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domingo, 17 de enero de 2016

Todo lo demás… es paja. Por Luis Vicente León


Por Luis Vicente León | Prodavinci

Luego de un camino tortuoso entre la celebración del triunfo opositor y la frustración causada por el recule indispensable en la juramentación de los diputados de Amazonas, finalmente llegamos al discurso de Memoria y Cuenta del presidente Maduro (en el que centro mi análisis de hoy) y la réplica inteligente de Ramos Allup.

El centro del discurso presidencial fue la crisis económica que vive el país. Lamentablemente, no hubo un reconocimiento de errores propios y el presidente se decantó por repetir la retahíla convencional, esa que ya pocos le creen: la crisis es culpa de la guerra económica, del imperio y de un complot intergaláctico que pretende tumbarlo.

Este no sería un problema si debajo del discurso político, el gobierno tuviera la intención real de aplicar una estrategia, aunque sea encubierta, de estabilización racional. Pero no. El discurso parece venir acompañado de la profundización del intervencionismo y el control extremo, que han sido precisamente los causantes de la crisis. Esto se observa en el decreto de emergencia económica, que ahora debe pasar por el proceso de aprobación posterior por parte de la Asamblea Nacional y la Sala Constitucional del TSJ.

En ese decreto se observa un intento de profundización del control del Estado sobre la economía. No hay un reconocimiento del problema real ni de las causas de la crisis. El presidente camina la ruta clásica del socialismo primitivo, pasando de la etapa de los controles a la fase en la que creen que el problema no es el control sino la mala aplicación de los mismos y el bloqueo de los enemigos, por lo que decide sofisticar los controles e intervenir “adversarios”.

El decreto de emergencia se centra en pedir poderes especiales para seguir haciendo lo que quieran, sin revisión ni control del Parlamento. Es una trocha para sustituir la ley habilitante que ahora no puede obtener. Pretende evadir el control presupuestario por parte del Parlamento y rehacer el presupuesto de acuerdo a sus necesidades e intereses, sin rendición de cuentas. Quiere tener la potestad de intervenir empresas, activos y propiedad privada, con la excusa de garantizar el abastecimiento de productos básicos. Busca garantizarse, en el caso de ser necesario, la posibilidad de restringir las operaciones en bolívares y en dólares, con la opción de bloquear incluso los retiros de bolívares (conocido internacionalmente como el corralito financiero). Intenta incrementar la presión tributaria, para evitar los sacrificios propios y recargar al sector productivo privado de los costos de la cobertura del déficit.

No hay ni en el decreto, ni en el discurso del presidente, una explicación racional de como resolver el problema de escasez de divisas, ni como pagar la deuda comercial interna para rescatar el abastecimiento de materias primas e insumos. No explica de dónde saldrán los recursos para enfrentar los pagos de deuda externa sin afectar el abastecimiento interno. No desarrolla como cumplirá su oferta de incrementar la producción local, sin divisas, sin pagar deudas previas, sin condiciones de entorno favorables, con controles de precios y cambio, con hostilidad a la inversión privada, con legislaciones inaplicables y con inseguridad. Pero sobre todo, no hay una sola palabra, propuesta o acción, que permita imaginarse que el país recuperará la confianza de los consumidores e inversionistas, sin la cual, todo lo demás…es paja.


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lunes, 12 de agosto de 2013

Prodavinci: ¿Cuáles son las probabilidades de que un rayo cause un incendio en una refinería?



Por Prodavinci

A propósito del reciente accidente en la refinería de Puerto La Cruz, en el cual aparentemente un rayo ocasionó el incendio de parte de las instalaciones, Francisco Toro comenta en el blog Caracas Chronicles un conjunto de datos que confirman que, de hecho, el hecho de que un rayo impacte sobre tanques de almacenamiento de petróleo y provoque un incendio es mayor de lo que podría pensarse: los relámpagos son los causantes de un tercio de este tipo de incendios.

En un estudio presentado por Lightning Eliminators & Cons. y Consilium Middle East en la Stocexpo 2013, se da cuenta de las pérdidas totales por accidentes por relámpagos en el mundo: en el 2008 superó los cinco billones de dólares y se estima que se incrementó en un 15% para el año siguiente.

Hay antecedentes como el que tuvo lugar se dio en la refinería MagRe, en Bellevue, Ohio, en marzo del 2012, donde la buena disposición de los tanques y la eficiencia del cuerpo de bomberos contuvieron el incendio de los tanques de magnesio en los que se originó, aislando el incidente y salvando los hidrocarburos. Sobre la contención y extinción de este tipo de incendios, el jefe del departamento de bomberos de Bellevue dijo: “El método para extinguir el incendio es, básicamente, dejar que se consuma. No puedes ponerle agua”.

Pero también hay casos mucho más graves, como el accidente de Indonesia en 1995, donde se incendiaron diez tanques que contenían petróleo y varios derivados, provocando el cese de actividades por medio año y causando pérdidas por 400 mil dólares diarios (sumando un total de 73 millones de dólares) y 400 puestos de trabajo que se perdieron por año y medio, sin contar el daño a los equipos.

Por otro lado, se estima que este tipo de accidentes aumenten junto con el calentamiento global. Según un estudio de la NASA realizado en 1994, el nivel de tormentas eléctricas crece un 5% por cada grado Celsius que se incremente en la superficie terrestre. Y un estudio de este año, hecho por el Instituto Nacional de Investigación Espacial de Brasil, da cifras más alarmantes, situando un incremento fluctuante entre 10 y 20 % por cada grado centígrado.

Sin embargo, estos márgenes son calculados en torno a un sistema articulado de políticas de mantenimiento de los sistemas de pararrayos y la importancia de que estén en buen estado, con el fin de minimizar la probabilidad de incendios. En el caso de la petrolera venezolana PDVSA, considerando que incluso una de las memoria y cuenta de PDVSA informa sobre el incumplimiento de protocolos de mantenimiento, desde la tragedia de Amuay en julio de 2012 quedan pendientes las auditorías públicas del nivel de seguridad industrial de todas las instalaciones para mantener informados a sus accionistas. Es decir: a todos los venezolanos.


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