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domingo, 8 de marzo de 2020

Trono de sangre. Por Carlos Raúl Hernández


Para clasificar su malignidad hay un baremo sencillo: ¿cuánta sangre está dispuesto a derramar, incluida la suya, en plan de cambiar el mundo?

CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ | EL UNIVERSAL

Calígula violó en público a un general y luego a su mujer, porque estaba aburrido. Chi Shi Wan Chi, creador del imperio chino, hacía enterrar vivos en masa a los niños de las provincias rebeldes. Enfurecido porque una colina “no dejaba pasar” al ejército, hizo talar todos los árboles y pintarla de rojo (color muy apropiado) devoraba mercurio porque, según sus médicos, lo haría inmortal cosa que lo mató. Hitler hasta la hora final, movilizaba batallones inexistentes y ordenaba fusilar oficiales “traidores”, entre ellos a Goering.

En plena convención del Baath que proclamó a Saddam Hussein dictador de Irak, la policía política detuvo decenas de dirigentes inconformes, y esa noche los asesinaron. En los 80 Castro reunió temblorosos y valientes intelectuales que pedían libertad de creación. “Que hable el que tenga más miedo”, y le respondió el enclenque Virgilio Piñera: “Fidel, seguro yo soy el que tiene más miedo. Quiero preguntarte es por qué debo temer”. Mesalina, la mujer del Emperador Claudio, se acostó una noche con doscientos hombres.

La emperatriz china Wu Zetian obligaba a los varones que iban al palacio a hacerle cunnilinguis, so pena de muerte. Son enfermos de la cabeza y dueños de cementerios personales. Gutiérrez Nájera es salomónico: “todos los dictadores están locos”. Son heterosexuales voraces, homosexuales, bisexuales, impotentes, paranoicos obsesivos, ansiosos, bipolares, introvertidos, cariñosos o crueles con sus familias y animales (mujeres e hija de Stalin y Hitler se suicidaron).

Joaquin Fest, Allan Bullock, Karl Schmitt, Isaac Deutscher, Jung Chang, Norberto Fuentes, Robert Service, el best-seller Sebastian Ellner (me ha sido duro hallar alguien que no diga haberlo leído) los estudiaron y una investigación norteamericana sobre Hitler de 1942, pronosticaba su suicidio, pero gozaron de inmensa popularidad y del apoyo, no solo “de las masas” sino de una intelectualidad que sabía muy bien que hacía.

Armaos los unos a los otros

¡Tantos manifiestos en apoyo a Stalin y a Castro! Para clasificar su malignidad hay un baremo sencillo: ¿cuánta sangre está dispuesto a derramar, incluida la suya, en plan de cambiar el mundo? Los más domésticos, cuando las cosas se tuercen, se meten en una embajada, huyen entre las brumas de sus millones y pasan la vida pegados de la prensa de su país a espera del mítico retorno. Otra estirpe más peligrosa tiene en la cabeza rellenos mesiánicos, los “revolucionarios”, marxistas, fascistas, suprematistas, islamofascistas.

Para ellos la vida de un hombre o de un millón no valen nada en el “huracán revolucionario”. Mao, por ejemplo, declaró que sacrificaría tres cientos millones de chinos para “derrotar el imperialismo” y en su etapa final dormía desnudo con grupos de niños y niñas. Su narcisismo les hace creer que tienen una misión. Pero ningún tratado comprende los tortuosos espíritus de estos emisarios del horror, como MacBeth de Shakespeare.

Incontables versiones penetran múltiples facetas del tirano y su terrible lady, pero tomamos para título de este artículo la del japonés Akira Kurosawa. Es apasionante su perspectiva porque las sociedades asiáticas solo conocieron tiranías hasta la llegada de los europeos. Un asiatólogo de las dimensiones de Alfred Weber, afirma que en Asia y África nunca nació la idea de libertad y que en sus lenguas ni siquiera existe una palabra equivalente.

Es una idea exclusivamente occidental que los hombres son “libres e iguales” “todos somos hijos de Dios”, gracias a la figura y la prédica de Cristo, “amaos los unos a los otros” (contra sociedades que creen en “armaos los unos a los otros”). El Sermón de la Montaña es la reivindicación de los pobres en su derecho de ser iguales, base de la democracia representativa. Y la libertad nace con la disidencia de Lutero en el siglo XVI, al reclamar “libertad de conciencia” para interpretar la Biblia.

Con pies de barro

En los dos fines de semana anteriores, la Fundación Humboldt nos ofreció un MacBeth protagonizado por el dramaturgo, narrador, director y actor José Tomás Angola con un equipo que lucha agónicamente por la cultura en este desolado país, en el que nuestro esfuerzo es agónico en sentido unamuniano: lucha por la vida, la justicia, la belleza y la democracia.

El personaje de Shakespeare no profesaba ninguna ideología moderna de las que hacen creer a los tiranos que encarnan al pueblo y tienen un destino predeterminado para salvar a los pobres, la nación o la raza. Pero también se sentía invencible, porque del más allá le habían convencido que ningún “hombre parido por mujer” podía derrotarlo y esa eventualidad era tan absurda como que “el bosque de Birnam se moviera hasta el castillo de Dunsiname” donde vivía la pareja del trono sangriento.

Las fuerzas oscuras engañaron al monstruo porque Macduff, el hombre que lo aniquiló, nació por cesárea y los soldados avanzaron al castillo camuflados con ramas de los árboles de Birnam. Antes de Freud, Lady MacBeth enloquece de remordimientos y se dedica a lavarse interminablemente las manos para limpiar la sangre que hizo derramar, y haberse lanzado, y a su marido a la perdición. Los dictadores son sangrientos, pero humanos, aunque crean lo contrario. Espero que, con ayuda de Stanislavsky, José Tomás Angola, convertido ese día en un cruento asesino, se haya salido del papel.

@CarlosRaulHer


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domingo, 1 de marzo de 2020

La alegría, la necesidad y la muerte. Por Carlos Raúl Hernández


Al igual que en todas las revoluciones, en Venezuela se estatizó la distribución de alimentos para “abaratarlos” (no mencionemos Cuba, Norcorea y el antiguo mundo socialista)

CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ | EL UNIVERSAL

En la guerra de Afganistán, un terrorista declaró: “los norteamericanos nunca podrán ganarnos. Mientras a ellos les gusta la Coca-Cola, a nosotros nos gusta la muerte”. Ha sido una de las naciones más miserables del planeta, al límite de lo humano, porque a los talibanes les gusta la muerte, tanto como torturar mujeres. En aquellos días se publicó un video casero de la descomunal paliza que le propinó la Policía de la Moral a una joven a la que se le corrió el velo en la calle.

La arrojaron en un sótano y allí murió cubierta de cucarachas. Su cuerpo estaba tan amoratado y acardenalado “que no se sabía si estaba desnuda o vestida”. Silencio “progre” para no parecer “islamófobos” y porque el talibán es antimperialista. Muchísimos intelectuales, estudiantes, políticos, profesionales, ven en Coca-Cola y MacDonalds la encarnación diabólica del comercio y su gemelo, el consumo, como síntomas de decadencia, reblandecimiento y “falta de “valores”, tal como el joven talibán.

El sedentarismo, la obesidad y la dependencia del automóvil, el konfortismo de las sociedades occidentales del que habla Werner Sombart, son para comunistas, afines y demás anacronismos intelectuales, estigmas de la sociedad abierta, patologías y no vida civilizada que ha impulsado las grandes conquistas de la aventura humana. El bombardeo contracultural contra el consumo, el confort, el placer, la belleza, expresa odio contra la autonomía privada, la felicidad, la actividad productiva.

Es rencor contra el valor infinito de la libertad de las sociedades abiertas. Varias ideologías políticas los denuncian, por ser afrentas para los que no pueden acceder a ellos. Con categorías de Rousseau, Marx y Marcuse decretan “necesidades artificiales” que crea el kapitalismo, sobreimpuestas a unas “necesidades verdaderas” propias de la austeridad, “la vida buena”.

Necesidad con cara de perro

Las “necesidades verdaderas” serían las de sobrevivencia, comer, dormir, cohabitar salvos de la intemperie, es decir, las que nos acercan a la bestia, mientras son “artificiales”, Tchaikowsky, microondas, internet, Amy Winhouse, perfumes, youtube, Celia Cruz, vino, teatro, viajar, poesía, muebles de diseño, hogar estético, un regalo para alguien a quien queremos, las que nos humanizan. Pretenden señalar culpas: los pobres carecen por efecto del consumo suntuario de los explotadores.

Gracias a la actividad económica, al consumo aherrojado a la producción, hay sociedades desarrolladas material, social, cultural y políticamente, donde la inmensa mayoría goza las creaciones maravillosas del hombre. No hay que consultar demasiado para saber que los sectores populares en esas sociedades van a tascas, trattorías, bistrós, y disfrutan de maravillosos ambientes urbanos, aunque en España eso lo amenaza el actual gobierno que lanzó al paro en corto tiempo a 90.000 trabajadores. El Coletas odia la sociedad de consumo y ama a los ayatolas, los socialistas del siglo XXI y la turbia memoria de Castro.

La gente sufre de hambre en países devastados por los traumas revolucionarios. Pero como es obvio, incluso para quienes lo niegan, mientras mayor es el consumo suntuario, mayor es el esencial y más y mejor satisfacen las mayorías las necesidades de base en la pirámide de Maslow. Comparadas naciones ricas y pobres, lo que da acceso a sectores masivos a la satisfacción de necesidades básicas y a las grandes manifestaciones del arte y la cultura, es la capacidad de producir y consumir.

Smartphone es el Aleph

El más importante pensador actual, Antonio Escohotado, decía que hoy cualquiera en su teléfono o PC, tiene acceso infinito a la cultura, mientras para el pensamiento anacrónico esas son enajenaciones a favor de mercaderes. La imprecación a la industria y el consumo cultural intenta trasladar a las redes de distribución de la cultura, la misma desvalorización que cualquier actividad “kapitalista”, “productora de plusvalía”, explotación del trabajo y alienación de la sociedad.

En su escala de irracionalidad, el comercio y los bancos, son enredaderas malignas y viscosas de parásitos que encarecen los productos. ¿Cómo acceder a los bienes terrenales y espirituales del hombre -como los llama Leo Huberman- si no es a través de ambos? Al igual que en todas las revoluciones, en Venezuela se estatizó la distribución de alimentos para “abaratarlos” (no mencionemos Cuba, Norcorea y el antiguo mundo socialista).

El resultado: pudrición, hambre, desabastecimiento masivo e hiperinflación. En su profética obra La paz perpetua, Kant afirma que “el espíritu comercial no puede convivir con la guerra y tarde o temprano se apodera de cada pueblo”, aunque no vio la China “comunista” actual. Pero según los escoliastas teóricos de la guerra en Alemania (XIX y XX), Werner Sombart, Oswald Spengler, Karl Junger, el comercio “domestica los pueblos”, los hace sumisos y decadentes.

Desprecian que la cotidianidad del mercader lo indispone al sacrificio máximo, derramar sangre purificadora en batalla. Disfrutar de objetos bellos, útiles, agradables, una cena romántica con buen vino, no es la felicidad, pero se le parece. Desde Atenas y Esparta los países cómodos de mercaderes, le parten la madre a los belicosos.

@CarlosRaulHer


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domingo, 23 de febrero de 2020

Los dinosaurios no van en carro. Por Carlos Raúl Hernández


La nave del fin del mundo nos lleva a que en cuatro décadas, Londres, las ciudades ribereñas, Shangai, Tokio, Nueva York, Hong Kong estarán bajo las aguas, igual que Vietnam, Bangladesh y...

CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ | EL UNIVERSAL

La nave del fin del mundo nos lleva a que en cuatro décadas, Londres, las ciudades ribereñas, Shangai, Tokio, Nueva York, Hong Kong estarán bajo las aguas, igual que Vietnam, Bangladesh y la costa suramericana del Pacífico, por deshielo del casco polar. Cientos de millones de personas sin agua potable, hambrientas, la Edad de Piedra. Amazonia languidecerá en inundaciones, sequías y huracanes. Nubes de zancudos traerán epidemias en nuevas zonas cálidas antes frías, debido a los altos niveles de CO2 por la actividad humana.

Miseria abrumadora. El PTB se desploma en un aterrador -20%. “Los próximos 25 años la cantidad de personas en países con falta de agua crecerá de 800 a 3000 millones… se derretirán glaciares de los Pirineos”. Añade adrenalina James Lovelock, Premio Nobel, autor de la Teoría Gala, médico, biólogo y geólogo británico que en julio pasado cumplió 100 años de edad. Fundador de la ecología científica y académica, de los más irreverentes y acertados científicos en su larga y creadora vida.

Para él ya es imposible detener la destrucción. Aunque se suspendiera hoy abruptamente el uso de petróleo en el mundo entero, la devastación duraría miles de años. Pero sostenía durante los 90, tesis antagónicas. Desestimaba que el calentamiento global fuera antropogenético, creado por la acción humana, y afirmaba que los hombres son tan arrogantes que quieren ser causa hasta de los fenómenos cósmicos.

Según modelos matemáticos hasta antes de la “astrofísica ideológica”, contracultural, los incontables cambios climáticos en 4000 millones de años fueron producto de movimientos siderales, las variaciones del sol, su campo magnético, tormentas solares, luminosidad en aumento, variaciones orbitales de la tierra y múltiples complejidades más. Hoy los trabajos de divulgación están obligados a ser políticamente correctos y no cuestionar la antropogenia.

La ciencia del delirio

Pese a que los dinosaurios no quemaban petróleo porque era su futuro, desaparecieron en un cambio climático. Erick el rojo y su hijo Leif llaman las tierras que descubrieron, Groenlandia (tierra verde) y Vinlandia (tierra de vinos) hace apenas 1000 años y fundaron comunidades que sobrevivieron hasta la pequeña glaciación, el cambio climático del siglo XV, sin industrias.

Piensa Lovelock que para finales de este siglo, solo sobrevivirán 500 millones de habitantes guarecidos en el Ártico, para entonces con temperaturas como las de Europa hoy. La salvación, “sustituir los combustibles fósiles por energía nuclear” lo que desató un escándalo. Pero el botánico y activista ecológico David Bellamy piensa que Lovelock está tan equivocado como la apocalíptica doctrina oficial de los ecologistas.

“Durante toda la vida ha sido para mí un héroe, pero es inverosímil. El dióxido de carbono es una parte minúscula de la atmósfera. ¿Cómo demonios habría una multiplicación tal de ese componente que pueda afectar la temperatura?... (porque) las plantas dirían muchísimas gracias y crecerían más rápidamente al absorberlo”. Los cambios climáticos son… “naturales en los últimos estertores de una era glacial en que las temperaturas suben y bajan enloquecidas”.

La futurología es la disciplina del delirio y una fantasía de la ciencia. En el siglo XIX Robert Malthus anunció que “la producción de alimentos crecía en progresión aritmética mientras la población aumentaba en progresión geométrica”, hambruna general, y Marx que la depauperación absoluta y relativa de la población… conduciría inevitablemente a la revolución. En los 70 el Club de Roma anunció que la civilización desaparecería a finales del siglo XX. La paradoja es que los gases del ganado producen muchos más volúmenes de contaminación que autos e industrias.

Murió el Llanero Solitario

Y la agricultura natural erosiona y saliniza la tierra, mientras la mecanizada lo preserva y además es 10.000 veces más productiva (podemos comer gracias a ella). Michael Crinchton, investigador, inspirador de películas de Spielberg y director de cine dice que “…la gente de 1900 ni siquiera sabía lo que era el átomo. Tampoco una radio, un aeropuerto, una película, la televisión, una computadora” … “un celular, un avión a reacción, una filmadora, un antibiótico o un cohete…“.

“…ni un satélite, ni un CPU, IBM, MRI, EPA, DG1, UPS, POP3, HTMI, JPG, GPS, nylon, teflón, internet, interferón, fibra óptica, túnel carpiano, trasplantes de córnea, hígado, corazón, cirugía laser, laparoscopia, y Ud. quiere predecir el mundo en 2100. Los modelos predictivos transportan el presente al futuro y están destinados a equivocarse”. A mediados del siglo XIX, NY tenía 3 millones y medio de habitantes que se movilizaban en cientos de miles de caballos.

Como cada uno de estos produce 15 kilos diarios de estiércol, en las afueras había montones de 20 metros de altura imposibles de eliminar. Elbert James, futurólogo, calculaba que para 1900 se llenaría con ellos una extensión de tres veces el Cañón del Colorado. La desesperación convocó un congreso internacional para tratar el tema que se disolvió pronosticando la muerte de la ciudad. Pero vinieron los ferrocarriles y los automóviles y ¡zuas! derrotaron la “vida natural”.

@CarlosRaulHer


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domingo, 9 de febrero de 2020

El héroe. Por Carlos Raúl Hernández


...si Ud. revisa la lista verá que muchos de los protagonistas de entonces, a esta hora, perpetran sistemáticos detrimentos y son responsables de errores suicidas de las fuerzas democráticas

CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ | EL UNIVERSAL

Al arrestarlo la inquisición, Galileo se retracta de que la tierra se movía. Su ayudante, airado ante lo que interpretó cobardía, le enrostra: “desgraciados los países que no tienen héroes… No -respondió el sabio- desgraciados los países que necesitan héroes”. Bertold Brecht puso en boca de ambos este diálogo desgarrado. Durante la etapa bárbara y gran parte de la civilizada, la cultura giraba alrededor del heroísmo de caudillos guerreros que gobernaban cubiertos de cicatrices.

Del pellejo cuarteado y cosido emanaba el derecho de gobernar a los demás. Con el triunfo de la política en sentido moderno, Aquiles, Alejandro, Carlo Magno y Napoleón cedieron el paso a Jaurés, Churchill, Roosevelt, Betancourt, Togliatti, Adenauer, De Gasperi, que enfrentaron la oscuridad y la violencia y salvaron la cultura, pero las erupciones autoritarias hicieron que en ciertos momentos los líderes civiles tuvieran que tornarse en aquellos.

El 4F de 1992 se abrió la tierra de los cementerios y regurgitó una legión de espectros amenazantes que querían arrastrar el país a sus tumbas. Pero un héroe, Carlos Andrés Pérez, al frente de las FF.AA hizo el exorcismo y los regresó al lugar de origen. Lejos de reconocer su arrojo, el coraje personal que lo llevó, junto a Blanca de Pérez, a jugarse la vida por defender la democracia, élites que lo odiaban precisamente por sus virtudes, pasaron a la conspiración civil.

Grupos empresariales, comunicacionales, sindicales, eclesiásticos, torcieron el destino del país y los suyos propios, celebraban la ordalía, y se probaban trajes nuevos para la juramentación. Los partidos acobardados por el rugido del atraso, destituyeron a Pérez en una degradante sesión del Congreso, hicieron el juego a una manga de bribones con el nombre de Corte Suprema de Justicia, convertidos en tinterillos de los deseos de los golpistas.

Doctora Corte de los Milagros

Caldera en el Senado defendió las razones de éstos y lo mismo hizo Uslar en un panfleto, Estado y golpe, que misteriosamente hoy no es posible conseguir. En consecuencia, el mismo Caldera, ya Presidente, libera a los insurrectos y los emplea en la administración pública. Pretende tranquilizar la fiera arrojándole carne y sangre frescas, y más bien la cebó. Pero su obra magna, por la que será recordado, es dar sobreseimiento, declarar sin delito al cabecilla que así se convertía en Robin Hood ante la opinión pública.

Si sencillamente lo hubiera indultado, habría salido en libertad, pero sin derechos políticos. Nunca hubiera sido candidato presidencial y otra sería la historia. Pero el designio era diferente: menoscabar a Eduardo Fernández quien tiene un laurel de oro en la memoria de quienes conocen su valor cívico el 4F. Un grupo de ciudadanos presenta recurso para inhabilitar como candidato a las elecciones presidenciales de 1998 a quien había dirigido el levantamiento armado.

Y la misma Corte de los Milagros lo declara sin lugar. Ya candidato disfruta de apoyo incondicional de dueños y gerentes de importantes televisoras, cadenas de radio y periódicos, (algunas no lo apoyan de forma abierta sino le hacen el trabajo de atacar al “puntofijismo”), le facilitan aviones, automóviles, dinero, residencias y damas de compañía. Los intelectuales le escriben teatro, sonetos, telenovelas (Por estas calles, proclamas, endechas y hasta poemas de amor).

Como sabemos triunfa como río crecido, pero necesita el poder total, por lo que levanta el arma mortífera. Quiere convocar una figura contra constitucional, espúrea y violatoria de los derechos fundamentales, una irracionalidad que consiste en conceder el poder total, supra constitucional, por encima de la Ley, la llamada constituyente, a ciento sesenta diputados, para quebrar el espinazo a los demás poderes.

Supra constitucional será tu…

¿Y para qué están los amigos? ¿Para qué está la Corte de los milagros sino para satisfacerle los íntimos deseos? Al concederle el derecho de gobernar arbitrariamente con la “constituyente supra constitucional” (algún pensador declaró que “por encima de nosotros solo están Dios y el Pueblo”), se inicia la ofensiva totalitaria que arrasa los ingenuos y “vivos” que lo apoyaron, y estremece el llanto de los desengañados. Pérez, el héroe que hubiera preferido otra muerte, vaticinó lo que hoy pasa.

Para caracterizar los ingenuos y vividores, es alarmante que si Ud. revisa la lista verá que muchos de los protagonistas de entonces, hoy a esta hora que Ud. lee, perpetran sistemáticos detrimentos y son responsables de errores suicidas de las fuerzas democráticas en estos treinta años y contando. Apelaré a un gran amigo poeta, quien vivió algo similar, la pérdida de su país por la igual ineptitud de las élites y en quien suelo refugiarme a menudo. Tampoco allá pudieron ver lo que tenían en sus narices.

“…vi personas que caminaban y lloraban en silencio con paso lento. Estaba cada uno retorcido de modo extraño con la cara volteada hacia la espalda y tenían que caminar hacia atrás, por haber perdido la capacidad de mirar hacia adelante… Ahora bien lector, que Dios te permita sacar fruto de esta lectura. Considera si mis ojos podían permanecer secos cuando vi de cerca figuras humanas tan torcidas, que las lágrimas les corrían entre las nalgas”. Dante (Infierno, Canto XX).

@CarlosRaulHer


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lunes, 20 de enero de 2020

La comedia insurreccional. Por Carlos Raúl Hernández


No hay otra unidad posible sino para escoger CNE, reformar la ley electoral y concurrir a las elecciones parlamentarias, reconstruir la victoriosa experiencia de la MUD...

CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ | EL UNIVERSAL

Calle-calle-calle, “Maduro vete ya”, “falta poco”, “hora cero”, “trancones”, “referéndum popular”, “la ruta de la dignidad”, 350, “la salida”, “intervención militar democrática”, TIAR, “esto lo resuelve el catire Trump”, “referéndum popular”, “el país no aguanta más”, “no se dialoga con delincuentes”, “solo negociaremos a qué país se va”, “No lo llames elecciones”, “¡colaboracionistas!”, “¿con ese CNE?”, “no es gobierno, es régimen”.

“Henry Falcón será Vicepresidente”, “no voto sin condiciones electorales”, “si o si”, “operación libertad”, “Maduro abandonó el cargo”, “intervención extranjera”, “marcha sin retorno”, “abstención”. Espantajos del diccionario del vacío, arterías, engendros mermados. Quincalla conceptual que nos hundió y fortalece la revolución, que por fortuna, hace lo necesario para desvencijarse. Y la reina madre de las burradas: el llamado abstencionista en 2018.

Mentiras, errores, calumnias, necedades, destruyeron la fuerza para hacer un cambio, pero también la ilusión, que nacieron brillantes en 2015. El mundo está hecho de palabras y ellas cambian la vida de quien las pronuncia y de quien las oye, porque son el momento simbólico de la acción. Hablamos varios lenguajes al mismo tiempo sin saberlo, el verbal, los gestos, las miradas, el vestido, pero más allá de cualquier hermenéutica, se impone el que respalda la práctica.

Llamar a papá

Hay que hacer esfuerzos para no dejarse arrastrar al cul de sac al que los activistas nos conducen periódicamente. El curso actual iba (¿va?) directo a regalar la Asamblea Nacional con lo que la oposición desaparecería igual que en 2005. Hemos sido el ridículo latinoamericano, porque otros se quitaron de encima, sin implorar al “catire”, al pepetismo, a Correa.

También a Kirchner (ojo: gracias a unos tontos regresaron, lo que hace temer por nosotros). Igual al Farabundo Martí, a Evo Morales. Mientras, en cuatro años la A.N de la esperanza que nos aguaba los ojos el 5D, devino un centro migueliano que debieran allanarlo la CEV y el Cardenal en persona con un equipo Swat de exorcistas del Vaticano.

Y habrá que desviar un río de “aqua mirabilis” para que arrastre las emanaciones de esos establos de Augías. Dieciocho diputados, aunque ojo, se dice que son treinta, que algunos cobraron mucho por votar mientras otros, precio razonable por solo hacer quorum. Así murió la eticidad de la A.N, la gran esperanza democrática y la peor pesadilla de la revolución.

Pecado de soberbia porque se cometen siempre los mismos errores, pasamos por ellos de la peste al cólera, luego del cólera a la peste, nadie tuvo la sensatez de llamar a la rectificación y ni siquiera se aprende de la experiencia propia. No se sabe a ciencia cierta si fue Cicerón o Santayana quien escribió que estudiar la historia no sirve para nada porque estamos condenados a repetir los mismos errores.

Unidad para la práctica

Un abogado podría glosar la frase con otra como que “la ignorancia de la historia no excusa su cumplimiento”. Los contendientes duros, brutales, suelen devorar princesitas y príncipes, como saben Megan y Harry. Los argumentos contra la locura política se han dado durante 21 años y no hubo taladro que perforara cráneos de granito. Ya desde el abismo, es imperativo regresar a la realidad y que se entienda que terminó la comedia insurreccional. Hay que abrir una nueva etapa.

No hay otra unidad posible sino para escoger CNE, reformar la ley electoral y concurrir a las elecciones parlamentarias, reconstruir la victoriosa experiencia de la MUD y aprobar el crédito multilateral para el sistema eléctrico de Zulia, Mérida y Nueva Esparta. No buscar más subterfugios y hacer lo necesario. Pero las heridas que no cicatrizan vuelan sobre nuestras cabezas y atormentan dentro de ellas.

Y no son solo errores. La “ayuda internacional” se convirtió en el modo de vida de un estamento que no está dispuesto a renunciar a él, y por eso no acepta elegir nueva A.N ya que le es imprescindible ese Frankenstein deplorable, desencajado, impotente, pero al mismo tiempo inauditable, su caja negra.

La elección ventilaría los establos y eliminaría el poder de casta que se ejerce y eso afectaría a demasiados. Los aparentes exabruptos ya no lo son, sino defensa de sus intereses, y los detentores solo estarían dispuestos a emprender un cambio si tienen la seguridad de que el monopolio del poder se mantiene en sus manos.

Transición de amigos

Eso explica el mantra. “cese de la usurpación y gobierno de transición”, más bien de amigos que no altere la micro hegemonía. Solo así convienen las elecciones. Es momento de que la opinión pública produzca un cambio electoral sobre el organismo legislativo.

De lo contrario seguirá esta senda de tonterías, disparates y peor, envilecimiento crónico y consciente, que garantiza la permanencia de Maduro, su demiurgo, quien da los pasos necesarios para mantener ese statu quo y estimular la abstención por descrédito ¿O sería que no nos dimos cuenta de que él propició lo ocurrido los días 5N y subsecuentes?

El gobierno calculó bien los rocambolescos episodios producidos. Solo se equivocaron porque su naturaleza brutal los llevó a abusar de la fuerza bruta, bastarda e inconstitucional en la sesión del 5E, lo que desvió la atención de lo ocurrido. Todo lo demás fue fríamente calculado. “No contaban con mi astucia”.

@CarlosRaulHer


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domingo, 25 de junio de 2017

El 350. Por Carlos Raúl Hernández


CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ | EL UNIVERSAL

(A Eglée González)

La Constitución es un conjunto de normas que la Humanidad inventó específicamente para proteger los seres humanos frente al Estado, el más temible depredador cuando anda por la libre. Georg Jellinek escribió que era la jaula que encerraba a la fiera del poder. Esas mismas normas generalmente establecen la anatomía y la fisiología de las instituciones, cuáles son sus órganos y cómo han de funcionar. Fijan límites hasta donde Leviatán no debe dar un paso más porque peligran los derechos a la vida, la privacidad, la propiedad y la libertad. Así el término “dictadura constitucional” de los años cincuenta es un contrasentido y los gobiernos son dictaduras precisamente cuando pueden disponer de la vida, libertad y propiedad de la gente, porque no hay Constitución. Las constituciones son reglas que las sociedades sanas no deben implantar por mayoría sino por consenso.

La mejor Constitución que tuvo Venezuela, la de 1961, asesorada y escrita por brillantes juristas españoles asilados aquí para la época, fue producto del consenso entre las fuerzas políticas y sociales. Con el mismo fin las constituciones de las grandes democracias solo se pueden aprobar, reformar y enmendar a través de un complicado mecanismo que incorpora mayorías calificadas de los parlamentos, las legislaturas regionales y los municipios –así era la de 1961– un amplio acuerdo horizontal y vertical. El sentido es claro: impedir que un demagogo mayoritario pueda pasar por encima de las minorías y aplastarlas. Incluso, autores tan diferentes como Montesquieu, Hayek y Rawls no contemplan que los derechos esenciales se sometan a mayorías electorales, sino al acuerdo entre mayorías y minorías.

El demagogo peligroso

Hitler, con su facultad para enloquecer a los alemanes, podía hacer la Constitución que le diera la gana, hasta el extremo de que un pensador de la talla de Karl Schmith no tuvo pudor para escribir que el poder constituyente en Alemania era el fuhrer que encarnaba la voluntad del pueblo, –como Fidel la de Cuba. La de EEUU elaborada en la Convención de Filadelfia, concilió intereses antagónicos del Estado Federal naciente contra los estados, los estados grandes contra los pequeños; y los choques multidireccionales entre el Estado Federal, los estados, los municipios, y el corazón de la sociedad libre: los derechos de los seres humanos individuales. Así creó la obra de ingeniería política más admirable de la Humanidad. Fue la obra cumbre de un hombre cumbre, George Washington, y suya la creación del Senado en sentido actual. En la Convención se presentó una crisis que casi hundió el proyecto constitucional.

Varios estados estuvieron a punto de retirarse porque según el diseño presentado, para integrar la Cámara de Representantes cada estado escogería un número de diputados correspondiente al volumen poblacional, lo que aplastaría los estados pequeños: Virginia elegiría veinticinco, por ejemplo, mientras Rhode Island tendría uno solo. Washington ideó entonces la Cámara Federal, el Senado, en la que todos tendrían por igual dos senadores, y que sería política y administrativamente la instancia superior. Controlaría la gestión de la Cámara de Representantes y daría el visto bueno o no a las leyes que vinieran de ella. Los senadores se elegirían por ocho años mientras los representantes lo serían por cuatro años. Así superó el impase, pese a que nunca disertó en las plenarias –habló diez minutos en la clausura– desayunaba con las delegaciones por separado para discutir con ellas.

La amenaza Constituyente

De allí su conocida anécdota. Vertió café hirviendo en el plato, mientras comentaba “…el café viene caliente de los representantes. El Senado lo enfría”. Un siglo después el poder constituyente recorrió el mundo para devorar el orden anterior y crear una nueva sociedad. En el XX el golpismo latinoamericano lo descubrió y más reciente, los marxistas. Antonio Negri, el teórico terrorista italiano de Brigadas Rojas –huésped bolivariano– descubrió que “el poder constituyente es la revolución”, y tuvimos el proceso en Venezuela, Bolivia y Ecuador. El espantajo constituyente se convirtió en una amenaza democrática a la democracia y al orden establecido, tal como lo vivimos, y por eso ninguna Constitución decente contiene semejante sífilis política que pone de nuevo en manos de mayorías momentáneas caudillos el destino de los Derechos Fundamentales. Pero los demagogos embriagados de popularidad dejan colar un error.

Desde la Edad Media se acepta el derecho a la rebelión, como reza en la Declaración de Independencia de EEUU y en las constituciones francesa y alemana entre muchas otras, aquí llamado 350: todo ciudadano, civil o militar está obligado a restablecer por la fuerza la Constitución si el Estado la viola. Es un principio que desprevenidos confunden con la realidad, y que en la práctica sirve solo para legitimar una acción, pero no la realiza, ni otorga la fuerza para hacerlo (algunos creían que al “aplicarlo” el gobierno “se iba”). Lo imaginan como una trompeta de Jericó cuyo solo sonido derrumba las murallas, una invocación sobrenatural. Incluso, una vez que la fuerza actúa, los políticos son los que califican: para la OEA de entonces, las caídas de Zelaya en Honduras y Lugo en Paraguay fueron golpes de Estado, pero hoy seguramente las evaluarían como rebeliones constitucionales.

@CarlosRaulHer


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domingo, 18 de junio de 2017

La ruleta rusa. Por Carlos Raúl Hernández


CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ | EL UNIVERSAL

La cúpula del poder se lanzó a fondo con la constituyente comunal, uno de los peores espantapájaros jurídicos de que se tenga noticia. Algo así solo es posible en una estructura de fuerza, libre para hacer lo que le da la gana y que, cuando no lo hizo, fue porque impactos de lucidez opositora la frenaron. 19 años de lidia muestran que en la crispación del conflicto encuentran el ruedo para embestir. Cuando esa lucidez parpadea, aprovechan los autoengaños y aventuras para hundir la daga hasta donde dice made in China. Gracias a los resbalones de 2002-2003, engrillaron la economía y el retiro de la AN en 2005 les permitió nombrar el TSJ, el CNE, la Reforma de la Ley Electoral y todas las demás del avance totalitario. Gramsci lo analizó en miles de páginas y parece que habría que estudiarlo: si el débil desafía la fuerza bruta en su terreno, lo aplastan. Su arma arma es la inteligencia.

Lanzan la Constituyente con el fin de afrentar, abofetear el riot opositor en las calles en una demostración de desprecio por y contra más de ochenta por ciento de la ciudadanía. Es para deshacer hasta los más recónditos rincones de autonomía de la sociedad, otra vuelta de tuerca totalitaria. En adelante no se podrá elegir democráticamente concejales, diputados regionales ni nacionales, gobernadores ni alcaldes, sino con normas parecidas a las que rigen para la constituyente comunal. Y luce obvio que cuenta con la aprobación cubana, ya que en Latinoamérica solo Fidel actuó con un desprecio tan absoluto por el entorno que le permitió destruir un país rico y civilizado, y varias generaciones. Con Chávez tuvimos autoritarismo plebiscitario que llegó a gustarle a más de dos tercios de la población, pero a partir del 6D-15 su base popular se hizo minoritaria.

Darwinismo político

Las rudas condiciones que crea un régimen autoritario para la lucha, son teatro de darwinismo político en el que las fieras devoran sin piedad a los que se descuidan y mantener las fuerzas es misión esencial. El Abate Sieyes, autor de la Declaración de los Derechos del Hombre de 1789, reapareció en el poder después del Terror y guillotinado Robespierre, y declaró “yo sobreviví”. En esta ley de la selva revolucionaria, la cúpula responde brutalmente con la constituyente comunal ante el esfuerzo de la ciudadanía por el RR el año pasado y elecciones generales para éste. Es una operación de alto riesgo, aunque no kamikaze. La diferencia conceptual entre ambas es que las primeras aunque con gran posibilidad de aniquilación, tienen un aceptable porcentaje de sobrevivir, como la ruleta rusa.

En las segundas la tasa de sobrevivencia se acerca a 0. Los kamikaze celebraban funerales colectivos antes de despegar y era un gran deshonor regresar a la base, donde tenían que hacerse seppuku. En el “Día D”, una operación de alto riesgo, la flota aliada zarpó de Inglaterra sin saber si el comando alemán había descubierto el punto de desembarco entre dos posibilidades estocásticas: Calais o Normandía. Eisenhower partía con 50% de posibilidades de que la operación resultara catastrófica porque la estuvieran esperando, que crecían porque aún si engañaban a los nazis en este primer sorteo, -como ocurrió- con tanques podían arrasar la invasión en la playa. Eso no pasó porque Hitler dormía, nadie se atrevió a despertarlo y él concentraba el mando único de la División Panzer. El punto es que la cúpula en Venezuela emprende la Constituyente como fin, no para cambiar la Constitución, que no le interesa ni cumple.

¿Habrá Constituyente?

Nombrar un TSJ fuera de las normas, desconocer la AN, y esta convocatoria, los pasa de gobierno minoritario a de facto. Pero al mismo tiempo el entorno económico y social se desploma por el manejo podemita, que experimenta con la gente -como Mengele-, lo que pretenden aplicar en España. La cúpula hoy tiene la audacia de imponer al partido la Constituyente sin remilgos y a grupos militares que disienten, en el primer caso en declaraciones de dirigentes, y en el segundo de oficiales en retiro estrechamente ligados a Chávez. Resalta que frente a un movimiento de calle que no pone en peligro al gobierno, lancen esta cachetada que revivió lo que ya tendía a apagarse, profundiza la disidencia chavista, agiganta el papel de la fiscal Ortega y crea una especie de amplio frente antigobierno. ¿Es una operación suicida? Muchos piensan que las resistencias impedirán este topo a todo, y que su retiro podría producirse en dos contextos.

Tendría que ser una especie de “revolución en la revolución” en el chavismo que dé un vuelco. Otros piensan que se requiere un ya fabuloso acuerdo gobierno-oposición con seguridades mutuas para un aterrizaje suave en el cronograma electoral. La dificultad es que desde 2016 hacen estragos los manuales de autoayuda política para derrocar dictaduras en diez lecciones, tales como el de Gary Sharp, y otros bodrios. Se impuso una ideología hominoide contra cualquier posibilidad de entendimiento concebido para prevenir que la violencia zozobre al país, el jacobinismo dominó la escena y todo el que tenía un minuto de medios se dedicó a endiablar cualquier palabra como negociación, diálogo, acuerdo. Hay quien recomienda cocinar bien las palabras por si hay que comérselas, cosa que hacemos cada 4 meses. Recogemos el agua derramada y seguimos

@CarlosRaulHer


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domingo, 11 de junio de 2017

Robin Hood maneto. Por Carlos Raúl Hernández


CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ | EL UNIVERSAL

En importantes universidades chinas, norteamericanas y europeas estudian la guerra económica y hay revuelo. No es que despalillé dos billones de dólares, los regalé, quebré a los productores agrícolas, permití que se desvencijara la infraestructura moderna creada en cuarenta años, convertí las fincas productivas en rancherías luego de expropiarlas, arruiné las clases medias, destruí el sistema educativo, hice cerrar 75% de las industrias, logré el milagro de hundir al Titanic de una economía petrolera, sino que las oligarquías, el imperialismo y los malvados me persiguen por ayudar a los pobres. Pero 85% de los pobres sufren ataques de mal de rabia al oír mi nombre y la pobreza se ha cuadruplicado en 20 años. El desconcierto de los investigadores surge porque, además, dos ministros declararon que el empobrecimiento era política económica.

Se repitió la historia sin fin: la deslechada nación cae en manos de un caudillo socialista y termina hundida en la prehistoria. Nada nuevo. Ocurrió con la mitad del mundo solo que en Venezuela lo apoyaron sin darse cuenta. Hace casi 35 años estalló la terrible crisis de la deuda latinoamericana que puso en jaque al sistema financiero internacional. Gran parte de las viudas y plañideras del progre planetario creían estar frente al final del kapitalismou, sin darse cuenta que lo que estallaban eran las fórmulas regionales de socialismo: la teoría del desarrollo de Cepal, el populismo y la estatización. Las naciones latinoamericanas crecían aceleradamente en los sesenta, pero Cepal consideró inmoral que produjeran materias primas para el maldito mercado mundial, e impuso que el Estado las hiciese industriales aunque fuera a palos.

Lacrimógenas mentales

El nuevo modelo socialista industrial-a-la-brava, contra natura, colapsó. Baldada por la teoría del valor del marxismo que impide entender lo más rudimentario de la economía, la izquierda vio chance de pasar a la ofensiva. Con la boca aguada acarició la ilusión de que el desbarajuste del sistema financiero arrastraría las sociedades occidentales. Pero para quien no estuviera asfixiado por el humo tóxico del pensamiento anacrónico, la debacle era consecuencia directa de expropiaciones, controles de cambios y de precios, acoso a los empresarios y comerciantes, que remataban generalmente en golpe militar. Juan Domingo Perón dejó su estela desastrosa en el continente y un contrahecho modelo que proliferó en decenas de dirigentes irresponsables. Sociólogos, economistas, planificadores, políticos, escritores, intelectuales convirtieron el error en desiderátum.

Panteón de ídolos

Lejos de entender que inflación, devaluación, desempleo e ingobernabilidad eran producto de tales rubieras, trocaron los fracasados en héroes que luchaban por los pobres contra oligarquías inhumanas que los derrocaron. Así apareció ese panteón de ídolos desmañados, manetos, que arrastraron sus pueblos a la tragedia con sacrificios inútiles, presididos por el trágico y suicida coraje de Allende. El drama metamorfosea al incompetente en redentor y su fracaso en martirio. No se hundían por incapaces, equivocados que traían desgracias, miseria y caos a sus países, sino que eran santos inmolados en nombre de los pobres, y las desventuras que acarreaban a éstos sus desvencijadas gestiones, complots de la maldad interna y el imperialismo.

Lamento podemita

En cambio grandes estadistas: Rómulo Betancourt, José Figueres, Muñoz Marín, Valencia, Torres, eran odiados agentes del imperialismo. El Robin Hood maneto sirve en general para racionalizaciones y excusas de todo tipo, y es sobremanera útil para que la insensatez justifique babiecadas fallidas. En síntesis: soy demasiado tonto o irresponsable para actuar con la cabeza, calcular mis fuerzas y las del adversario; arrojo a mi gente por un barranco, hago que se evapore un gran capital al actuar a lo loco y después atribuyo el fracaso a la maldad de mis adversarios y la traición de mis aliados. Ante el chasco, la salvación será que me encierren, me rompan un brazo o la cabeza. Total, si no me aprovecha para pensar, debe servir para algo. La estulticia de nuestras élites viene de lejos, pero en 25 años reproduce implacablemente aventuras dementes, descangalladas.

En 40 años de entablillar fracasados, el Banco Mundial, el FMI, el BID codificaron lo que se debe hacer en materia económica. Y casi no hace falta ser un gran economista, sino simplemente bibliotecario en cualquiera de esos organismos para hacer un superministro. Por supuesto, si usted es tan ingenuo para designar un doctor en equivocaciones de Podemos, caminará al peor de los mundos y llevará palo hasta por la glándula pineal.

Al final el sevillano se irá a su país a comer en calle de la Sierpe y usted tendrá que lidiar con los millones que aquí no comen y con un país que se deshace.

Cualquiera se pregunta: ¿por qué el gobierno es tan diligente para dar respuestas mañosas (y malas) en política y abúlico ante la inflación y la devaluación? ¿Por qué en vez de un ambilado podemita no contrata la señora que limpia el centro de documentación del BM?

@CarlosRaulHer


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domingo, 21 de mayo de 2017

"¡Nadie es inocente!". Por Carlos Raúl Hernández


CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ | EL UNIVERSAL

Un esperpento, una mueca contrahecha, fue el bullying, escrache, o acto de repudio (como lo llaman los cubanos) contra la hija de un capitoste, allá en las antípodas. No está acusada de ningún delito y por eso es injusticia, vejamen, atropello. Según el Derecho Penal los delitos son personales y las sanciones intrasmisibles, pero las turbas no creen en eso. Somos objeto y sujeto de envilecimiento, objeto porque las autocracias arrebatan la libertad, imponen el miedo, la acción brutal y degradan a los seres humanos a actuar bajo sumisión. Y sujeto, porque degradados, reproducimos en comportamiento que sufrimos. Stalin levantó en Moscú un monumento a un niño que delató a sus padres y, como los comunistas, acusamos a una muchacha de cómplice por no denunciar a su familia. Y peor que las torpezas de los espontáneos, es que gente con aparentes visos de solvencia tartajee a favor de eso.

“¡Nadie es inocente!" gritó Ravachol al lanzar su bomba en un concurrido café en París, atestado de niños, abuelas y profesionales. Arendt define populacho o chusma a grupos, no importa su extracción social, dispuestos a agavillarse para cometer y apoyar canalladas. En un país sin rumbo pocos asumen la obligación de desafiar las tropelías del populacho semiilustrado. En la política de los últimos 25 años, unos actuaban desgaritados y otros callaban para evitarse arañazos colectivos. La viveza les salió por la culata porque al final nadie se salvó, sucumbió la democracia y apenas quedan pedazos de país. Para que la inquisición no acose a la joven, según él lombrosiana, culpable desde el vientre de su madre, ella debe hacer Auto de Fe contra sus progenitores, según los estrafalarios argumentos y tuits del populacho. Todo linchador justifica su crimen en los del linchado. Es el bullying de “los buenos”, justos, democráticos.

Carnaval de heces

Como en el far west la demencia desbordada publica wanted. Una abominable lista de hijos en el exterior, con las ciudades donde viven. Es hora de que la Iglesia oriente, disuelva la confusión y el odio, porque si ella no lo hace, quién lo va a hacer. Es un asunto ético y político, porque los efectos podrían ser tan horrorosos que un mínimo sentido de responsabilidad hace pensar en el ojo por ojo de grupos de exterminio y autodefensa. Algún genio decidió lanzar heces a la Guardia Nacional – a riesgo de desatar epidemias– y vino el copy-cat contra los presos. Así comenzaron los batallones de la muerte en El Salvador, Guatemala y Argentina. El caso de la muchacha acosada y los apologistas del acoso, evidencia una fuerte corriente de agua turbia que corre libre por acequias de estupidez política muy bien repartida.

Un mandamás da por TV nombres y direcciones de líderes de la oposición y los pone en la mira de cualquier sicópata, como aquella terrible telenovela de los noventa que diseñó un atentado contra el presidente de la CTV, Antonio Ríos y al día siguiente se hizo realidad. Publican nombres y direcciones de empleados de Pdvsa, la inmensa mayoría de ellos inocente –en todo caso culpable de sobrevivir–, inconformes con el gobierno y que posiblemente votaron por la oposición. Crímenes se dan en todas partes porque cometerlos está en nuestra naturaleza, pero la cultura nos hace impugnarlos. Y mientras más atronadora sea la algarabía del populacho a favor de ruindades, mayor el imperativo moral de desafiarlas. Uno de los grandes pasos del hombre hacia la civilización fue cambiar la venganza por la justicia, el código Hammurabi por los Diez mandamientos.

V de Venganza

En el Decálogo, la barbarie recibe su negación, fundamento para que hoy haya sociedades civilizadas y humanitarias: erradicar el furor y respetar la Ley (dolcemente dicho, amar al prójimo). El estoicismo de Ghandi rechazó la venganza: “ojo por ojo y el mundo quedará ciego”. La fe en el espíritu y en particular su celo extremo contra el ejercicio de la violencia, lo llevó a querer licuarla, tragarla, digerirla, absorberla con su propio cuerpo, y a postular el extremo del martirio, la autoviolencia. Enseñó a sus seguidores a marchar sin responder entre palos que rompían brazos, rostros y cabezas, y la policía quedaba exhausta después de horas de aporreos con miles de heridos. Cuando hubo estallidos de furia callejera entre musulmanes e hindúes, se puso en huelga de hambre hasta bordear la muerte. En ocasiones sus planteamientos pudieron ser ingenuos.

Con evidente desconocimiento de la naturaleza demoníaca de los nazis, a fines de los años 30 Gandhi creyó que los judíos debían suicidarse simbólicamente como forma de denunciar y llamar la atención sobre Hitler. La inmolación como forma de lucha requiere una sociedad con alma como la Gran Bretaña, que rinde culto al Estado de Derecho. En casos de regímenes amorales hay que precaverse. A la salida del colonialismo en Suráfrica, la Comisión de la Verdad decidió que para la reconciliación, los protagonistas ventilarían sus crímenes en suerte de sesiones sicoanalíticas colectivas o de Confesión sacramental, para exorcizarlos y obtener el perdón. Hubo casos espeluznantes como que el asesino del líder negro Steven Biko relató con sonrisa cínica que le había metido una hojilla de afeitar en la garganta y después le aplastó los testículos. Nuestros curas deberían hacer un esfuerzo por detener el odio.

@CarlosRaulHer


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domingo, 30 de octubre de 2016

Hombre en tercera, dos outs. Por Carlos Raúl Hernández


CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ | EL UNIVERSAL

Hay un cambio fundamental en la correlación de fuerzas del país: la mayoría en la Asamblea Nacional obtenida en 2015 exhibió ante el mundo que las fuerzas democráticas representaban al país real. Un triunfo apoteósico que se hizo posible porque los candidatos y los partidos tuvieron el coraje de jugarse el físico para buscar los votos y defenderlos. Esa mayoría ganada en medio de tensiones y desafíos, gracias a la participación en el proceso electoral contra todo chantaje, es lo que hoy crea la esperanza. La MUD merece un caluroso reconocimiento por ello. Durante mucho tiempo, la revolución se encubrió en el argumento, compartido por la comunidad internacional, de que se trataba de un gobierno popular, que trabajaba por las reivindicaciones de las mayorías. Por eso su líder, un moreno que “venía de abajo”, se enfrentaba con valor a un bloque reaccionario de blanquitos y pudientes.

Ese bloque reaccionario, apaleado electoralmente o abstencionista, se resistía por la violencia a abandonar privilegios y para eso intentaba sucesivas modalidades de golpe de Estado. Tal tendencia de opinión en el mundo –tuve que discutirla en una ocasión nada menos que con un alto funcionario de la Embajada norteamericana– se confirmaba con diversos hechos de fuerza que no vale la pena repetir, pero que cerraron con broche de oro con el retiro de las candidaturas parlamentarias en 2005. “¿Quién les va a creer que son demócratas si tienen miedo de enfrentarse a la evaluación electoral?... ¿Qué clase de democracia es la que Uds. practican?”, me espetó una vez una conocida periodista italiana. Por eso la ruda batalla contra el abstencionismo y todas sus tontas derivaciones tenía una importancia estratégica esencial y era necesario ganar, independientemente de los abusos del gobierno y del CNE.

Virtuosamente terca

Se ganó agónicamente, por un pelo, en 2007, 2008 y en 2010, pero en 2015, ocurrió el deslave, gracias a la constancia y la terquedad de una oposición que no se arredró ante los insultos y calumnias de la guerrilla off-shore. Hoy la existencia de esa mayoría parlamentaria ha creado una crisis política como nunca había existido y el gobierno se propuso desmontar la Asamblea Nacional, reducirla, cosa que intensificó la crisis y encendió las alarmas en la comunidad internacional, porque el Legislativo es la esencia de la democracia. Gracias a eso hoy el Vaticano, la OEA, Mercosur, la Unión Europea, los expresidentes iberoamericanos, los parlamentos, los gobiernos, saben que la amenaza totalitaria no es un cuento de escuálidos resentidos, sino una realidad que la sociedad venezolana resiste.

Y que no se quiere una solución militar, sino democrática, electoral, constitucional, pacífica. Gracias a la existencia de la MUD y los partidos políticos, tan odiados por la oposición de la oposición, el malestar social se traduce en votos y las acciones de los treinta partidos que la conforman no son obra de la inspiración de ningún genio del teclado. Ellos hacen posibles eventos como las movilizaciones del 26-O y el 1-S, que dejan sin piso social al grupo dominante. El gobierno son ocho personas que no gobiernan, porque no enfrentan la megadevaluación, la hiperinflación, la toma del país por grupos irregulares, la escasez, y su única iniciativa es la violencia contra la gente que reclama una vida decente. La Unidad ha recuperado la iniciativa, está a la ofensiva y juega duro con las dos decisiones que ha tomado para lo inmediato.

Negociar y acordar

Al mismo tiempo, los dirigentes han hablado de conjugar diversas expresiones de lucha cívica y pacífica. Un paro nacional limitado de doce horas, será una nueva demostración de fuerza, y después una concentración frente a la sede del Poder Ejecutivo, pero antes de eso existe la posibilidad de iniciar negociaciones sobre el conflicto, opción con la que están comprometidas realidades políticas como la Unión Europea, el Papa y el gobierno norteamericano. Lo deseable sería que antes del 3 de noviembre las partes puedan establecer el comienzo del proceso de restitución de la mayoría calificada de la Asamblea, la escogencia de un nuevo CNE, la libertad de los presos políticos, la elección de go-bernadores y adecentar el TSJ, y ha circulado la propuesta de elecciones generales. No tiene racionalidad que se quieran plantear como condiciones previas las que a toda iluminación deberían ser producto del entendimiento entre las partes.

Se sabe lo que significa la presión de las gradas, que suelen defender posiciones inflexibles. Desde la eternidad, ni en la política ni en la vida se puede conceder todo el tiempo ni presionar todo el tiempo y es necesario conjugar ambas cosas. Hay que hacer puentes con los chavistas que manifiestan su relación crítica con la cúpula y al tiempo despejar las vías para que el gobierno tenga opciones en el marco de la ley, porque de no ser así, se abre la espita para emergencias de fuerza que podrían complicar en vez de resolver la situación. El control debe estar en manos de la política y no de los fusiles y debe producirse una pacificación, sin terrorismo judicial, con un nuevo gobierno que se dedique a resolver problemas, que son demasiados. Con mano izquierda hay grandes posibilidades de anotar y ganar el juego.

@CarlosRaulHer


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domingo, 23 de octubre de 2016

El Papa Negro. Por Carlos Raúl Hernández


CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ | EL UNIVERSAL

El Papa Francisco acaba de realizar una sofisticada operación de equilibrio de poder, por medio de dos grandes honores a Venezuela. Designar el ahora Baltazar Cardenal Porras, un adalid a ultranza del retorno a la democracia, que ha corrido riesgos y recibió abyectos insultos por su defensa de la libertad. Y Papa Negro al padre Arturo Sosa, uno de los ideólogos prácticos más importantes de la Teología de la Liberación en Venezuela, la forma que cobró dentro la iglesia Católica la marejada universal y arrolladora de Fidel Castro. La crearon un grupo de brillantes curas revolucionarios, estimulados por el ejemplo de Camilo Torres, sacerdote y oligarca colombiano que fue a morir en las filas del ELN en defensa de su convicción (“por qué no unirse… di por qué, si nos unieron, el fusil y el Evangelio es las manos de Camilo”).

Época del padre Ernesto Cardenal, figura estelar de la revolución en Nicaragua, de Monseñor Arnulfo Romero, asesinado en Salvador, de la inmolación de Allende, de la “Iglesia pobre contra la Iglesia rica”. Inspirados en las tesis del teólogo peruano Gustavo Gutiérrez, afirmaban que la Iglesia tenía que estar contra “el capitalismo”:.. “…la globalización de la economía lleva claramente a la falta de solidaridad de nuestras sociedades. La Teología de la Liberación en Latinoamérica es la primera alternativa contra el capitalismo. La mercantilización global de todas las cosas…”. Después de mucho tiempo exilada por Juan Pablo, la Teología de la Liberación está de regreso en el Vaticano con Francisco, que hace reeditar en 2014 el libro Pobre y para los pobres de Gerhard Ludwig Müller y Gustavo Gutiérrez. Sosa fue un factor importante en ese tormentoso período para Venezuela de finales de los 80 y 90.

Transubstanciación

Junto con Monseñor Mario Moronta, y un grupo de intelectuales, empresarios y políticos, fueron artífices de la demolición de los contrafuertes morales de la democracia, y difusores de los argumentos del chavismo. Hay que confiar que haya transubstanciado su pensamiento desde las raíces, como el vino en sangre de Cristo y que hoy ayude a reconstruir la vida civilizada desde una posición de tanto poder. Conocemos la reflexión del padre Sosa, sus trabajos entre los que destaca uno sobre Rómulo Betancourt (Del garibaldismo intelectual a la izquierda criolla) pero hasta ahora no un ensayo suyo –tal vez existe– en el que explique lo que debería un hombre de ideas de su talla, que dedicó parte tan importante de la vida a la revolución, una vez conocidos los resultados. Por lo menos un libro o un folleto habrían servido para saber que saldaba cuentas, como dijo Marx “con mi conciencia filosófica anterior”.

En un pensador, cuya función social es esclarecer los caminos colectivos, semejante viraje no requiere silencio sino una explicación consistente porque equivale a un guardián que se queda dormido en su turno. Se exige mucho más que a cualquier simple, como los llamaría San Agustín, para el que bastaría con la frase “me engañaron” o “me equivoqué”. Un error es una eventualidad, un producto del azar, un resbalón, una confusión en la que cualquiera puede incurrir, pero en el caso de espíritus superiores es otra cosa. No es un fallo, sino el fracaso integral de una filosofía del hombre y de la sociedad. La historia de las ideas está llena de grandiosos libros en los que un autor ajusta cuentas consigo mismo, como hace San Pablo en su obra y el mencionado San Agustín en las Confesiones, y solo disfraces de intelectuales argumentan que tenían razón cuando eran chavistas y también ahora que no lo son.

Proyecto para renacer

En décadas Sosa dejó escrita una concepción revolucionaria, enjundiosa, sistemática y sus decisiones políticas no fueron ni remotamente improvisadas. Una autorrevisión de ese período, un viaje al fondo de sí mismo sería una lectura esencial para entender lo ocurrido en el país en estos terribles años y por qué triunfó el socialismo del siglo XXI. Allegados a él cuentan que bastaba que dijese “tengo ganas de hablar” para que pasado mañana saliera una página completa suya en alguno de los principales periódicos. Por eso su silencio en tiempos de cólera se hizo una incógnita y esa reciente declaración que dio, ya investido en el Vaticano: “ni el gobierno ni la oposición tienen proyecto de país” resulta desconcertante. El gobierno revolucionario llegó con un proyecto que condujo en todas partes del mundo al mismo corolario y sorprende que intelectuales no lo supieran, si el Muro de Berlín cayó diez años antes del triunfo de Chávez.

Quien haya vivido en Venezuela en estos 17 años sabe que la oposición fraguó, bruñó y pulió un concreto programa de recuperación que contiene los fundamentos elementales de la vida civilizada: vigencia de la democracia, el Estado de Derecho, la apertura económica, la descentralización del poder hacia la sociedad y la atención a los sectores populares, víctimas de la utopía oscura de la revolución. No suena lógico igualar moralmente los dos factores, ponerlos en el mismo plano, porque uno ha destruido casi todo y el otro se empeña en evitar el abismo, aun acosta de su seguridad y tranquilidad personales. Pero tal vez Sosa se coloque en el centro para poder ejercer una influencia mayor. Padre: puede ayudar mucho a que su país no se desplome y la oportunidad de hacerlo es excepcional.

@CarlosRaulHer


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