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lunes, 7 de septiembre de 2015

Revelar la nacionalidad de Maduro para evitar un conflicto con Colombia. Por Luis José Semprum


El tema de la nacionalidad de Maduro no ha prosperado en Venezuela, en parte porque los poderes públicos y la mayoría de los medios de comunicación están secuestrados por el oficialismo

Luis José Semprum / Analítica

La manera más sencilla y expedita para desmontar el conflicto que Maduro ha creado entre Colombia y Venezuela es revelando cuál es su verdadera nacionalidad; porque esa información conllevaría a su destitución inmediata, sin disparar un solo tiro.

Nicolás Maduro Moros es “colombiano por nacimiento”; no porque haya nacido en Colombia, sino porque su madre, Teresa de Jesús Moros de Maduro, es de nacionalidad colombiana (cédula de ciudadanía 20.007.077); y porque él se residenció en territorio colombiano (Cúcuta) durante su juventud.

El artículo 96 de la Constitución Política de Colombia establece que son “colombianos por nacimiento” quienes hayan nacido en territorio colombiano o “los hijos de padre o madre colombianos que hubieren nacido en tierra extranjera y luego se domiciliaren en territorio colombiano” (http://goo.gl/XB9OV9). Más claro imposible.

En el presunto caso de que Maduro haya nacido en territorio venezolano –lo cual no consta porque no ha presentado una partida de nacimiento certificada– también sería venezolano; es decir, poseería doble nacionalidad, lo cual le impide ejercer la Presidencia de República, según lo ordena el artículo 41 de nuestra constitución.

En el acta de su primer matrimonio, llevado a cabo en 1988, Maduro declaró que él había nacido en la parroquia Santa Rosalía; pero en junio de 2013 afirmó públicamente que había nacido en Los Chaguaramos (https://goo.gl/3wzI32). Elías Jaua aseguró que Maduro nació en El Valle; mientras que el gobernador José Vielma Mora dijo que nació en El Palotal, cerca de San Antonio del Táchira. La partida de nacimiento de Maduro no aparece en ninguno de los registros de los cuatro lugares mencionados.

En 1994, para encubrir su verdadera nacionalidad, Maduro mintió ante un funcionario público sobre los orígenes de su propia madre. Declaró en su partida de defunción que ella había nacido en Rubio, cuando en realidad nació en Cúcuta (http://goo.gl/zXRc5Q).

El tema de la nacionalidad de Maduro no ha prosperado en Venezuela, en parte porque los poderes públicos y la mayoría de los medios de comunicación están secuestrados por el oficialismo, y en parte porque algunos dirigentes opositores han declarado que ese tema es irrelevante. Pero si por las razones arriba expuestas, alguna autoridad competente colombiana declara públicamente que Maduro es colombiano, entonces él se verá obligado a presentar pruebas de su nacionalidad o de lo contrario renunciar (o ser destituido).

No se sabe por qué Maduro se empeña en llevarnos a una guerra con Colombia; unos piensan que para suspender las elecciones parlamentarias, otros creen que por órdenes de Cuba, yo personalmente opino que Maduro sigue órdenes de las FARC (o del narcotráfico, que es lo mismo). Pero no perdamos tiempo averiguando sus motivos. Si logramos su destitución el problema quedará resuelto, para bien de todos los colombianos y los venezolanos.

@LuisSemprumH


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miércoles, 7 de mayo de 2014

¿Por qué Capriles ataca a La Salida?. por Luis José Semprum


LUIS JOSÉ SEMPRUM | EL UNIVERSAL

El 5 de febrero pasado, Henrique Capriles criticó a Leopoldo López, María Corina Machado y Antonio Ledezma, por convocar a "La Salida". Capriles se justificó diciendo que "nuestra agenda es social... nosotros no creemos ni en salidas violentas ni en salidas por golpes de Estado" (http://tinyurl.com/mqlglae).

Capriles repitió lo mismo el 30 de abril, cuando declaró: "Yo no avalo golpes de Estado, quien plantee una salida sin pasar por un proceso electoral que te explique de qué se trata". Capriles añadió que quienes buscan "salidas rápidas" lo hacen sobre la base de "proyectos personalistas" (http://tinyurl.com/k4su493).

Estas declaraciones extrañaron a muchos venezolanos, que se preguntan ¿Por qué Capriles ataca La Salida? Carlos Blanco, por ejemplo, dijo el pasado lunes en un tuit: "Los que critican La Salida están en su derecho, pero sería bueno que explicaran por qué les parece mejor que Maduro se quede". Antonio Sánchez García dijo en otro tuit: "Si la MUD se hubiera adherido a La Resistencia, el Gobierno estaría pidiendo cacao, Maduro haciendo sus maletas y Capriles preparado al bate". Por su parte, Gustavo Coronel escribió un artículo titulado "El grave error de Henrique Capriles", condenando sus declaraciones contra La Salida (http://tinyurl.com/l33swdu).

En nuestra opinión, Capriles, Aveledo, Henry Ramos, y otros dirigentes de la MUD se oponen a La Salida porque temen que se produzca un golpe militar. "Lo peor que le puede pasar a Venezuela es un golpe de Estado", dijo Capriles desde Miami el 15 de septiembre de 2013. "No hay golpes buenos y golpes malos, todos los golpes militares son malos", dijo Ramos Allup sentado en la mesa de diálogo.

Se trata de una posición incomprensible y contradictoria, porque Capriles, Aveledo, Ramos y todos los dirigentes políticos, celebran públicamente el 23 de enero de 1958, fecha en que se conmemora una actuación militar, con apoyo popular, para derrocar una dictadura y restablecer la democracia.

Nadie desea un golpe de Estado, pero lo que todos los venezolanos sí quieren es que los militares cumplan con su deber de salvaguardar la soberanía, mancillada por la ocupación cubana; garantizar la vigencia de la Constitución, violada 177 veces, según documenta el abogado Asdrúbal Aguiar; y proteger los derechos humanos, sobre todo de quienes protestan pacíficamente.

‎@LuisSemprumH



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miércoles, 23 de abril de 2014

El necesario fin de la MUD. Por Luis José Semprum


LUIS JOSÉ SEMPRUM | EL UNIVERSAL

La MUD viene mal desde hace tiempo, debido a sus propias contradicciones.

No es consistente denunciar que hubo fraude en las elecciones presidenciales del 14 de abril, y luego llamar a Maduro "señor presidente" como si nada hubiese pasado; y de paso pedir paciencia hasta el 2019 para lograr un cambio de gobierno por la vía electoral.

Tampoco es lógico decir que la nacionalidad de Maduro es "irrelevante", como lo hizo Ramón Guillermo Aveledo, cuando la Constitución establece claramente que el primer mandatario debe ser venezolano por nacimiento y sin otra nacionalidad.

La MUD se desdice una vez más cuando reclama constantes violaciones a la Carta Magna y luego afirma que los militares no deben intervenir para garantizar la vigencia de la Constitución, porque "lo peor que puede ocurrir es un golpe de Estado".

La contradicción más reciente de la MUD es criticar públicamente #LaSalida y las protestas de calle, y luego sentarse a "dialogar" con el Régimen para buscar una salida a la crisis provocada justamente por esas protestas. Y para colmo, la MUD ni siquiera exige condiciones mínimas para el diálogo, entre ellas, la amnistía general.

Pero Aveledo definitivamente perdió la cordura el domingo pasado, cuando atacó públicamente al Director del Foro Penal Venezolano, el abogado Alfredo Romero. A través de su cuenta de Twitter, el secretario ejecutivo de la MUD dijo que Romero era "mentiroso" y "poco serio".

Las afirmaciones de Aveledo cayeron como una bomba en las redes sociales, donde miles de internautas cuestionaron duramente al vocero de la MUD; porque mientras Alfredo Romero y su equipo se esfuerzan en liberar a quienes protestan en las calles, Aveledo se sienta a conversar tranquilamente con quienes ordenan disparar a nuestros estudiantes.

La MUD realizó una labor positiva para escoger candidatos y llevar a cabo campañas electorales, pero cumple una pésima función cuando enfrenta una dictadura. Por eso, llegó la hora de disolver a la MUD, y sustituirla por una amplia coalición nacional, conformada con quienes piensan que la salida está en la calle. Una coalición que incluya de manera protagónica a la Junta Patriótica Estudiantil y Popular, y que cuente con el concurso de Voluntad Popular, Alianza Bravo Pueblo, Vente Venezuela, los gremios, los sindicatos y las academias.

‎@LuisSemprumH



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miércoles, 16 de abril de 2014

El "auto suicidio" del PSUV. Por Luis José Semprum


LUIS JOSÉ SEMPRUM | EL UNIVERSAL

Debo confesar que el discurso de Henry Ramos Allup en el "diálogo" del jueves pasado fue brillante; lo cual no significa que esté de acuerdo con su contenido.

Fue brillante porque expuso de manera impecable una ruta para que el "presidente" Maduro y sus aliados se mantengan en el poder hasta las elecciones de 2019.

Les dijo exactamente lo que debían hacer para conservar la silla de Miraflores: promulgar una Ley de Amnistía, dejar de violar la Constitución, cesar la represión, abandonar la intención de imponer su hegemonía y despolitizar las Fuerzas Armadas, entre otras medidas.

Lo que Ramos Allup no dijo, pero quedó implícito en su discurso, es que si Maduro adopta esas medidas, entonces la MUD estaría dispuesta a reconocerlo como legítimo, dejando impunes los crímenes de lesa humanidad cometidos durante los últimos dos meses.

Lo sorprendente es que los voceros del PSUV, en lugar de felicitarlo y tomarle la palabra, le cayeron encima a Ramos Allup, como que si les hubiera mentado la madre.

Soberbia, intolerancia, terquedad y, sobretodo, desconexión con el mundo real; esas fueron las actitudes de los "dialogantes" del oficialismo. Tan ciegos están, que la MUD les ofreció un salvavidas, y no quisieron aceptarlo.

La ceguera del gobierno presagia un desenlace traumático a esta crisis, pero sin duda los venezolanos recuperaremos la democracia y las libertades. Aprovechemos estos días santos para reflexionar y prepararnos para los tiempos duros que vendrán.

@LuisSemprumH



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miércoles, 9 de abril de 2014

El error de cálculo de los cubanos. Por Luis José Semprum


LUIS JOSÉ SEMPRUM | EL UNIVERSAL

Después de dos meses ininterrumpidos de protestas, el régimen de Nicolás Maduro, tutelado por los cubanos, cree que si sigue reprimiendo con cada vez más saña y crueldad, entonces la situación se va a calmar, y todo va a regresar a la realidad previa del 12 de febrero. Pero eso es un gran error de cálculo, por no llamarlo fantasía. ‎

Los cubanos piensan que la gente olvidará los 40 muertos, los 450 heridos, los 60 torturados y los 2.150 detenidos; pero hay muchos dolientes, y no solo los familiares, sino un país entero que observa indignado el comportamiento cruel e inhumano de guardias, policías y colectivos. ‎

El régimen ejecuta la represión para infundir terror, porque castigar a unos pocos causa en el resto de la población un efecto disuasivo; pero llega un momento -difícil de definir- cuando la represión genera un sentimiento contrario: el de rabia. Y eso es exactamente lo que está ocurriendo en Venezuela. ‎

En estos días he visto cosas realmente increíbles. Es como si los venezolanos ya no fuésemos los mismos de semanas atrás. Ha florecido un amor por la patria y una determinación tan grande por lograr la libertad, que ya no hay forma de regresar al pasado. ‎

Pero aun si los muertos resucitaran, los heridos sanaran y los detenidos salieran libres, hay un monstruo que de todas maneras tiene a Maduro acorralado. Mientras el régimen está distraído en reprimir a jóvenes inocentes y en doblegar pueblos enteros, como sucede en el Táchira, un enemigo más poderoso crece indeteniblemente: la inflación, el desabastecimiento, la deuda externa, el colapso de la infraestructura, el dramático deterioro de Pdvsa y la inseguridad, arrasarán con todo, pero primeramente con lo poco que queda del madurismo. ‎

Sin duda, ya nada será igual.

@LuisSemprumH



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miércoles, 2 de abril de 2014

Maduro con un pie en La Haya. Por Luis José Semprum


LUIS JOSÉ SEMPRUM | EL UNIVERSAL

En los últimos años, se han hecho varios intentos de acusar al Gobierno venezolano ante la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya, los cuales han fracasado ya sea porque el Estatuto de Roma no estaba vigente todavía (caso 11 de abril de 2002), porque no se cumplieron los requisitos procedimentales, o porque Chávez fue lo suficientemente astuto como para llevar a cabo sus acciones de una manera no tan abierta.

Pero luego del 12 de febrero de este año, no existe ninguna posibilidad de que Maduro y sus colaboradores puedan escapar de la justicia internacional. Maduro se ha manejado de una forma tan torpe, tan desenfrenada, tan evidente, que él mismo rellenó su propia planilla de confesión ante la Fiscalía de La Haya.

El artículo 7 del Estatuto de Roma establece como crimen de lesa humanidad "cualquiera de los actos siguientes cuando se cometa como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque", y seguidamente señala: asesinato, tortura, violación, persecución y detención ilegal, entre otros (http://to.ly/tSvm).

Si solo se toma en cuenta el caso del estado Táchira, ya se han cometido todos estos delitos; y se ha hecho de forma generalizada y sistemática contra una población civil indefensa. Maduro ni siquiera tiene la astucia de esconder las barbaridades que comete, sino que se jacta de ellas públicamente y hasta las anuncia por televisión, para que quede bien registrado ante cualquier tribunal internacional.

Tomemos por ejemplo estas declaraciones, difundidas a través de YouTube: "Si tengo que decretar un estado de excepción especial para el Táchira, estoy listo para crearlo, y meter los tanques, las tropas, la aviación, meter toda la fuerza militar de la patria, porque el Táchira nosotros vamos a preservarlo... estoy dispuesto a todo por el Táchira" (http://youtu.be/urw6wgJ7efA). En medio de su euforia, a Maduro se le olvidó un pequeño detalle: el Táchira no es un teatro de operaciones de guerra sino una población civil desarmada.

Si a esto se le suma las violaciones perpetradas en todo el país, cabalmente documentadas por el Foro Penal Venezolano y demás organizaciones de derechos humanos, no cabe duda que la Corte Penal Internacional deberá activarse pronto contra todos aquellos que participaron en estos delitos.

Para quienes forman parte del Gobierno, este es el momento de meditar muy bien si van a acompañar a Maduro hasta la puerta del cementerio, como dice el dicho popular, o si se van a enterrar con él. Lo mismo aplica a los aliados internacionales de Maduro, deben reflexionar si van a seguir avalando los delitos de lesa humanidad que comete el Gobierno venezolano, o si van a proteger sus propios intereses.

@LuisSemprumH



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miércoles, 12 de marzo de 2014

30 días que harán historia. Por Luis José Semprum


LUIS JOSÉ SEMPRUM | EL UNIVERSAL

Hoy se cumplen 30 días de aquel 12 de febrero que será recordado como la fecha que cambió la historia de nuestro país. ‎

En apenas 30 días se cayeron todas las caretas. El Gobierno mostró su rostro totalitario. Evidenció su disposición a matar ciudadanos inocentes para mantenerse en el poder. Quedó plenamente registrada la colaboración entre los colectivos y los cuerpos de seguridad, para reprimir a ciudadanos pacíficos. La Defensora del Pueblo justificó públicamente el uso de la tortura para obtener información. ‎

También en la MUD muchos quedaron al desnudo. Después de tantos asesinatos y detenciones, quieren enfriar la calle e insisten en que la salida es exclusivamente electoral. Olvidan que quienes son capaces de disparar a estudiantes desarmados también están dispuestos a cometer fraude, como de hecho ocurrió el 14A. ‎

En la OEA cayeron muchas otras máscaras, comenzando con la de José Miguel Insulza. Gobiernos que no les interesa la democracia, ni les importa que se violen los derechos humanos, sino aprovecharse de nuestras riquezas. Y en estos 30 días, el régimen cubano no se preocupó por disimular su masiva injerencia en Venezuela. ‎

Pero a pesar de todo lo anterior, el balance es muy positivo, porque en este mes el pueblo venezolano mostró su verdadera cara. Una nación que lucha con valentía, que no permitirá que la libertad le sea arrebatada, y que nunca se someterá al dominio cubano. ‎

Ahora solo falta que la Fuerza Armada muestre su verdadera identidad. En los próximos días deberán decidir entre seguir obedeciendo órdenes ilegales para reprimir a su propio pueblo, o cumplir con su deber constitucional de defender la soberanía y garantizar la vigencia de la democracia. ‎

Hoy es 12 de marzo, Día de la Bandera. Confío en que nuestros militares decidan defender nuestra insignia tricolor y no la bandera cubana.

@LuisSemprumH



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miércoles, 16 de octubre de 2013

Para que no haya golpe. Por Luis José Semprum


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LUIS JOSÉ SEMPRUM | EL UNIVERSAL

Desde hace algunas semanas, tanto voceros del Gobierno como de la Oposición vienen denunciando que hay un golpe militar en marcha.

De lado oficialista lo han dicho figuras como José Vicente Rangel y Diosdado Cabello; y del lado opositor, Eduardo Fernández y Henry Ramos Allup, entre otros.

Todos coinciden en presentar el supuesto "golpe" como una maniobra para tomar el poder; es decir, motivado por la ambición o por razones ideológicas, y no como respuesta a la grave crisis que afecta a Venezuela.

Desde el exterior, sin embargo, tienen otra visión. La revista colombiana Semana, en su reportaje titulado "¿Habrá golpe de Estado en Venezuela?", habla de los múltiples problemas que afectan a nuestra patria: la incompetencia, el caos, el desastre de la economía, la inflación, la subordinación a Cuba, la dudas sobre la nacionalidad de Maduro, y otros (http://tinyurl.com/m3oolnf).

Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) describe la situación venezolana como "insostenible". Un vocero del FMI declaró la semana pasada: "Vemos que los desbalances macroeconómicos en Venezuela se hacen más anchos y más anchos, las cifras de inflación han escalado significativamente, la escasez y los cuellos de botella en la economía se han agudizado" (http://tinyurl.com/mjy73r9).

Son estos problemas, y no la simple ambición de poder, los que generan descontento militar. Por tanto, para desactivar el presunto golpe, bastaría con dar un giro de ciento ochenta grados al rumbo del país; pero eso requiere cambiar al Presidente, porque es evidente que Maduro no tiene ni la preparación ni el liderazgo ni la voluntad para rectificar y resolver la crisis.

El camino fácil, directo, pacífico y constitucional, para lograr el necesario cambio es recurriendo al artículo 41 de nuestra Carta Magna, que permitiría destituir al Presidente por tener doble nacionalidad, luego de lo cual se convocaría a elecciones en treinta días.

Como hemos explicado antes en este mismo espacio, Maduro es colombiano por ser hijo de una ciudadana colombiana y por haberse residenciado en Cúcuta durante su juventud. La supuesta partida de nacimiento presentada fugazmente por Tibisay Lucena no altera en nada esa realidad.

En resumen: quienes temen un golpe militar deben sumarse a los 32 diputados que recientemente exigieron la destitución de Maduro por tener doble nacionalidad.

@LuisSemprumH


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miércoles, 25 de septiembre de 2013

Capriles no quiere ser presidente. Por Luís José Semprum


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LUIS JOSÉ SEMPRUM | EL UNIVERSAL

El pasado 15 de septiembre, el general Carlos Julio Peñaloza preguntó a Henrique Capriles por qué no exigía la presentación de la partida de nacimiento de Nicolás Maduro y por qué la MUD decía que ese tema es irrelevante ( http://to.ly/p7qr ).

Capriles respondió que "en la MUD hay un consenso que ese tema no debe tocarse, porque no había pruebas, y si Maduro presentara ese documento haría quedar mal a la oposición". Craso error.

El artículo 96 de la Constitución Política de Colombia establece que son colombianos por nacimiento quienes hayan nacido en territorio colombiano o "los hijos de padre o madre colombianos que hubieren nacido en tierra extranjera y luego se domiciliaren en territorio colombiano".

Capriles puede afirmar con toda certeza que Maduro es colombiano, incluso si presentase una partida de nacimiento criolla. Es colombiano porque su madre es colombiana, y porque de joven se residenció en Cúcuta. No hace falta ninguna otra prueba.

Si Maduro nació en Caracas, entonces también sería venezolano. Es decir, tendría doble nacionalidad, en cuyo caso debe ser destituido de inmediato, porque el artículo 41 de nuestra Constitución prohíbe al Jefe de Estado tener otra nacionalidad.

Una vez destituido, la Carta Magna establece que asuma el mando el Presidente de la Asamblea Nacional, y que se convoquen a comicios presidenciales en un plazo máximo de treinta días; elecciones que sin duda alguna ganaría Capriles.

Pero al parecer, Henrique no desea ser presidente, porque, si lo quisiera, estudiaría en serio el tema de la doble nacionalidad de Nicolás Maduro. Los diputados Abelardo Díaz y Walter Márquez estarían muy dispuestos a asesorarlo.

@LuisSemprumH


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miércoles, 18 de septiembre de 2013

Los últimos días de la revolución. Por José Luis Semprum


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LUIS JOSÉ SEMPRUM | EL UNIVERSAL

La semana pasada, El Nuevo Herald reveló una noticia sorprendente: funcionarios del Gobierno venezolano iniciaron conversaciones con el Fondo Monetario Internacional "con la titánica tarea de lidiar con la aguda crisis de liquidez y obtener nuevas líneas de financiamiento".

Según confesaron las fuentes de El Nuevo Herald "un pacto de Venezuela con el Fondo Monetario Internacional significaría el fin de la Revolución Socialista Bolivariana y la renuncia de todas las banderas esenciales que ha mantenido por 15 años".

Pero, ¿por qué algunos chavistas estarían dispuestos a hacer eso? La respuesta es simple: se avecina el colapso total, pero no porque la oposición lo esté planificando, como afirma Maduro, sino por el resultado de quince años de políticas equivocadas que ocasionaron la destrucción del aparato productivo nacional. La inflación, el desabastecimiento y la devaluación están desbocados, y para octubre el panorama será realmente apocalíptico.

Maduro y los cubanos quieren contener el naufragio, aplicando las mismas recetas erradas, y forzando a los venezolanos a vivir en la miseria a punta de represión; porque para los hermanos Castro la prioridad es imponer su ideología comunista y seguir saqueando nuestros recursos.

Pero hay chavistas un tanto más pragmáticos. Para ellos la ideología es secundaria; su prioridad es conservar el poder y los privilegios, evitando que caiga el Gobierno, lo cual requiere un viraje económico urgente y abrupto. Y como no saben nada de economía, excepto robar, se acercan al FMI para que les fabrique alguna solución.

Por su parte, la MUD se mantiene alejada de estos asuntos; se siente cómoda ocupando algunos camarotes en el Titanic, como lo son las alcaldías y las gobernaciones, sin tener que lidiar con la colisión que se avecina. Prefiere que el Gobierno pague el costo político de la crisis, sin percatarse que nos estamos hundiendo todos, la MUD incluida.

Ciertamente urge un viraje económico, aunque no necesariamente a través del FMI. Pero Maduro y los cubanos no lo permitirán. Por eso es tan importante recurrir al tema de la doble nacionalidad de Maduro para destituirlo pronto de la Presidencia de la República.

Seguidamente hay que convocar a un gobierno de transición, conformado por los hombres y mujeres más preparados, capaz de rescatar a Venezuela de las crisis; porque está demostrado que no podemos confiar nuestro futuro ni a los dirigentes del PSUV ni a los de la MUD.

@LuisSemprumH


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miércoles, 28 de agosto de 2013

El error descomunal de los cubanos. Por Luis José Semprum



LUIS JOSÉ SEMPRUM | EL UNIVERSAL

Pese a la vasta experiencia que poseen los cubanos, debido a su larga carrera expansionista en América Latina y en el continente africano, recientemente cometieron un error garrafal, un increíble error de principiantes.

Ante el trágico final que le esperaba a Chávez (del cual ellos tienen gran responsabilidad), entraron en desesperación por buscar rápidamente un sustituto que les permitiese seguir controlando los recursos venezolanos, y así garantizar la subsistencia del régimen cubano.

Para este propósito requerían a una persona servil y obediente; alguien que ya hubiese demostrado lealtad a sus intereses; y ese individuo indudablemente era Nicolás Maduro. En este sentido, resulta revelador el testimonio del panameño Ricardo Rentería Vanegas, quien durante dos años compartió habitación con Maduro en La Habana, entre 1986 y 1987, cuando ambos se formaron en un instituto cubano (http://tinyurl.com/lojkghj).

El error descomunal de los cubanos fue no percatarse que su candidato era colombiano, aunque supuestamente haya nacido en Caracas. Nicolás Maduro es colombiano porque su madre es colombiana; y por tal motivo no puede ejercer la Presidencia de Venezuela, puesto que el artículo 41 de nuestra Constitución prohíbe expresamente al Jefe de Estado tener doble nacionalidad.

Este error de novatos, cometido inexplicablemente por los cubanos, nos abre la posibilidad de buscar una solución pacífica y constitucional a la crisis nacional; lograr un cambio de gobierno este mismo año, y liberarnos definitivamente de la dominación cubana.

Ante semejante oportunidad histórica, todos los sectores del país, incluyendo a los chavistas conscientes, deben emprender de inmediato un diálogo nacional y alcanzar un acuerdo razonable, que permita recuperar la independencia y la democracia venezolana.

@LuisSemprumH


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miércoles, 21 de agosto de 2013

¿Elecciones presidenciales en octubre?. Por Luis José Semprum



LUIS JOSÉ SEMPRUM | EL UNIVERSAL

El 1 de diciembre del año pasado, publiqué un artículo titulado "Elecciones presidenciales el 10F" (http://to.ly/mZGd).

El argumento era simple: Chávez tenía una enfermedad terminal grave y, aunque acababa de ganar los comicios dos meses antes, no estaba apto para gobernar. Por tanto, habría nuevas elecciones presidenciales.

En respuesta, recibí muchos comentarios, algunos de ellos calificándome de exageradamente optimista. Sin embargo, la realidad terminó imponiéndose y se convocaron a comicios presidenciales, aunque dos meses después de la fecha que yo había previsto.

Hoy me atrevo a decir que, si trabajamos con eficiencia y tesón, tendremos nuevos comicios presidenciales en octubre de este año. ¿Por qué? Porque Maduro tiene doble nacionalidad y por ese motivo el artículo 41 de la Constitución le impide ejercer la presidencia.

Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que Maduro es colombiano, aunque no tengamos pruebas de que haya nacido en Cúcuta (como se rumora). Maduro es colombiano porque su madre es colombiana, así de sencillo (ver artículo 96 de la Constitución Política de Colombia).

Si todos nos ponemos de acuerdo en investigar y en dar a conocer este asunto, para finales de septiembre Maduro estará fuera del cargo; y treinta días después (o sea, en octubre) tendremos elecciones presidenciales.

@LuisSemprumH


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miércoles, 14 de agosto de 2013

La FAN y la nacionalidad de Maduro. Por Luis José Semprúm



LUIS JOSÉ SEMPRUM | EL UNIVERSAL

En una entrevista realizada por el diario ABC de España, el diputado Julio Borges afirmó que dentro del seno de la Fuerza Armada Nacional (FAN) existen "serias dudas" sobre la nacionalidad de Nicolás Maduro, que provocan cuestionamientos respecto a la legalidad de su desempeño (http://to.ly/mKuF ). Pero Borges se quedó corto, porque en realidad no existen dudas sino certezas.

Independientemente del lugar donde nació, Maduro es definitivamente ciudadano colombiano, debido a que el artículo 96 de la Constitución neogranadina establece que son colombianos por nacimiento los hijos de padre o madre colombianos (y Maduro lo es) que se hayan residenciado en territorio colombiano (y Maduro lo hizo durante su infancia).

Aún en el supuesto caso de que Maduro haya nacido en Caracas, lo cual no parece ser cierto, entonces tiene doble nacionalidad, en cuyo caso tampoco puede ejercer la presidencia, porque lo prohíbe explícitamente el artículo 41 de nuestra Constitución.

Ser Comandante en Jefe de la FAN es un asunto muy serio, y no pueden ejercer ese cargo quienes tengan sus lealtades divididas. ¿Cómo saben los militares para quién gobierna Maduro? ¿Para los intereses nacionales venezolanos o para los colombianos?

Surgen otras interrogantes, no menos importantes: ¿cómo saber si Maduro está chantajeado por los gobiernos de Colombia y de Cuba? ¿Cómo no sospechar que si Maduro desobedece sus órdenes, entonces ellos revelarán el secreto de su verdadera nacionalidad?

Para que no se rompa la cadena de mando y para que siga vigente el principio de obediencia debida, Maduro debe demostrar a la Fuerza Armada y a todo el pueblo venezolano que él no es colombiano y además que no tiene doble nacionalidad, para lo cual debe enseñar una copia certificada de su partida de nacimiento y dar una explicación seria sobre sus verdaderos orígenes.

@LuisSemprumH


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miércoles, 7 de agosto de 2013

Maduro y la nueva afrenta cubana. Por Luis José Semprum



LUIS JOSÉ SEMPRUM | EL UNIVERSAL

La nacionalidad de Nicolás es un problema de seguridad de Estado. Este asunto sobrepasó las diferencias políticas internas y viene a ser la afrenta más humillante que nos han proferido los hermanos Castro.

Los cubanos no se conforman con gobernarnos y robar nuestros recursos, sino que ahora tienen el descaro de imponernos a un virrey extranjero.

Sobre la nacionalidad de Maduro no sólo existen indicios de que nació en Cúcuta, sino que sus antecedentes familiares parecen indicar que, de hecho, es colombiano.

El régimen castro-comunista sabe la verdad sobre los orígenes de Nicolás y usa esa información para controlarlo aún más. Si no cómo explicar que Maduro se atreva a decir ante las cámaras de televisión que las banderas de Cuba y Venezuela son una sola (http://to.ly/mFpC ).

Esto debería ser inconcebible para los propios afectos al régimen, que no conformes con entregarles la patria a los cubanos, ahora se arrodillan directamente ante un presidente extranjero para recibir órdenes.

Si entre los seguidores del PSUV queda algo de decencia y dignidad, deberían activar los mecanismos constitucionales para deponer al extranjero que usurpa la presidencia; de lo contrario, incurrirían en un crimen de lesa patria.

Por otro lado, para la dirigencia opositora, este tema constituye la mejor oportunidad para demostrar su compromiso con el país, porque bajo tales circunstancias es una obligación exigirle a la Fuerza Armada Nacional que haga cumplir la Constitución y defienda la soberanía; lo contrario representa una cobardía.

A nosotros, los integrantes de la sociedad civil, nos toca continuar nuestra lucha por la recuperación de la dignidad nacional, y seguir siendo el bastión de los principios y valores que en un pasado no muy lejano caracterizaron a Venezuela.

@LuisSemprumH


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miércoles, 3 de julio de 2013

El síndrome de López Obrador y Henrique Capriles. Por Luis José Semprum



LUIS JOSÉ SEMPRUM | EL UNIVERSAL

Ciertos dirigentes opositores han manifestado su preocupación de parecerse a Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el candidato presidencial mexicano que se la pasa denunciando fraude electoral. Creen que si Capriles sigue hablando de fraude, puede perder credibilidad y convertirse en un nuevo AMLO.

Basados en este temor, prefieren pasar la página del 14 de abril y participar en las próximas elecciones municipales, con el mismo árbitro vendido y las mismas condiciones trampeadas.

En realidad, estos dirigentes cometen un grave error, porque la diferencia entre Capriles y López Obrador es del cielo a la tierra.

AMLO siempre ha sido un agitador y un irresponsable. Los fraudes que ha denunciado no tienen asidero, ni cuentan con credibilidad dentro o fuera de México. Hasta sus propios partidarios del PRD le han dado la espalda.

Capriles, en cambio, ha mantenido una trayectoria seria e intachable en todos los cargos que ha desempeñado, desde que era diputado, luego alcalde y finalmente gobernador. Además, el pasado 7 de octubre reconoció su derrota poco después de anunciarse los resultados oficiales.

La ilegitimidad de Maduro no es un invento de la oposición. Importantes personalidades e instituciones han cuestionado la decisión del TSJ que lo nombró presidente luego del fallecimiento de Chávez. Días antes de las elecciones del 14A, cuatrocientos parlamentarios y varios ex presidentes latinoamericanos advirtieron públicamente que el PSUV cometería fraude.

Unasur se vio obligada a condicionar su reconocimiento a Maduro a un recuento de votos, que en la práctica no ocurrió. La misión europea que observó los comicios declaró que el triunfo del PSUV fue nulo. Y ahora surgen dudas hasta de la nacionalidad de Maduro.

Por otra parte, es evidente que AMLO no cuenta con el respaldo del pueblo mexicano. Las protestas en su favor se limitan a unos cientos de manifestantes, muchos de ellos tarifados. Casi nadie habla de López Obrador, excepto para burlarse de su actitud.

En cambio, es público y notorio el apoyo popular que tiene Capriles. En todas las ciudades donde asiste, los actos son emotivos y multitudinarios. El propio gobierno se la pasa hablando de Capriles y haciendo todo lo posible para impedir que aparezca en los medios.

Se trata, pues, de personajes y circunstancias muy diferentes, por lo cual es absurdo dejarse dominar por el síndrome de López Obrador.

Capriles y la MUD deben asumir una posición firme, seguir denunciando el fraude y la ilegitimidad de Maduro, hacer valer el triunfo del 14 de abril, convocar la gente a protestas de calle, y no caer bajo ningún motivo en el chantaje del gobierno. La meta debe ser que Maduro se vaya antes de las elecciones municipales.

@LuisSemprumH


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