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jueves, 6 de agosto de 2015

¿Cuáles serían las consecuencias de emitir billetes de mayor denominación?. Por Anabella Abadi y Joastin Rangel


Por Anabella Abadi y Joastin Rangel | Prodavinci

Desde mediados de 2013 la aceleración de la inflación ha comenzado a crear la necesidad de un billete de mayor denominación al de BsF 100. De hecho, en aquel momento circuló por algunos medios de comunicación y redes sociales la información que aseguraba que se estaba considerando la adición de un nuevo billete al cono monetario con un valor de BsF 500. No obstante, en 2015 la inflación es aun superior a 2013 y el billete de BsF100 sigue siendo el de más alta denominación.

Aunque desde 2012 la emisión de billetes de BsF 50 y 100 ha crecido extensamente, el Banco Central de Venezuela (BCV) no ha dado señales de querer hacer cambios al cono monetario.Teniendo en cuenta que Venezuela registra la inflación más alta del mundo desde 2013 y que está en riesgo de caer en un proceso hiperinflacionario, hoy está más que nunca latente la pregunta: ¿necesita la economía venezolana billetes de más alta denominación?

1. ¿Qué es el dinero? Siguiendo a Fabozzi, Modigliani y Ferri, diremos que el dinero es un instrumento que sirve como “numerario”, medio de intercambio y almacén de valor. Es decir, el dinero se usa como unidad para medir la riqueza. Es generalmente aceptado como pago de bienes, servicios y transacciones de capital y “puede ser usado para llevar recursos del presente al futuro” [1].

2. ¿Cómo se mide la cantidad de dinero en circulación? El agregado monetario que mide la cantidad de dinero se conoce como M1 e incluye todos los instrumentos que sirven como medio de intercambio: monedas y billetes, depósitos a la vista y depósitos de ahorro transferibles. El cuasidinero está formado por instrumentos distintos al dinero que sirven como almacenes de valor: depósitos de ahorro no transferibles, depósitos a plazo (incluyendo los bonos financieros y quirografarios) y los certificados de participación (derechos y participaciones sobre títulos o valores e inversiones cedidas). La suma del dinero (M1) y el cuasidinero es conocida como liquidez monetaria o M2. Además, si a M2 se le suman las cédulas hipotecarias, se tiene lo que se conoce como liquidez ampliada o M3.

¿Cuánto dinero hay en circulación en Venezuela? Para la semana que cerró el 24 de julio de 2015, la cantidad de dinero en circulación o M1 era BsF 2,69 billones. Si se le suma el cuasidinero, la liquidez monetaria o M2 llegaba a BsF 2,74 billones. Resalta que el dinero en circulación representa 98,2% de la liquidez monetaria total. Se puede afirmar entonces que las cédulas hipotecarias son insignificantes frente a la magnitud de M2, por lo que la liquidez ampliada o M3 es prácticamente igual a M2.

La magnitud de la liquidez monetaria ha crecido de manera sustancial frente al tamaño real de la economía: mientras que para el primer trimestre de 1999 circulaban BsF 1,05 por cada unidad de producto interno bruto (PIB), para el cierre de 2014 circulaban BsF 124,2 por cada unidad de PIB.

Para julio de 2015, en Venezuela circula BsF 89.608 por ciudadano, lo que representa un aumento significativo frente a los BsF 5.520 per cápita que circulaban en enero de 2008, momento en el que entraron en vigencia los bolívares fuertes.

¿Cuánto representan las monedas y billetes de la liquidez monetaria total? La relación entre monedas y billetes y el resto de los componentes de la liquidez monetaria (M2) dependerá de la magnitud de las transacciones. Mientras que transacciones pequeñas se facilitan con el uso de monedas y billetes, transacciones más grandes se facilitan con, por ejemplo, el uso de cheques, tarjetas y transferencias que debitan recursos de los depósitos a la vista o de los ahorro transferibles. Para la semana que finalizó el 24 de julio de 2015, las monedas y billetes representaban 9,1% de M2, lo que indica que la mayoría de las transacciones se efectúan con instrumentos distintos a las monedas y billetes o “en línea”. Sin embargo, las monedas y billetes son fundamentales para el menudeo, que son aquellas transacciones diarias y cotidianas de todo venezolano.

¿Cómo está conformado el cono monetario venezolano? El actual cono monetario —diseño y denominación de las monedas y billetes vigentes— entró en circulación como consecuencia de la reconversión monetaria en enero de 2008. Desde entonces el cono monetario venezolano se ha mantenido invariable hasta el momento: cuenta con monedas de 0,01; 0,05; 0,10; 0,125; 0,25; 0,50; y 1 bolívares y billetes de 2; 5; 10; 20; 50 y 100 bolívares. Para el momento de entrada en vigencia del cono monetario, de cada 100 monedas y billetes en circulación, ocho eran de BsF 50 y apenas dos de BsF 100; mientras que durante junio de 2015, la relación fue de doce billetes de BsF 50 y veintiuno fue de BsF 100. En poco más de 7 años, los billetes de más alta denominación pasaron de ser los menos comunes, a ser los billetes con mayor circulación.

Es indudable que el BCV se ha volcado a la impresión de los billetes de más alta denominación, pues entre enero de 2008 y junio de 2015, el número total de billetes en circulación creció en 759%, pero el número de billetes de BsF 100 aumentó en 9.521% y el de BsF 50, 1.397%. En este momento, la demanda de los billetes de BsF 50 y 100 es tan alta que se han hecho escasos, especialmente en los estados Zulia y Táchira. En el mismo lapso de tiempo, las monedas en circulación crecieron 1.525%, pero se usan cada vez menos y se reporta que su valor nominal de intercambio es inferior al valor de los minerales usados para su fabricación.

Durante junio de 2015, 99,5% del dinero líquido circula en billetes, mientras que apenas 0,5% lo hace en forma de monedas. Aún más, el aumento de la circulación de los billetes de más alta denominación implica que la mayoría de los bolívares que circulan de manera líquida en la calle son transados en billetes BsF 50 y 100. Mientras que en enero de 2008, 76% del dinero líquido total circulaba dividido en billetes de BsF 50 (32%), de BsF 20 (29%) y de BsF 10 (15%); en junio de 2015, 70% circuló en billetes de 100 bolívares y 20% mediante billetes de BsF 50.

¿Por qué emitir billetes de más alta denominación? Uno de los costos asociados a los procesos inflacionarios es aquel conocido como “costo suela de zapato”, que se origina por acudir constantemente a las instituciones financieras a retirar efectivo. Es decir, en la medida en que el billete de más alta denominación compra menos bienes, la demanda por éste se incrementa para cumplir con las transacciones deseadas. Emitir un billete de BsF 500 o BsF 1000 podría aliviar la situación de escasez de piezas monetarias. Le permitiría a una persona poder disminuir el costo de realizar una transacción gracias a que puede contar con menos piezas monetarias de un valor nominal más alto. También podría disminuir la probabilidad de ver comprometida la seguridad personal por mantener grandes cantidades de efectivo. Por otro lado, las entidades bancarias podrían disminuir el costo de remesas asociado al traslado de efectivo entre y hacia sus agencias y optimizar el uso de sus redes de cajeros automáticos para la dispensa de billetes al público.

¿La emisión de billetes de mayor denominación acelerará la inflación? Se generan presiones inflacionarias cuando hay más bolívares en circulación —liquidez monetaria— pero con una menor oferta de productos, lo que hace que cada bien y servicio tenga una valoración monetaria relativamente más alta. La emisión de billetes de mayor denominación no necesariamente se traduce en mayor liquidez y, por tanto, en mayor inflación. Siguiendo el trabajo de Chau-nan Chen[2], si se mantiene un nivel fijo e inalterable de liquidez monetaria (M2) se puede modificar el cono monetario en pro de la implementación de billetes de más alta denominación —sacrificando las denominaciones más bajas—, lo que no debería impactar los niveles de precios, pues se variaría la denominación del billete y no la cantidad de dinero en circulación. Es decir, la sustitución de billetes de más baja denominación por billetes de más alta denominación facilitaría las transacciones y no tendría por qué generar presiones inflacionarias en la medida en que no se traduzcan en un aumento neto de la liquidez monetaria (M2).

¿La emisión de billetes de más alta denominación resuelve el problema de la inflación? La emisión de un billete de mayor denominación resuelve un problema transaccional para el público, lo que no significa que resuelva el problema asociado a la pérdida del poder adquisitivo. En el caso venezolano hay claros síntomas de que la brecha causada por el incremento del gasto público y la disminución de los ingresos fiscales —el déficit fiscal— está siendo cubierta a través de su monetización. Es decir, el Banco Central de Venezuela está imprimiendo cada vez más dinero inorgánico, con lo que genera grandes presiones inflacionarias. A ello hay que agregarle que un incremento sostenido de los controles de precios, ha originado una pérdida de incentivos para el aparato productivo nacional, generando importantes problemas de escasez. De manera que la economía va perdiendo la capacidad de ofrecer bienes y servicios que permitan absorber todos los bolívares fuertes que se encuentran en circulación. Para frenar, —o al menos desacelerar— los actuales niveles de inflación, es necesario dejar de imprimir dinero inorgánico e incentivar el aparato productivo nacional.

***

[1] Chen, Chau-nan. (1976); Currency Denominations and the Price Level, Journal of Political Economy, Vol. 84, No. 1. Chicago. Pp. 179-184.

[2] Fabozzi, Frank J.; Modigliani, Franco; Ferri, Michael G. (1996); Mercados e Instituciones Financieras, Prentice-Hall, Primera Edición. México. Pp. 93-94.


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jueves, 14 de mayo de 2015

¿Cuánto puede comprar un venezolano con salario mínimo?. Por Anabella Abadi


Por Anabella Abadi M. | Prodavinci

El Artículo 91 de la Constitución prevé que “todo trabajador o trabajadora tiene derecho a un salario suficiente que le permita vivir con dignidad y cubrir para sí y su familia las necesidades básicas materiales, sociales e intelectuales”. Y continúa diciendo que “el Estado garantizará a los trabajadores y trabajadoras del sector público y privado un salario mínimo vital que será ajustado cada año, tomando como referencia el costo de la canasta básica”.

Según el Vicepresidente, Jorge Arreaza, “en una familia hay más de un ingreso por salario mínimo, puede haber dos o más, más el cestaticket, más otro tipo de ayuda y transferencias del Gobierno”. Suponiendo que una familia percibe dos salarios mínimos (BsF 6.747 cada uno) y el máximo legal de tickets de alimentación (0,75 U.T.), en mayo de 2015 recibe BsF 13.494 líquidos y BsF 4.500 en tickets de alimentación (20 días por mes).

1. ¿Cuánto le cuesta al empleado trabajar? En un día regular de trabajo, podemos estimar que un empleado gasta –al menos– BsF 27,2 en transporte (2 rutas suburbanas en Caracas y dos viajes de Metro con Metrotarjeta) y BsF 390,7 en un almuerzo promedio (estimado por el Cendas a abril de 2015). Es decir, 20 días de trabajo al mes le cuestan –al menos– BsF 8.358 al empleado, sin incluir otros gastos como, por ejemplo, uniformes. Si el empleado gana salario mínimo y tickets de alimentación (total de BsF 8.997), gasta casi todo su salario trabajando y le quedan apenas BsF 639 (BsF 31,95 por día). No sorprende pues, que muchos trabajadores deban tener más de un trabajo o que incluso prefieran trabajar a tiempo completo en el mercado informal.

2. ¿Cuánto cuesta cubrir las necesidades familiares? Extrapolando esta premisa, el salario mínimo promedio de los hogares venezolanos debería poder cubrir el costo de la canasta básica, que incluye la canasta alimentaria normativa y otras necesidades básicas como vestido, calzado, vivienda (alquiler, servicios y equipamiento), transporte, salud, comunicaciones, esparcimiento y cultura, educación, y restaurantes y hoteles. Según el INE, a noviembre de 2014 (último dato oficial disponible), la canasta alimentaria normativa de la familia promedio venezolana costaba BsF 6.383. Por lo que la canasta básica se estimaba en BsF 12.766. La inflación general al mes de diciembre de 2014 fue de 5,2%. Y a falta de información oficial, extraoficialmente se estima que la inflación de los primeros 4 meses de 2015 llega a cerca de 50%. Por lo que, para abril de 2015, podría decirse que la canasta básica llegó a BsF 20.145. Es decir, para cubrir la canasta básica, los ingresos promedios de un hogar debieron ser de BsF 20.145 para abril de 2015, BsF 2.151 más que dos nuevos salarios mínimos aprobados para mayo de 2015 (incluyendo los tickets de alimentación).

3. ¿Los aumentos de salario mínimo protegen la capacidad de compra? Si hay más dinero en circulación, pero la oferta de bienes y servicios es más o menos la misma que había antes que ingresara ese nuevo dinero al mercado, entonces los precios subirán y –por tanto– caerá la capacidad de compra de los bolívares.

Dado que el aumento del salario mínimo no es respondido por un aumento al menos proporcional en la oferta de bienes y servicios, su capacidad de compra disminuye y el Gobierno Central se ve obligado a seguir recurriendo a aumentos del salario mínimo, lo que impulsa cada vez más la inflación. Aumentar el salario mínimo es admitir que no es suficiente.

En el II trimestre de 2013, momento en que Nicolás Maduro asumió la Presidencia Constitucional de Venezuela, habían BsF 55 en circulación (M2) por cada unidad del Producto Interno Bruto, pero para el cierre de 2014 esta relación subió hasta BsF 124. Esto no sorprende al recordar que el dinero en circulación aumenta de manera considerable vía gasto público (incluyendo los aumentos de salario mínimo), mientras que se estima que el PIB creció apenas 1,3% en 2013 y se contrajo 4,1% en 2014. Y para 2015, algunas estimaciones muestran una caída de 7%. Con lo cual, el aumento del salario mínimo pasa de ser una solución de corto plazo a ser un problema de mediano y largo plazo.

Proteger el salario implica que se protege su capacidad de compra. Si se aumenta el salario mínimo, pero no se toman medidas viables, oportunas y creíbles para controlar la inflación, entonces dicho aumento impulsará aún más la subida de los precios, lo cual supone un círculo vicioso en la economía. Controlar las causas que disminuyen la capacidad de compra del salario mínimo, sería una política con beneficios notables en el mediano y largo plazo.


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sábado, 3 de mayo de 2014

Todo lo que usted necesita saber sobre el aumento del Salario Mínimo. Por Anabella Abadi M


Por Anabella Abadi M. | Prodavinci

1. ¿Por qué se aumenta el Salario Mínimo? Aumentar el Salario Mínimo es admitir que el sueldo no alcanza, que se quedó corto. El Salario Mínimo vigente hasta abril de 2014 de BsF 3.270,3 –que vale decir duró apenas 4 meses- no cubre la Canasta Alimentaria Normativa valorada oficialmente (INE) en BsF 3.730,48. Incluso, en enero 2014, primer mes de vigencia de dicho Salario Mínimo, no cubría la Canasta Alimentaria Normativa valorada oficialmente (INE) en BsF 3.640,55.

Aún más preocupante es que el aumento del Salario Mínimo aprobado sea tan alto. Con el aumento de 30% anunciado por el Presidente Nicolás Maduro el salario mínimo llega a BsF 4.251,4.Venezuela ya registra importantes niveles de inflación, por lo que si el aumento del Salario Mínimo no es respondido por un aumento suficiente en la oferta de bienes, su capacidad de compra desaparecerá rápidamente y el Gobierno Central tendrá que recurrir a otro aumento, probablemente en septiembre. Y así un aumento del Salario Mínimo pasa de ser una solución de corto plazo a ser uno de mediano plazo.

Por tanto, el aumento del Salario Mínimo no debe ser visto como un logro. El aumento del Salario Mínimo debe ser visto con preocupación, en la medida que demuestra que estaba perdiendo su capacidad de compra y que impulsará aún más la ya elevada inflación. Logro sería no tener que aumentarlo.

2. ¿Cuántos ajustes de Salario Mínimo se han hecho? Incluyendo el nuevo aumento del Salario Mínimo, se acumulan 25 en poco más de 15 años. Este ajuste es el 5to que el Presidente Maduro decreta en apenas 1 año de Gobierno. Entre 1998 y 2008, el salario se ajustó 1 vez por año, con excepción de los años 2003, 2004 y 2006 cuando se hicieron 2. A partir de 2009 se comenzó a ajustar dos veces por año, en los meses de mayo y septiembre. En 2013 Maduro aprobó 3 aumentos de salario mínimo: mayo, septiembre y noviembre. Y para mayo 2014 ya se han aprobado 2. Esto parece mostrar que el Salario Mínimo pierde su poder de compra cada vez más rápido.

Tabla 1. Número de ajustes del Salario Mínimo por año.

3. ¿El ajuste del Salario Mínimo responde a la inflación? De los 25 aumentos de Salario Mínimo registrados entre mayo de 1999 y enero de 2014, 14 superaron los niveles de inflación entre 1 y 14 puntos porcentuales. Por su parte, el ajuste del Salario Mínimo de septiembre 2009 de 9,1% se acopló casi de manera perfecta a la inflación de 9,4%.

En otras 8 ocasiones la inflación acumulada desde el último ajuste superó el aumento del Salario Mínimo entre 1 y 7 puntos porcentuales. Y en 2 casos, específicamente los de julio de 2003 y mayo de 2009, la inflación acumulada superó el ajuste en 29 y 18 puntos porcentuales respectivamente.

Queda por ver si el aumento del 30% del Salario Mínimo anunciado a partir de mayo 2014 superará o no la inflación acumulada entre enero y mayo 2014. Desde el ajuste del Salario Mínimo en enero 2014 y hasta marzo 2014 la inflación acumuló 6,4%, por lo que entre abril y mayo de 2014 la inflación tendría que acumular 22,2%. Pero, si la inflación se come el aumento del Salario Mínimo incluso en junio o julio 2014, su aumento como medida para aumentar la capacidad de compra se torna inefectivo y contraproducente.

Tabla 2. Ajustes del Salario Mínimo vs. La inflación acumulada.

4. ¿Cómo se compara el nuevo Salario Mínimo respecto a los anteriores? Si ajustamos los salarios mínimos de los últimos 15 años a los bolívares de enero 2014, el nuevo Salario Mínimo de BsF 4.251,4 que entra en vigencia en mayo de 2014 es (por ahora) el más alto de los últimos 15 años al llegar a BsF 3.995,81. Aunque vale decir que esto podría cambiar –y probablemente lo haga- una vez que se conozcan los niveles de inflación de abril y mayo de 2014. Repitiéndose la inflación de abril y mayo de 2013 de 4,3% y 6,1% respectivamente, el Salario Mínimo de mayo 2014 (BsF constantes de enero 2014) quedaría en BsF 3.610,81, por debajo del Salario Mínimo máximo de BsF 3.657,03 alcanzado en mayo de 2007.

Se evidencia que los ajustes del Salario Mínimo buscaban alcanzar los aumentos de la inflación y no mejorar la capacidad de compra. Desde 1999 los ajustes sólo han logrado mantener el Salario Mínimo alrededor de su promedio de los últimos 15 años.

Vale agregar que un aumento único de 30% tras apenas 4 meses del último ajusto de 10% de enero 2014 es otro indicativo de que el Salario Mínimo pierde su capacidad de compra cada vez más rápido.

Gráfico 1: Salario Mínimo en BsF constantes de enero 2014.

5. ¿El nuevo Salario mínimo cubre la Canasta Alimentaria Normativa y la Canasta Básica? La Canasta Alimentaria Normativa incluye 50 productos alimenticios representativos del consumo de las familias venezolanas (5,2 miembros en promedio), que cubren la totalidad de sus requerimientos de energía y nutrientes.

Por su parte, la Canasta Básica incluye 362 bienes y servicios (incluyendo los 50 de la Canasta Alimentaria Normativa) representativos del consumo básico mensual de la familia venezolana. La Canasta Básica incluye: comida, bebidas alcohólicas, vestido, calzado, vivienda (alquiler, servicios y equipamiento), transporte, salud, comunicaciones, esparcimiento y cultura, educación y restaurantes y hoteles. Para su cálculo se estima que es 2 veces la Canasta Alimentaria Normativa.

Si una familia devenga un Salario Mínimo de BsF 4.251,4, cubre la comida incluida en la Canasta Alimentaria Normativa valorada a febrero de 2014 (último dato oficial del INE disponible) en BsF 3.730,48 -bajo el supuesto que la consiga a los precios regulados- y sobran apenas BsF 520,92 para cubrir los demás bienes y servicios básicos. Es decir, la familia se queda corta por BsF 3.209,56 para poder cubrir la Canasta Básica. Si la familia devenga 2 salarios mínimos, cubren la Canasta Básica y le sobran BsF 1.041,84.Ahora bien, este ejercicio es sólo a manera de ejemplo. La verdadera capacidad de compra del Salario Mínimo respecto a la Canasta Alimentaria Normativa y Canasta Básica se debe hacer con sus valores efectivos al mes de mayo de 2014. Dados los retrasos que hay en la publicación de la estadística, en el mejor de los casos en junio 2014 se podrá saber si el Salario Mínimo es o no suficiente.

Vale decir que desde el inicio de la gestión del Presidente Maduro y tras 4 ajustes, el Salario Mínimo nunca llegó a cubrir el costo de la Canasta Alimentaria Normativa y mucho menos de la Canasta Básica. Si se mantiene la tendencia, el ajuste de 30% de mayo de 2014 también será insuficiente.

Gráfico 2. Salario Mínimo respecto a la Canasta Alimentaria y Canasta Básica.

6. ¿Cómo queda el Salario Mínimo respecto a Latinoamérica y El Caribe? Tomando como referencia los Salarios Mínimos de Latinoamérica y El Caribe para 2013 y los distintos tipos de cambios vigentes al 29 de abril de 2014, resalta que:

a. Calculado a la tasa oficial de Cadivi de 6,3 BsF/US$, Venezuela cuenta con el Salario Mínimo en dólares más alto de la región (US$ 675).

b. Calculando a la tasa oficial de Sicad I de 10 BsF/US$, Venezuela pierde 2 puesto: pasa de ser el Salario Mínimo en dólares más alto de la región a ser el Nº 3 con US$ 425, justo por debajo de Panamá (US$ 432).

c. Calculando a la tasa oficial de Sicad II de 49,9764 BsF/US$, Venezuela pasa a tener el 2do Salario Mínimo en dólares más bajo de la región con US$ 85, sólo superando a Cuba (US$ 10). Este referencial se mantiene usarel tipo de cambio implícito (liquidez monetaria/reservas internacionales) de 64,98 BsF/US$, tal que el Salario Mínimo en dólares queda en US$ 65.

Gráfico 3. Salario Mínimo en dólares según los distintos tipos de cambio vigentes.

7. ¿Y ahora qué? El Aumento del Salario Mínimo no debería responder sólo a la inflación que ya golpea el bolsillo de los ciudadanos, sino que debería prever futuros aumentos de los precios. Aún más, el Salario Mínimo debería permitir cubrir la Canasta Básica y ahorrar.

Por ahora, el nuevo Salario Mínimo anunciado para mayo de 2014 permite cubrir la Canasta Alimentaria Normativa calculada al mes de febrero de 2014, la última cuya cifra oficial ha sido publicada. Queda por ver si cubre la del mes de mayo de 2014 y aún más si cubre la de los meses que siguen hasta el próximo aumento. Es muy probable que el costo de la Canasta Alimentaria Normativa supere al Salario Mínimo en muy corto plazo.

Por su parte, de nada sirve aumentar el Salario Mínimo si los niveles de escasez general rosan el 30%. El Salario Mínimo garantiza acceso a los productos, más no la disponibilidad de los mismos. A marzo de 2014, 19 algunos alimentos registraron serios problemas de abastecimiento. Por ejemplo, el aceite de maíz llegó a 100%, la harina de maíz a 89,3% y el papel higiénico a 87%.

Aumentar el Salario Mínimo es admitir que no alcanza, que se quedó corto. Aumentar el Salario Mínimo no es un logro. Logro sería no tener que aumentarlo.



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lunes, 24 de marzo de 2014

¿Cómo afecta la devaluación del SICAD II el salario mínimo en Venezuela?. Por Anabella Abadi


Por Anabella Abadi M. | Prodavinci

Aunque se había anunciado que el pasado lunes 10 de marzo de 2014 comenzaría a operar el SICAD 2, no fue sino hasta el lunes 24 de marzo de 2014 que el nuevo sistema abrió sus puertas. El SICAD 2, tras CADIVI, SITME y SICAD I, es el cuarto sistema oficial de asignación de divisas instaurado en Venezuela desde febrero 2003 y el tercero vigente en la actualidad.

El viernes 7 de marzo de 2014, en una rueda de prensa, el ministro Rafael Ramírez destacó que “todos los actores podrán participar de este nuevo mecanismo, sin restricción alguna. No se va a establecer una tasa ni una banda. Será un mecanismo en el cual habrá libre oferta de divisas”. Adicionalmente, SICAD II preveía que las operaciones se efectuaran diariamente a través de los bancos y casas de bolsa, sin restricciones en los montos a ser negociados y que las empresas o personas naturales que obtengan divisas del CENCOEX también puedan participar en el nuevo esquema.

Según publicó AVN, “a través de SICAD II, los ciudadanos y empresas podrán comprar divisas, bien sea con la permuta de bonos o en efectivo, ofertadas por personas naturales y jurídicas del sector privado, por PDVSA, el BCV y otras empresas públicas, incluidos los bancos estatales”. Y si bien la tasa sería determinada de acuerdo con la oferta y la demanda, además de conocimiento público, Ramírez también afirmó que “el BCV intervendrá cuando lo considere conveniente”.

El SICAD II parece traer de vuelta el mercado permuta, lo cual dibuja un panorama con más ingresos de divisas distintos al petróleo y un mercado de más fácil acceso.

SICAD II también implica una tercera tasa de cambio: la tasa CADIVI es de 6,3 BsF por dólar y la tasa del SICAD I es a 10,8 BsF, según la subasta N° E05-2014. Sobre l SICAD II, el ministro Rafael Ramírez había afirmado que se mantendría muy por debajo de la tasa paralela y los especialistas hicieron estimaciones entre 25 y 50 bolívares por cada dólar.

Cerca del mediodía del lunes 24 de marzo de 2014 se reportó que la primera transacción había sido por 20 mil dólares a una tasa de 55 BsF/US$. Luego de las 6:00pm, el BCV informó que el tipo de cambio promedio de la jornada fue de Bs. 51,86.

Con esta primera tasa del SICAD II tiene lugar una devaluación de 723% con respecto a la tasa de cambio de Cadivi de 6,3 BsF/US$. Pero para la tasa de cambio vigente de SICAD I implica una devaluación de 308% con respecto al cambio de SICAD I, según lo fijado en la subasta N° E05-2014.

¿Qué impacto tiene esta devaluación sobre el salario mínimo? Veamos:

Calculando el salario mínimo mensual vigente en dólares a la tasa oficial de CADIVI, de 6,3 BsF por dólar, Venezuela cuenta con el segundo salario mínimo más alto de la región: US$ 519. Quedamos sólo por detrás del salario mínimo en Argentina, que es de US$ 617. Si se calcula usando la tasa oficial de SICAD I, de 10,8 BsF/US$, el nuevo salario mínimo mensual es de 303 dólares y Venezuela baja nueve puestos, al pasar de ser el segundo salario más alto de la región a ser el número once (justo por debajo de Ecuador, con US$ 318).

Ahora bien: si se calcula usando la nueva tasa oficial del SICAD II, de de 51,86 bolívares por dólar (bastante cercana al tipo de cambio implícito [liquidez monetaria/reservas internacionales], ubicado en 61 BsF/US$), entonces Venezuela pasa a tener el segundo peor salario mínimo mensual de la región: US$ 63, sólo por encima del de Cuba que equivale a diez dólares.

Si bien la tasa del SICAD II fue fijada por las pujas del mercado, y se esperaba que estuviese entre los 25 y los 50 bolívares por dólar, a muchos puede preocuparles lo alta de la tasa inicial. Sobre todo después de recordar al Ministro Ramírez afirmando que “la tasa SICAD II será mucho más baja que el paralelo”. Queda esperar que un relativo estable funcionamiento del sistema y, por tanto, la confianza de los participantes en el mismo, lleve a la baja progresiva de la tasa.

Tras el aumento de 10%, el nuevo salario mínimo de BsF 3.270,30 no cubre la canasta alimentaria normativa al mes de enero 2014 (último dato publicado por el INE), cuando era de BsF 3.640,55, quedando corto por BsF 370,25. Esta diferencia a la tasa CADIVI es de casi US$ 59; a tasa SICAD 1 es de US$ 34; y a tasa SICAD 2 es de poco más de US$ 7. Vale agregar que desde 1999, al cierre de cada año, el costo el salario mínimo ha permitido cubrir la canasta alimentaria normativa en apenas cuatro ocasiones: en 2000, 2005, 2006 y 2007. Aunque desde febrero de 2003 varios rubros de alimentos básicos tienen precios regulados, hasta diciembre de 2013 la inflación de los alimentos y bebidas no alcohólicas acumulaba 2.063%. El último informe regional de la FAO correspondiente a febrero 2014 evidencia que al menos desde 2010 Venezuela presenta la mayor inflación de alimentos en América Latina y el Caribe. A eso se debe sumar que desde la semana pasada se han reportado liberaciones de los precios de algunos productos regulados e incluso se aumentaron los precios de venta en las redes Mercal.



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