no se beneficiará del servicio de agua potable en su casa, no va a detectar el pozo ni el chorrito que aguarda pacientemente para llenar el tanque o el tobo con los que se remedian diariamente. ¿No sería más útil invertir esos recursos en la construcción del Tuy IV, y en superar los problemas de los embalses de La Mariposa, Lagartijos y La Pereza?

¿Será que van a detectar “los mosquitos” desde ese satélite? Creo que eso no será posible. ¿Y si más bien financiamos una política preventiva con fumigaciones, desmalezamiento, embaulamiento de quebradas, construcción de cloacas en todos los sectores donde se amerite este tipo de obras? ¡No lo dudemos!, la gente recibiría con alborozo esa noticia, en vez de rezongar cuando se entera de que seguimos gastando dólares en armas o en esos aparatos tan sofisticados y costosos.

¿Ustedes se imaginan la cantidad de comedores escolares que se instalarían en el país y las decenas de miles de niños que pudiéramos vacunar para garantizarles un futuro saludable si, en vez de orientar esa millonada para un satélite, la ponemos al servicio de una estrategia que permitiría combinar educación con salud? ¡Ganaría Venezuela! Sembraríamos nuestro petróleo invirtiendo en el recurso humano que es la verdadera riqueza de una nación.


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miércoles, 27 de agosto de 2014

Cazahuellas para Cadivi. Por Antonio Ledezma


Antonio Ledezma / El Nacional

Ante el anuncio oficial de imponer el insolente control con las fulanas tarjetas biométricas para saber qué podemos comprar los venezolanos cada vez que nos metemos en esa lucha diaria, para ver si se consigue algo de alimentos, el mismísimo gobierno que pase también por una de esas tarjetas de control biométrico cada barril de petróleo que sale de nuestros pozos a destinos inciertos para ser revendido, a precio full en el mercado internacional, o a los puertos cubanos, a conciencia de que no nos pagarán ni un céntimo por esos hidrocarburos que irresponsablemente se siguen regalando.

¿Por qué no aplican esa ya tristemente célebre tarjeta biométrica ahí? O también pudieran plantarlas en las bóvedas del Banco Central de Venezuela para saber a dónde van a parar las barras de oro que forman parte de nuestras reservas internacionales, y cuyo paradero, hoy en día, es dudoso, porque no hay certidumbre de lo que se ha hecho o cómo se está comprometiendo nuestro patrimonio.

Que instalen una tarjeta biométrica en las puertas del Ministerio de Finanzas para saber qué ha pasado con ese dineral que ha ingresado al país por concepto de deuda, como el caso de los fondos chinos -más de 56.000 millones de dólares- que nos ubica como un país que tiene su futuro más que hipotecado, pero con la indignación que produce estar al tanto de que los hospitales y las escuelas se están deteriorando de manera progresiva.

¿Por qué no le colocan esas maquinitas captahuellas a las empresas del gobierno que controlan la cabilla, el cemento, los medicamentos, los repuestos y aceites de motor que manipulan en los bajos fondos?, porque aquí en Venezuela, aunque usted no lo crea, hasta para conseguir un saco de cemento hay que fajarse durísimo en las colas, armarse de paciencia para esperar el turno de ponerle la mano a un producto que debería ser -como ocurre en Bolivia, Panamá, Chile, Colombia y otros países- algo de trámite rutinario.

¡Qué bueno hubiera sido contar con esas maquinitas captahuellas en las oficinas de Cadivi! Ya pudiéramos por lo menos saber quiénes fueron los afortunados que se sacaron ese “premio gordo de la revolución”, como los turbadores ejemplos de corrupción que publicó el diario El Nacional el domingo antepasado, que dan cuenta de las operaciones fraudulentas que les permitieron a unos muchachos reunir más de 61 millones de dólares. Se imaginan ustedes que si esas maquinitas tuvieran en sus archivos biométricos todas esas huellas digitales, de los que pasaron por el cedazo de Cadivi “a buscar lo suyo”, por lo menos hoy estaríamos en capacidad de saber quiénes fueron los “bienaventurados” de poder recibir las decenas de miles de millones de dólares que nos robaron a los venezolanos.

@alcaldeledezma



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